dimecres, 26 de juny del 2013

18. ¿Miedo?

El programa transcurre normal, con sus típicas salidas de guión, las típicas tontadas de Flo y mis típicos y malísimos chistes. Al acabar, voy hacia mi camerino encendiendo el móvil y dándome cuenta que tengo 10 llamadas y mensajes de Dani. Mierda. Me siento en el sofá, abrazo el peluche de Flo y me muerdo el labio: vuelven a mi cabeza los pensamientos que había dejado de lado estando con Flo.

“Pequeña, ayer te fuiste de casa un poco rara… ¿Estás bien? ¿Te pasa algo conmigo?” “¿Anna? ¿Por qué no me contestas? ¿Estás enfadada? ¿He hecho algo?” “Anna, por favor, contéstame, no me hagas esto… No quiero que nos volvamos a separar, por favor”

Los ojos se me inundan de lágrimas a la vez que sonrío tímidamente: Dani está preocupado por mí, no quiere perderme… Sin pensarlo un solo segundo, lo llamo.

- ¿Anna?
- ¡Dani! 
- Anna… – susurra.
- Dani, que se me apagó el móvil de camino a plató… – miento – Lo siento, ¿estabas preocupado?
- No… – se queda en silencio.
- ¿Dani?
- Perdóname, Anna, ahora no puedo hablar. – me quedo callada, preocupada, y él no contesta. Carraspea de repente – Te llamo luego, ¿sí?
- ¿Eh?... Sí, claro… – vuelvo a quedarme en silencio. Desaparece de mi mente todo lo bueno que había imaginado hace dos minutos y vuelven a mí mil y una preocupaciones y miedos.
- Adiós.
- Te quiero – contesto rápido antes que cuelgue.
- Y yo, y yo… – susurra, colgando rápido.

Me quedo mirando el móvil un tanto extrañada. En ese momento llaman a la puerta.

- ¿Sí? – digo levantándome y secándome las lágrimas. Flo entra con una sonrisa tímida.
- Annita…
- Flo – sonrío y le abrazo.
- Perdón… Pasaba por delante de tu camerino y he escuchado que hablabas con Dani… – lo miro de reojo.
- ¿Pasabas…? – sonrío.
- ¿Eh? – se sonroja – Sí, sí, ha sido sin querer…
- Ya… – suelto una pequeña risa –Está todo bien…
- ¿Seguro? – le miro con una pequeña sonrisa, intentando disimular.
- Sí, padre.
- Anna… Puedes confiar en mí, de verdad. Por mucho que Dani ya no esté aquí sabes que nos llevamos de perlas y que salimos a cenar siempre que podemos…
- Por eso – le corto sin querer.
- ¿Cómo? – me tapo la boca y doy un paso hacia atrás.
- Eh…
- ¡Ves cómo te pasa algo!
- Sí… Sí pero no es nada, de verdad.
- Anna… No voy a decirle nada… – le miro con la cabeza agachada, buscando las palabras exactas para contarle mis movidas. – Confía en mi… – susurra acercándose a mí y cogiéndome suavemente por los brazos. Sonrío al verle preocupado por mí y agacho la cabeza.
- Ayer estando con él vino a mi cabeza Miki… – susurro. Él se echa un poco hacia atrás, buscando mi mirada, un tanto extrañado.
- Pero… Hace mucho que lo dejasteis, ¿no?... – susurra, asiento con la cabeza – ¿Le… Le echas de menos?
- No… – susurro – No sé… – me tapo la cara con las manos, resoplando. – No sé, Flo, empezaron a venirme a la cabeza peleas, cosas que me dijo sobre Dani, recuerdos que tenía con él… Y cogí miedo. – confieso.
- ¿Miedo? ¿A qué? – se agacha y me aparta las manos de la cara, buscando mi mirada otra vez.
- A Dani… – levanto la cabeza y le miro fijamente, a punto de llorar – A que fuese él la razón por la que rompí con Miki. 

- ¿Y a qué conclusión has llegado? – me quedo en silencio, noto cómo las lágrimas empiezan a luchar por salir de mis ojos y le miro intentando fingir estar bien, pero niego con la cabeza, dándome cuenta que a él no le puedo mentir y dejo caer las lágrimas, abrazándolo, rompiendo a llorar en su hombro, sintiéndome protegida por él, que me abraza suavemente por la espalda y me besa la cabeza. 

diumenge, 16 de juny del 2013

17. Gracias.

De camino a casa no dejo de pensar en la última conversación que tuve con Miki, la que hizo que me fuera de casa de Dani: “En tus ojos se ve lo que es guión y lo que no”… Miki tenía razón, desde que Dani y yo volvimos a trabajar juntos en TLJ todo cambió. Poco a poco Dani fue convirtiendo el guión en realidad, poco a poco fue adueñándose de mis sentimientos lanzándome indirectas y tratándome como a una princesa, poco a poco fue apartándome de Miki… Nunca quise darme cuenta, nunca quise pensar que era él la razón por la que ya no miraba a Miki de la misma manera y todo me parecía monótono… ¿Y si lo hizo aposta? ¿Y si Dani empezó este juego solo para apartarme de él? ¿Y si lo único que quería era romper nuestra relación?

Llego a casa con la cabeza llena de preguntas, de dudas y de miedos, así que me voy a dormir directamente, sin cenar, necesito descansar.


- Mirar que guapos os han puesto – grita Flo para que dejemos a Valdi en paz – Mirar qué guapos os ha puesto Berni allí en la pantalla, hombre. – los dos alzamos la mirada y vemos en la pantalla una foto nuestra, una foto que nos hicimos para una revista, una foto en la que salgo cogiéndole la lengua.
- ¿Y eso? – contesta Dani entre risas.
- Porque Berni es un tio enrollao’, macho, esta al loro de nosotros, está allí controlando.
- ¿Esa foto cuando nos la hicimos? – me pregunta Dani, yo sigo atónita mirándola.
- No lo sé – contesta Flo.
- Pero… ¿Pero esto a cuento de qué? – pregunto un poco preocupada.
- Esto es de nuestro viaje a Canarias o de cuando fue eso, cari. – dice Dani colocándose a mi lado y cogiéndome de la cintura, arrimándose a mí.
- No, cari, eso fue en Venecia. – contesto siguiéndole el juego.
- Sí, eso fue en Venecia, cuando fuimos allí, que bien nos lo pasamos.
- Bueno, ya – dice Flo dando una palmada para que dejemos el tema.
- Cuando te cogí la lengua… – susurro. Dani suelta una risita y se sienta en la silla.
- Sí, me encanta – sigue Flo – Y que te echó la bronca tu novio, además – dice Flo mirándome. Yo agacho la cabeza al recodarlo – Pero… No quiero decir nada – continua – menos mal que tu novio es más majo que todas las cosas…
- ¡Puedes dejar de hablar de mí! – le grito. No quiero que hable de esto en público, y menos si no sabe lo que pasó…
- Venga, es verdad, sí… – susurra Flo.
- Gracias.


Abro los ojos de golpe, despertándome al instante, con el corazón latiendo más deprisa de lo normal. Fue en esa sesión de fotos, fue allí cuando todo cambió, fue a partir de esto que mi relación con Miki empezó a tambalear… Sentándome en la cama, apoyo la cabeza en las manos, intentando saber qué me pasa. ¿Por qué busco culpables? ¿Por qué tengo miedo de lo que está pasando? ¿Por qué pienso en lo que me pasó con Miki si por fin estoy bien con Dani?

¡Riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiing!

Doy un pequeño salto de la cama y me giro asustada, es el despertador. Menuda puntualidad… Después de pararlo y quedarme un rato sentada con la mente en blanco, me levanto y me voy a la ducha para despejarme y arreglarme para ir a plató.


Llego a Alcalá 518, ese lugar que me cambió la vida, ese lugar que ha hecho de mí una nueva mujer, ese lugar que me ha aportado felicidad durante 3 años. Sonrío tontamente aparcando el coche, analizando el lugar. No sé qué tiene esta puerta, este parking, este edificio, que me llena de felicidad y recuerdos con solo pisarlo. Entro dispuesta a ir a mi camerino y me quedo mirando el pasillo: cuantas veces habré corrido por aquí con Flo y Dani, cuantas veces habremos hecho carreras estúpidas para ver quien llega antes a plató desde aquí… Abro la puerta de mi camerino con los ojos llorosos y veo en el sofá un peluche que me regaló Flo, un gran oso blanco, y sonrío acordándome de la ilusión con la que me lo dio, como le brillaban los ojos esperando mi reacción, como sonreía al ver que me encantaba… Es el único peluche que he vuelto a traer, cuando OM acabó me los llevé todos a casa y tuve que repartirlos entre Madrid y Mollet… Me dirijo hacia él y lo abrazo fuertemente, apretándolo y soltando las lágrimas que pretendía esconder.

- ¡Annita! – grita Flo entrando en mi camerino. Me giro asustada y le miro sorprendida – ¿Estás bien? – dice después de un pequeño silencio, analizando mi cara y viendo que estoy llorando. Sonrío al verle preocupado por mí, dejo el oso en el sofá y me lanzo a su cuello, abrazándole y besándole la mejilla.
- Te quiero, Flo, te quiero mucho. – susurro entre sus brazos. Él responde al abrazo con una risita, aunque no entiende nada de lo que pasa.
- Yo también te quiero, Anna. – susurra – Ya sabes que para mí has sido siempre… Como una hija… – susurra con un hilillo de voz. Al escuchar eso le aprieto más, intentando contener las ganas de llorar.
- Gracias por llamarme hace tres años, gracias por confiar en mí y darme la oportunidad de trabajar contigo. – susurro rompiendo a llorar. Él contesta apretándome por la espalda y escucho como coge aire, aguantándose las ganas de llorar. Le imito y me seco las lágrimas, apartándome de él y sonriéndole. – Lo siento – susurro – estoy sensiblona. – suelta una pequeña carcajada y me acaricia la mejilla.
- Ven, te enseñaré una cosa. – Flo me coge de la mano y me lleva hacia su camerino, en silencio, riendo solo. Al llegar allí le miro intrigada. – Shhhhhh – susurra poniéndose un dedo en la boca, avisándome que no diga nada. Afirmo con la cabeza y me muerdo el labio inferior, todavía más intrigada, inclinándome un poco hacia donde se dirige Flo. Él, sonriendo, se dirige hacia su mesita, la aparta un poco de la pared y saca de detrás de ella un corchopán rojo, el corchopán que utilizábamos cuando nadie nos veía y jugábamos los tres. Abro los ojos como platos y me tapo la boca, emocionada. – ¿Te acuerdas? – dice Flo con una gran sonrisa, acercándomelo para que lo coja – Lo tengo aquí escondido desde que acabó ‘Tonterías’… – susurra melancólico – siempre ha sido muy especial para mí… – lo cojo y le empiezo a dar vueltas, buscando mi firma.
- Aquí está… – susurro con una gran sonrisa – “Te quiero, padre. Anna” – leo con los ojos llorosos. Levanto la mirada y le veo con los ojos vidriosos, mirándome con una sonrisa. Vuelvo a mirar el corchopán y vuelvo a darle vueltas – “Eres muy grande, literalmente. Dani” – susurro y rompemos a reír.
- Siempre ha sido muy cabrón… – dice Flo.
- Sí… – susurro.
- ¿Cómo va con él? – me pregunta Flo después de un momento de silencio, volviendo a coger el corchopán y guardándolo donde estaba.
- Muy bien… – contesto con una sonrisa.
- ¿Seguro? – contesta mirándome de reojo.
- Sí… ¿Por qué lo dices? – le pregunto preocupada.
- Porque te veo apagada… Tú no eres así, Anna… – abro los ojos y sonrío.
- Ya te he dicho que hoy me he despertado sensible… He soñado con un programa de ‘Tonterías’ y… – intento justificarme.
- Tranquila – sonríe – Todos tenemos días así. – se acerca a mí y me abraza – Y ahora ves a por el guión y a maquillaje, que bastante tiempo hemos perdido ya. – dice entre risas.

- Señor, sí, señor. – contesto riendo. Salgo de su camerino y me dispongo a irme, pero antes de hacerlo, vuelvo a meter la cabecita y lo veo sonriendo hacia la mesa, hacia su escondite – Gracias – digo asustándole y sonriéndole. Él contesta con una sonrisa, cierro la puerta y me voy a por mi guión, tranquila, feliz, sin recordar el por qué he estado llorando esta noche. 

dilluns, 3 de juny del 2013

16. Necesito estar sola.

Abrazada al cuerpo de Dani, apretándome fuerte contra su pecho y escuchando el latido de su corazón, noto como se me eriza todo el cuerpo, como la felicidad me invade y el deseo me llena de ganas de besarle. Él me tiene cogida por la cintura y el cuello, con la mano colada entre mi pelo, y me besa la frente. Poco a poco voy subiendo mis manos hacia su cuello y me separo un poco de su pecho para poder mirarle los ojos.

- ¿De verdad creías que te había mentido? – susurro como puedo.
- Te quiero tanto que los celos me han comido la cabeza y no me han dejado pensar con claridad… – susurra cogiéndome de las mejillas suavemente – Lo siento, Annita… – le corto besándole dulcemente, apretando mis labios contra los suyos.
- La culpa es mía – susurro separándome otra vez – no tendría que haber dicho nada…
- Lo has hecho con una buena intención – me besa – eso es lo único que cuenta. – me sonríe y aprieta un poquito las mejillas para que le mire. Subo la mirada y clavo mis ojos en los suyos y le sonrío.
- Te quiero… – susurro. Vuelve a besarme dulcemente, agarrándome suavemente del cuello y poco a poco bajando sus manos hacia mi cintura, apretando mi cuerpo al suyo. Me pongo de puntillas y me abrazo a su cuello, entreabriendo nuestras bocas, jugando con su lengua, mordiendo sus labios. Aprovecha que estoy abrazada a él para agacharse y cogerme por las piernas, levantándome del suelo entre risas y llevándome hacia su habitación. Me deja suavemente encima de la cama y me mira de arriba abajo, sonriendo pícaramente y mordiéndose el labio inferior. Suelto una pequeña risita y me saco la camisa lentamente, mirándole sensualmente.
- Bffff Simon… – susurra con una risa, sacándose la camisa rápidamente y lanzándose encima de mí, besándome con pasión y colocándose encima. Vuelvo a abrazarlo por el cuello y le acaricio la cabeza, tirándole suavemente del pelo para hacerlo enfadar. Él responde mordiéndome el labio inferior y colando sus manos hacia mis pantalones, desabrochándome el botón y bajándomelos suavemente. Cuando cuela su mano en mi ropa interior, doy la vuelta y me coloco encima de él, sonriendo, besándole dulcemente.
- Hoy mando yo.

Abrazada a su cuerpo desnudo, besándole el pecho, siento lo feliz que soy a su lado. Él está dormidito, cogiéndome del hombro, sonriendo… Hacía mucho tiempo que no me sentía así, que no notaba la felicidad corriendo por mis venas, que no me sentía querida… He sido una imbécil, él siempre ha estado allí, a mi lado, haciéndome sonreír diariamente, diciéndome cuanto me quiere… Y yo encerada en la monotonía de Miki… Me hizo muy feliz, me apoyó en todo, me quiso, me respetó… Pero un día todo cambió, un día todo pasó a ser negro…



- ¡Estoy harto, Anna! – me gritó – ¿¡Sabes lo que es encender la tele para verte y verte ligando con ese gilipollas!? – su mirada mostraba ira, celos…
- ¡Que yo no ligo con él, Miki! – estaba llorando, temblando de miedo y de impotencia – ¡Es un amigo, ¿entiendes!? ¡Un a-mi-go!
- Sí, claro, un amigo. ¿Por eso dejas que te bese, no?
- ¡Que es guión, joder!
- En tus ojos se ve lo que es guión y lo que no, Anna. Date cuenta de una puta vez. – apartándome de su lado de un pequeño empujón, se dirigió hacia la puerta, la abrió y salió cerrándola de un portazo… Y no volvió a entrar por ella.



- Anna, ¿estás bien? – Dani corta mis pensamientos acariciándome la cabeza.
- ¿Eh? Sí, sí. – contesto un poco aturdida, sonriéndole.

-  Por qué… ¿Por qué lloras? – le miro sorprendida y me toco las mejillas, notándolas mojadas.
- Pues… No lo sé – intento fingir una sonrisa – he tenido una pesadilla y… Será de eso.
- ¿Qué has soñado? – dice Dani sin creerme.
- No sé, no me acuerdo, no quiero recordarlo, déjalo estar, ¿quieres? – me mira sorprendido, un poco preocupado.
- Vale, vale, tranquila, lo siento… – susurra.
- Perdona, perdona… No quería contestarte así – le beso dulcemente. Tengo que irme…
- ¿Ya?
- ¿Me llevas tu mañana a plató? – contesto irónicamente mientras me voy vistiendo. 
- Vale – ríe – quizás salimos en las revistas… Ya lo estoy viendo: Anna Simon pone los cuernos a Marc con Dani Martínez, el capullo que le tiraba la caña en directo y no se comió una mierda. – empiezo a reír y me levanto.
- Anda, calla, a ver si va a ser verdad que no te comes nada… 
- No podrías vivir sin mí, Anna.
- ¿A caso no he estado sin ti estos años?
- No te engañes, Anna, siempre me has querido, incluso cuando estabas con tu querido Miki – el corazón me da un vuelco, recordando lo que pensaba antes. Se levanta y se planta enfrente de mí, mirándome pícaramente – Has tardado mucho en lanzarte a mis brazos, Anna, pero ahora que lo has hecho, – me aprieta a él por la cintura – te costará mucho más alejarte de mí. – me besa dulcemente, entreabriendo nuestras bocas y añadiendo pasión poco a poco.
- Dani… Me tengo que ir – susurro apartándome de él, agachando la cabeza.
- ¿Seguro que estás bien? – dice después de un pequeño silencio.
- Sí, sí, tranquilo… Nos vemos mañana… – le beso y me dirijo hacia la puerta, sin voltearme para volverle a despedir. Necesito estar sola, pensar y reflexionar lo que está pasando por mi cabeza en estos momentos…