De camino a casa
no dejo de pensar en la última conversación que tuve con Miki, la que hizo que
me fuera de casa de Dani: “En tus ojos se ve lo que es guión y lo que no”… Miki
tenía razón, desde que Dani y yo volvimos a trabajar juntos en TLJ todo cambió.
Poco a poco Dani fue convirtiendo el guión en realidad, poco a poco fue
adueñándose de mis sentimientos lanzándome indirectas y tratándome como a una
princesa, poco a poco fue apartándome de Miki… Nunca quise darme cuenta, nunca
quise pensar que era él la razón por la que ya no miraba a Miki de la misma
manera y todo me parecía monótono… ¿Y si lo hizo aposta? ¿Y si Dani empezó este
juego solo para apartarme de él? ¿Y si lo único que quería era romper nuestra
relación?
Llego a casa con
la cabeza llena de preguntas, de dudas y de miedos, así que me voy a dormir
directamente, sin cenar, necesito descansar.
- Mirar que guapos
os han puesto – grita Flo para que dejemos a Valdi en paz – Mirar qué guapos os
ha puesto Berni allí en la pantalla, hombre. – los dos alzamos la mirada y
vemos en la pantalla una foto nuestra, una foto que nos hicimos para una
revista, una foto en la que salgo cogiéndole la lengua.
- ¿Y eso? –
contesta Dani entre risas.
- Porque Berni es
un tio enrollao’, macho, esta al loro de nosotros, está allí controlando.
- ¿Esa foto cuando
nos la hicimos? – me pregunta Dani, yo sigo atónita mirándola.
- No lo sé –
contesta Flo.
- Pero… ¿Pero esto
a cuento de qué? – pregunto un poco preocupada.
- Esto es de
nuestro viaje a Canarias o de cuando fue eso, cari. – dice Dani colocándose a
mi lado y cogiéndome de la cintura, arrimándose a mí.
- No, cari, eso
fue en Venecia. – contesto siguiéndole el juego.
- Sí, eso fue en
Venecia, cuando fuimos allí, que bien nos lo pasamos.
- Bueno, ya – dice
Flo dando una palmada para que dejemos el tema.
- Cuando te cogí
la lengua… – susurro. Dani suelta una risita y se sienta en la silla.
- Sí, me encanta –
sigue Flo – Y que te echó la bronca tu novio, además – dice Flo mirándome. Yo
agacho la cabeza al recodarlo – Pero… No quiero decir nada – continua – menos
mal que tu novio es más majo que todas las cosas…
- ¡Puedes dejar de
hablar de mí! – le grito. No quiero que hable de esto en público, y menos si no
sabe lo que pasó…
- Venga, es
verdad, sí… – susurra Flo.
- Gracias.
Abro los ojos de
golpe, despertándome al instante, con el corazón latiendo más deprisa de lo
normal. Fue en esa sesión de fotos, fue allí cuando todo cambió, fue a partir
de esto que mi relación con Miki empezó a tambalear… Sentándome en la cama,
apoyo la cabeza en las manos, intentando saber qué me pasa. ¿Por qué busco
culpables? ¿Por qué tengo miedo de lo que está pasando? ¿Por qué pienso en lo
que me pasó con Miki si por fin estoy bien con Dani?
¡Riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiing!
Doy un pequeño
salto de la cama y me giro asustada, es el despertador. Menuda puntualidad…
Después de pararlo y quedarme un rato sentada con la mente en blanco, me
levanto y me voy a la ducha para despejarme y arreglarme para ir a plató.
Llego a Alcalá
518, ese lugar que me cambió la vida, ese lugar que ha hecho de mí una nueva
mujer, ese lugar que me ha aportado felicidad durante 3 años. Sonrío tontamente
aparcando el coche, analizando el lugar. No sé qué tiene esta puerta, este
parking, este edificio, que me llena de felicidad y recuerdos con solo pisarlo.
Entro dispuesta a ir a mi camerino y me quedo mirando el pasillo: cuantas veces
habré corrido por aquí con Flo y Dani, cuantas veces habremos hecho carreras
estúpidas para ver quien llega antes a plató desde aquí… Abro la puerta de mi
camerino con los ojos llorosos y veo en el sofá un peluche que me regaló Flo,
un gran oso blanco, y sonrío acordándome de la ilusión con la que me lo dio,
como le brillaban los ojos esperando mi reacción, como sonreía al ver que me
encantaba… Es el único peluche que he vuelto a traer, cuando OM acabó me los
llevé todos a casa y tuve que repartirlos entre Madrid y Mollet… Me dirijo
hacia él y lo abrazo fuertemente, apretándolo y soltando las lágrimas que
pretendía esconder.
- ¡Annita! – grita
Flo entrando en mi camerino. Me giro asustada y le miro sorprendida – ¿Estás
bien? – dice después de un pequeño silencio, analizando mi cara y viendo que
estoy llorando. Sonrío al verle preocupado por mí, dejo el oso en el sofá y me
lanzo a su cuello, abrazándole y besándole la mejilla.
- Te quiero, Flo,
te quiero mucho. – susurro entre sus brazos. Él responde al abrazo con una
risita, aunque no entiende nada de lo que pasa.
- Yo también te
quiero, Anna. – susurra – Ya sabes que para mí has sido siempre… Como una hija…
– susurra con un hilillo de voz. Al escuchar eso le aprieto más, intentando
contener las ganas de llorar.
- Gracias por
llamarme hace tres años, gracias por confiar en mí y darme la oportunidad de
trabajar contigo. – susurro rompiendo a llorar. Él contesta apretándome por la
espalda y escucho como coge aire, aguantándose las ganas de llorar. Le imito y
me seco las lágrimas, apartándome de él y sonriéndole. – Lo siento – susurro –
estoy sensiblona. – suelta una pequeña carcajada y me acaricia la mejilla.
- Ven, te enseñaré
una cosa. – Flo me coge de la mano y me lleva hacia su camerino, en silencio, riendo
solo. Al llegar allí le miro intrigada. – Shhhhhh – susurra poniéndose un dedo
en la boca, avisándome que no diga nada. Afirmo con la cabeza y me muerdo el
labio inferior, todavía más intrigada, inclinándome un poco hacia donde se
dirige Flo. Él, sonriendo, se dirige hacia su mesita, la aparta un poco de la
pared y saca de detrás de ella un corchopán
rojo, el corchopán que utilizábamos
cuando nadie nos veía y jugábamos los tres. Abro los ojos como platos y me tapo
la boca, emocionada. – ¿Te acuerdas? – dice Flo con una gran sonrisa,
acercándomelo para que lo coja – Lo tengo aquí escondido desde que acabó ‘Tonterías’…
– susurra melancólico – siempre ha sido muy especial para mí… – lo cojo y le
empiezo a dar vueltas, buscando mi firma.
- Aquí está… –
susurro con una gran sonrisa – “Te quiero, padre. Anna” – leo con los ojos
llorosos. Levanto la mirada y le veo con los ojos vidriosos, mirándome con una
sonrisa. Vuelvo a mirar el corchopán y vuelvo a darle vueltas – “Eres muy
grande, literalmente. Dani” – susurro y rompemos a reír.
- Siempre ha sido
muy cabrón… – dice Flo.
- Sí… – susurro.
- ¿Cómo va con él?
– me pregunta Flo después de un momento de silencio, volviendo a coger el
corchopán y guardándolo donde estaba.
- Muy bien… –
contesto con una sonrisa.
- ¿Seguro? –
contesta mirándome de reojo.
- Sí… ¿Por qué lo
dices? – le pregunto preocupada.
- Porque te veo
apagada… Tú no eres así, Anna… – abro los ojos y sonrío.
- Ya te he dicho
que hoy me he despertado sensible… He soñado con un programa de ‘Tonterías’ y… –
intento justificarme.
- Tranquila –
sonríe – Todos tenemos días así. – se acerca a mí y me abraza – Y ahora ves a
por el guión y a maquillaje, que bastante tiempo hemos perdido ya. – dice entre
risas.
- Señor, sí,
señor. – contesto riendo. Salgo de su camerino y me dispongo a irme, pero antes
de hacerlo, vuelvo a meter la cabecita y lo veo sonriendo hacia la mesa, hacia
su escondite – Gracias – digo asustándole y sonriéndole. Él contesta con una
sonrisa, cierro la puerta y me voy a por mi guión, tranquila, feliz, sin
recordar el por qué he estado llorando esta noche.
que bonito! siguiente que estamos intrigados :)
ResponElimina*Snif Snif* Precioso, m'a encantao' Quiero el siguiente guapísima, que me he emocionado :))
ResponElimina