Dani está
preparándome la comida en la cocina, adueñándose poco a poco de mi casa, con
toda tranquilidad. Le miro sentada en el sofá, sonriendo como una tonta,
absoluta y completamente feliz de verle allí, silbando y tarareando mientras va
preparando los platos.
- Bueno, bueno,
bueno… – dice saliendo de la cocina con los dos platos en las manos. – Aquí
está la comida, ¡tachan! – dice colocándolas encima de la mesa, que también
había preparado – ¿Qué te parece? – rompo a reír y me tapo la boca al ver que
me mira mal. – ¿Qué tienes en contra de este romántico momento?
- ¿Qué tienen de
romántico dos trozos de pollo a la plancha con patatas? – digo volviendo a reír
y levantándome del sofá.
- ¡Encima que
cuido tu dieta! – sigo riendo y le veo dolido, pero vuelvo a mirar al plato y
vuelvo a reír – Mejor no voy a buscar la ensalada, ¿no? – dice medio
susurrando.
- Tráela, tráela,
que me voy a quedar con hambre… – digo serenándome y sentándome en la mesa.
Vuelve con la ensalada y me quedo sorprendida. – ¿Tanta comida había en mi
nevera?
- Qué, ¿ahora sí
que lo flipas, no? – dice orgulloso. Es la ensalada más llena de cosas y
preciosa de ver que he visto nunca. – ¡Pues ahora no te voy a dejar comer de
esto! – dice al verme salivar, llevándoselo otra vez a la cocina.
- ¡No, no! – digo
levantándome y siguiéndole – ¡Trae ese suculento y romántico plato a la mesa! –
grito entre risas.
- Tendrás que
pedírmelo mejor, rubita… – dice dejando el plato en la encimera y cruzándose de
brazos.
- Umh… Qué tal si…
– voy acercándome a él – te doy… – empiezo a acariciarle el pecho con los dedos
– unos cuantos besitos… – susurro a milímetros de su oreja, sensualmente. Noto
como se le eriza la piel y rápido me coge por la cintura. Sonrío y rozo con mi
nariz la suya, colando mi mano por su cuello, acariciándole la nuca y enredando
mis dedos en su pelo. Él también sonríe y se muerde el labio, mirándome
seductor, acercándome poco a poco a su cuerpo. No le hago esperar más y junto
nuestros labios en un lento y pasional beso, que rápido contesta él con todo el
cuerpo, abrazándome con fuerza, suspirando profundo, disfrutando el momento. –
Bueno… – me separo poco a poco, como puedo, ya que no me suelta – Vamos a
comer… ¿no?
- Ya estamos
comiendo… – dice volviendo a besarme con la misma pasión. No puedo resistirme y
me abrazo fuerte a su cuerpo, elevándome de puntillas, notando como me aprieta
fuerte por el trasero, subiendo la temperatura de la situación.
- Dani… – susurro
intentando separarme.
- Vale… – dice
soltándome y sonriendo como un niño. Le cojo dulcemente de las mejillas y le
doy un beso corto, corriendo hacia la mesa para que no vuelva a atraparme. –
Aquí tiene su comida, señorita… – dice dejando la ensalada en la mesa y
guiñándome un ojo al verme sonreír. Definitivamente, es el hombre de mi vida.
Pasan las horas y
todo son juegos, besos, piques tontos… Cómo al principio, como en ‘Tonterías’,
cuando no nos importaba el momento ni el lugar, cuando nos pasábamos el día
juntos sin que nos preocupara, cuando reíamos igual o más detrás que delante de
las cámaras… Todo momento era bueno para pasarlo juntos, para vivir la vida,
para coger dos corchopanes y empezar a jugar, con Flo, o Romina, o con
cualquier del equipo. La cuestión era reír, pasarlo bien, hacer de un trabajo
un modelo de vida… Pero todo acaba, siempre hay algo que lo acaba rompiendo…
Pero dicen que si el destino está así escrito, si tiene que ser así de verdad,
vuelve a ocurrir… Y aquí estamos, en el sofá, abrazados, tapados con la manta,
esperando que empiece ‘Aída’. Puedo notar su tembleque, sus nervios, su ilusión… Y eso que ya hace
tiempo que se estrenó en esta serie… Quizá es mi presencia la que lo hace estar
así… Le miro de reojo, levantando la cabeza de su pecho, y le veo sonriendo
feliz al verse allí, entre ese equipo… Para él todo esto es un sueño, y se nota
a kilómetros lo feliz que lo hace. Sonrío y le beso el cuello, orgullosa y
feliz de tenerle, de haberme dado cuenta por fin de cómo lo necesitaba.
- Oye… ¿Os lo
debéis pasar muy bien gravando, no? – le pregunto durante el último corte a
publicidad.
- Ni te lo
imaginas, Anna, eso es un cachondeo. – me coloco bien en el sofá, estirando la
espalda. – ¿Por qué? – dice mirándome curioso.
- Ah, no, por
saber… Pensaba… En ‘Tonterías’… En si la relación era así o… – voy diciendo con
la cabeza agachada, sonrojada.
- Sí – le miro y
está sonriendo, mirando a un punto fijo, recordando. – Es justo como allí… Son
más que un equipo, son una familia… Van todos a muerte por todos... No hay un
solo momento en el que no estemos riendo o ayudándonos… – suspira y me mira –
Os recuerdo muchísimo gravando con ellos… Me vienen tantos momentos a la mente,
tantas similitudes… – sonrío escuchándole, recordando lo mismo que él. – ¿Te
gustaría venir?
- ¿Qué?
- Mañana gravamos…
¿Puedes venir? – le miro sorprendida y algo tímida, no es que haya tenido
relación con los de ‘Aída’… Más que cuando han venido a nuestros programas y
hemos pasado ese día juntos.
- Sé que no
quieres que se sepa que estamos juntos – corta mis pensamientos – pero siempre
podemos decir que te hacía mucha ilusión ir un día y que…
- A ellos puedes
decirles – le corto ahora yo, viendo cómo se sorprende y alegra de mis
palabras. – Sé que confías en ellos y que de allí no saldría. – sonrío y afirmo
con la cabeza – Iré, podrás presumir de novia. – Me contesta con un dulce y
feliz beso, acompañado de caricias y achuchones.
- Te quiero, ¡te
quiero! – dice entre cortos besos, haciéndome reír y sentir la mujer más feliz
del mundo… Pero a la vez estoy nerviosa, ¿qué me esperará mañana? ¿Cómo se lo
tomarán? ¿Cómo me trataran? Bueno, si le tratan bien a él, tendrán que hacerlo
también conmigo…
Llegados a este punto supongo que ya os imagináis QUIÉN
saldrá en el próximo capítulo, ¿no? Como entenderéis, hasta que no vea el
capítulo de mañana (si es mañana cuando sale...) no podré escribirlo… ¡Así que
no me presionéis! Os quiero, ¡chicas! Gracias por leerme.