diumenge, 26 de gener del 2014

33. El amor de mi vida

Narra Dani

Abro los ojos y veo a Anna tumbada a mi lado, con el pelo alborotado y el brazo derecho pasado por encima de mi cintura. ¿Hay un despertar mejor que este? Miro el reloj que tiene encima de la mesilla y veo que son las 10 de la mañana. Cierro los ojos, sonrío y aspiro tranquilo, feliz. Hacía demasiado que no sentía esto, esta paz, esta felicidad al despertar y ver a la mujer que amas a tu lado. La vuelvo a mirar, me cae la baba haciéndolo… Nunca antes había estado enamorado así, durante tanto tiempo y de esta manera tan fuerte… Por eso nunca he dejado de luchar por ella, y menos desde el momento que saboreé sus labios y supe que sentía lo mismo por mi… Incluso antes de que ella se diera cuenta.

- La audiencia ha pedido que por San Valentín, Anna, beses a Dani – dijo Flo antes de acabar el Bicentenario de TLJ.
- ¡Vamos! ¡Vaaaaamos! – empecé a chillar y a aplaudir. – Si algo bueno tiene que tener el San Mierdín este. Sí señor, Anna, la gente, ¡la gente de la calle habla! – dije totalmente emocionado y haciéndola rabiar. Sabía que no querría hacerlo, que Miki estaría rodando por su cabeza durante esos momentos y que me mandaría a la mirda.
- Por encima de mi cadáver, chaval – saltó Anna picada. Sonreí ante su ataque al haber adivinado sus pensamientos.
- Bueno, a ver, en este programa siempre hacemos lo que nos pide el público. – Replicó Flo, ajeno a nuestros pensamientos. Anna nunca le contó los problemas que tenía con Miki cada vez que yo “me pasaba de la raya”.
- Mira, tener que irme a Mollet convertida en un conguito vale, pero besar a Dani no. O sea, no. No, no. – Repetía una y otra vez, indignada y enfadada. El corazón me dio un vuelco, dejé de sonreír y me quedé callado, mirando al público, asimilando sus palabras. La rabia empezaba a correr dentro de mí, sabiendo que todo esto lo hacía por él.
- Programa 200, ¡fiestaca arriba, fiestaca Valdi! – continuaba Flo, pensando que Anna estaba jugando. Yo le seguía el rollo, ahora ya solo para joder, por el dolor que tenía dentro.
- ¿¡Por qué no le besas tú!? – gritó Anna a Flo, enfadándose.
- Porque yo ya lo he besado  – le repliqué, viendo como me lanzaba una mirada fulminante – Esto es una regla de 3: yo me he besado con Flo y me queda besarme contigo y con Romina… – dije para disimular – No va a ser siempre Flo, la gente se cansa, hay que probar cosas nuevas.
- ¿Me subes el sueldo? – me cortó Anna, ignorándome y enfrentándose a Flo.
- ¿Eh?
- Que si me subes el sueldo, ¡sorda! – le gritó.
- Que si que, ¿Qué? – Flo no podía creerse lo que estaba diciendo, ni yo, eso sí que me pilló desprevenido. Anna se levantó decidida de la silla – Bueno, sí, tú hazlo, y ya veremos. – dijo irónicamente. Ella seguía decidida, dirigiéndose hacia delante de la mesa, delante de las cámaras – Ah, ¿Que lo vas a hacer? ¿de verdad? – me quedé de hielo, sentado en mi sitio, sin poder creer lo que veían mis ojos. – ¡Dani, vente! – dijo riéndose Flo.
- ¿Pero lo vas a hacer de verdad? – le pregunté todavía atónito desde mi sitio.
- Venga. – contestó ella, haciéndome gestos para que fuese. Me levanté y noté cómo me temblaban las piernas, tragué saliva y empecé a dirigirme hacia ella mientras el público gritaba. El corazón empezó a latirme más deprisa de lo normal y el tembleque me subía hacia la espalda.
- ¿Y tú qué haces aquí? – le dijo a Flo.
- ¿Ya estás aquí para juntar cabezas? – le seguí el rollo, intentando disimular mi nerviosismo.
- Sí, estoy aquí de Catalina – dijo riendo Flo.
- ¿Pero me vas a besar o me vas a escupir como la última vez que me acerqué a ti a menos de un metro? – dije echándome hacia atrás, intentando calmar mis temblores y disimulando tanto como podía.
- Te voy a dar un beso – dijo Anna clavando su mirada en la mía por primera vez desde todo este enredo. – Ven.
- JuanG, dale al “Rec” – continuaba con mis bromas, tratando de tranquilizarme así. – Está grabando, ¿no? – ya no sabía ni lo que decir, así que miré a Anna y noté como mi corazón paraba de golpe. Estaba tan preciosa... La habían maquillado como a una princesa, y el corsé que llevaba me excitó desde el primer momento que la vi salir del camerino.
- ¿Pero le vas a dar un beso de verdad? – preguntó Flo.
- ¡Que sí! – gritó ella.
- ¿En serio? – grité, con las manos en la espalda, apretándolas con fuerza al notar que el tembleque subía hacia ellas. – Eh, ¿puedo pediros a la gente de Cuatro.com movidas yo, pa que lo hagamos en el programa? – cuando volví a girarme Anna estaba haciendo muecas y mirándome mal. – Que bonito. – dije mirándola de nuevo.
- Eh… Os dejo solos. – dijo Flo.
- Por favor – susurré sonriendo, apretando nuevamente las manos para contener mis emociones.
- Pero si Dani se caga – dijo Anna. La miré incrédulo, pero no podía mentir.
- ¿Eh?
- Mira, ahora está nervioso, el pobre… – continuaba ella picándome. Miré a cámara y sonreí, haciendo el tonto, exagerando, para evitar que se notara demasiado. – Que le tiemblan las piernas… – continuaba. Mientras disimulaba, recuerdo que solo podía pensar “¿Pero cómo se ha podido dar cuenta? ¿Cómo puede verlo?” mientras apretaba todavía más las manos y luchaba para tranquilizarme. Cuando paré de hacer el tonto, me giré para mirarla y noté como ponía sus manos sobre mi rostro. El corazón volvió a pegarme un vuelco y eché hacia atrás, asustado de verla más cerca, asustado de lo que pudiera pasar. Anna rompió a reír, señalándome y mirando a Flo, confirmando lo que acababa de decir.
- Venga – dije riendo – si yo estaba esperándolo – dije nervioso. No tardó ni un segundo en acercarse rápidamente hacia mí y presionar sus labios contra los míos, intentando separarlos al momento, pero la cogí de la cintura y me eché hacia delante, para saborearlos más… Pero se apartó y el público empezó a chillar… Todavía noto un cosquilleo en mi cuerpo cada vez que recuerdo ese beso, el que despertó en mí sentimientos que creía olvidados e hizo que me diera cuenta de lo que llegaba a quererla…  


Anna empieza a removerse en la cama, despertándose, y vuelvo a sonreír, con un cosquilleo en la barriga. Mi cuerpo quiere besarla de nuevo, y así lo hago. 



Narra Anna

Un fugaz beso me acaba de despertar. Abro los ojos y veo a Dani sonriéndome.

- Buenos días. – susurra a pocos centímetros de mí.
- Buenos días – le contesto con una gran sonrisa. Despertar y verle tan cerca, tan guapo, tan sonriente… Es lo mejor que me ha pasado en meses.
- ¿Quieres que vaya a preparar el desayuno mientras te acabas de despertar? – dice caballeroso.
- Eh… Vale, sí – digo todavía aturdida – Ahora voy. – sonrío al verle sonreír y levantarse de la cama. Me siento con las piernas cruzadas y me estiro, bostezando. Me quedo atontada y escuchando cómo va moviéndose por la cocina y el comedor y recuerdo lo que me dijo ayer a la noche. ¿De verdad quiere venir a vivir conmigo? ¿Cómo sería si fuese así? Me muerdo el labio inferior imaginando a Dani en mi casa, durmiendo, despertándose, haciéndome la comida en mi cocina, jugando con Rym en la terraza, viendo series tapado con una manta en el sofá… Sonrío como una tonta, me pongo un camisón y voy hacia la cocina para ver qué hace.
- Voilà, mademoiselle – dice con las manos extendidas mostrándome la mesa de la cocina llena de comida.
- ¿Pero cómo has…? – digo totalmente sorprendida. Tampoco he tardado tanto en levantarme.
- Soy rápido – dice seguido de una carcajada. Se acerca hacia mí y me coge suavemente de la cintura, llevándome hacia él. – ¿Te gusta? – dice con una gran sonrisa. Apoyo mis manos en su pecho y afirmo con la cabeza, mirándole fijamente a los ojos, con una gran sonrisa. ¿Es posible que esté enamorándome más, si cabe, de él? Como si adivinara mis pensamientos, entrecierra los ojos y se acerca lentamente a mí, pongo mis manos sobre su cuello y me pongo de puntillas para besarle, entrelazando mis dedos por su pelo, entreabriendo nuestras bocas, saboreándole de buena mañana. Me aprieta fuertemente por la espalda al notar mi fuerza y pega del todo nuestros cuerpos, soltando un suspiro al separar nuestros labios un solo segundo, volviéndolos a juntar de nuevo con más pasión. No quiero soltarme, no quiero separarme de él, tan solo quiero abrazarle y besarle. – Anna… – dice cuando separa nuestros labios, antes de volver a besarme – Debemos… Desayunar… – va susurrando entre besos. Sonrío divertida al ver que pretende hablar pero no puede dejar de besarme. Me pasa justo lo mismo, así que no le contesto, me aferro más a su cuerpo y le beso con más ganas, mordiéndole. – Anna… – susurra y sonríe divertido, pero a la vez calentándose – por favor… – susurra. Le doy un último pico y me separo de él, sonriendo, mirándole divertida. Está totalmente fogoso y me mira sonriente y sonrojado. – Cuanta efusividad de buena mañana… – susurra.
-Te quiero – contesto divertida. Dani sonríe de oreja a oreja y coge aire fuertemente. – ¿Te dejo sin aliento? – digo divertida.
-Sí, pero que no se te suba a la cabeza… – sonríe – Vamos, desayuna que tenemos faena.
-¿Faena? – digo sin saber a lo que se refiere.
-Tengo que ir a casa – lo miro sorprendida – a hacer las maletas – remarca. Abro los ojos como platos. – Ayer quedamos con esto, ¿no? – sonríe.
-Pero… ¿Lo decías de verdad? – digo separándome de él.
-Claro, ¿a caso no me creías? – dice dolido.
-S… Sí… Pero… A ver… – no encuentro las palabras exactas para decirle que ir a vivir a Mollet es una tontería teniendo trabajo aquí en Madrid.
-Ya sé que solo estaremos los fines de semana – dice cortando mis pensamientos – Pero aquí estaremos siempre, ¿no?
-¿Cómo? – Sonrío sin poder creer lo que dice.
-Esta casa está más al centro de la mía… Y es lo mismo ir a Mollet que instalarme aquí… ¿No crees? – cojo aire para evitar hiperventilar y me lanzo a su cuello, abrazándole y gritando de la emoción. Con cosas así es como me doy cuenta que es el hombre de mi vida, y que he sido una estúpida dándome cuenta tan tarde. ¿Se puede saber por qué trataba de luchar contra mis sentimientos si estaba claro lo que sentía? En fin, el pasado no se puede cambiar, pero el presente sí: no pienso dejarle escapar de nuevo, no pienso volver a cagarla. Dani es el amor de mi vida. 

dissabte, 18 de gener del 2014

32. Haciéndome suyo.


Narra Dani

No quiero apartarme de su cuerpo, ahora desnudo, no quiero dejar de besar la comisura de sus labios y su cuello, ni dejar de abrazarla y acariciarla. No quiero dejarla escapar, quiero que el tiempo se pare aquí, entre estas sábanas, entre estos suspiros de felicidad. La echaba tanto de menos… Y es que todo tiene sentido si ella está aquí, a mi lado, acurrucada a mi lado y dándome su calor. Y llevo sintiendo esto tres años, tres largos años soñando con esto… Y desde que lo probé no he querido volver a saborear otros labios que no fueran los suyos… Pero soy un capullo, un capullo arrepentido, aunque ella no me acabe de creer. Pero no quiero volver a cagarla, quiero vivir mi día a día a su lado, y quiero que sea así siempre.

-¡Pero si sabes que no me gustas! – gritó Anna cortándome en medio del Ranking.
-Ya lo sé – contesté dolido – pero a la gente en casa piensa que sí.
-Dime, dime lo que me dices cuando te digo que no me gustas, ¿tú qué me dices? – me quedé callado, pensando, recordando todos esos momentos en el camerino, cuando iba detrás de ella como un perro faldero y ella me echaba entre risas. Cuando la ponía nerviosa poniéndome a pocos centímetros de su cuerpo y ella temblaba por no besarme. – ¿¡Cómo no te voy a gustar!? – gritó Anna devolviéndome al mundo y cortando mis pensamientos. A la vez, pasó su brazo por encima de mis hombros, rodeándome el cuello, y yo aproveché para cogerla de la cintura.
-Claro, ¿cómo no te voy a gustar? – Anna me soltó y se apartó – Si nos llevamos muy bien, si la gente quiere que estemos juntos. – la miré sonriendo, sabía que lo hacía por miedo a Miki – ¿Por qué no lo estás?
-Porque tú no quieres estar en Mollet viendo series. – contestó rápida a mi ataque. Rompí a reír y Flo cambió de tema, pero aun así, al acabar el programa la seguí al camerino y la puse todavía más nerviosa. – Si te digo que me voy a vivir contigo a Mollet y a ver series como un condenado, ¿estarías conmigo? – le susurro al oído a Anna, que está medio dormida.
-¿Qué? – dice separándose de mí y mirándome con una gran sonrisa.
-Hace años me dijiste que no, pero no muy convencida… ¿Qué me dices hoy? – digo abrazándola con una sonrisa traviesa.
-Pues te diría que hicieras las maletas rápidamente.
-Hagámoslo, pues. – le contesto levantándome de la cama mientras ella me mira incrédula – Venga, Simon, levanta, tenemos faena. – empiezo a vestirme y ella se cubre con las sábanas mientras se sienta.
-¿Estás hablando en serio, Dani? – dice con la voz temblorosa. Me giro y la miro con una gran sonrisa, me siento a su lado, le acaricio la cara y afirmo con la cabeza.
-Por ti me mudaría hasta en la China, Anna. No quiero volver a cagarla, quiero que veas que solo quiero estar contigo, y lo haremos a tu manera. Aprenderé a tejer – rompe a reír –, veremos pelis en el sofá, tapados con una manta de gatos, te cocinaré, te trataré como a una princesa. – se le iluminan los ojos, y puedo ver un destello que nunca antes había visto, seguido de unas lágrimas tímidas, y su grande y hermosa sonrisa invadiendo su rostro. – ¿Qué me dices?

-Que si eres tú mi príncipe, estaré encantada. – se lanza a mi cuello y me besa, colocándose encima de mí, moviéndose como sólo ella sabe hacerlo, conociendo cada reacción de mi cuerpo a ella, saboreándome, saboreándonos, riendo divertidos mientras me hace suyo, mientras la noche se nos acorta en su habitación, de la que no nos gustaría salir jamás. 

dissabte, 11 de gener del 2014

31. Miedo

Narra Dani

Abrazo fuerte a Anna, apretándola con cariño y pasión por la espalda, acariciándola, besándole la cabeza. La he echado tanto de menos… No sé cómo hacerle entender que ella es la única por la que vivo… Sé que no confía en mí, que todo lo que ha pasado con Cristina ha complicado las cosas y que cree que soy un capullo. Pero aun así, cuando me besa siento que todo se desvanece, que me quiere, que me desea y que no dejaría de hacerlo. Es cuando sus ojos me miran que tiemblo, que veo en ellos el temor reflejado, sus pensamientos yendo más allá de la realidad…


Anna empieza a despegarse de mí, con la cabeza agachada. Le cojo fuerte de las manos, tranquilizándola, y le sonrío cuando levanta su hermoso rostro. Me sonríe de vuelta, de corazón, y aprieta mis manos del mismo modo que yo lo había hecho antes. No aguanto más y vuelvo a besarla, soltándole las manos y cogiendo suavemente su carita.

- No sabes cuánto te quiero, Anna… – susurro al separarme de ella. Sonríe tímidamente y se sonroja, agachando la cabeza. Suspiro al ver que no me cree, me encantaría poder saber qué piensa…
- Dani… Tengo miedo…  – suspira y vuelve a mirarme.
- ¿De mí?
- Sí…  – vuelve a bajar la mirada.
- Yo jamás te haría daño. – digo levantándole suavemente la cabeza y acercándome a ella, intentando mostrarle que no miento.
- Ya me lo has hecho… Los dos nos hemos hecho daño. – Doy un paso hacia atrás, soltándola, pero quedándome en frente de ella, esperando una respuesta. – ¿No lo ves? ¿No te das cuenta? Dime un solo momento desde que estábamos juntos que fuésemos felices.
- Yo soy feliz con tan solo verte, Anna. Hoy, ayer, y desde hace 3 años. – digo con mi tono más serio. – La que no te das cuenta eres tú, que vives siempre sufriendo por todo, sin darte cuenta de lo que tienes. Yo siempre he estado allí, a tu lado, haciéndote reír, animándote cuando lo necesitabas, con una sonrisa en la cara. Aunque por dentro estaba jodido. ¿Pero tú que ibas a imaginar?
- No confundas cosas – Me corta – Te estoy hablando de cuando empezamos, no del pasado…
- Ya, pero resulta que todo viene de allí, porque yo hace 3 años que no he dejado de pensar en ti, de estar enamorado de ti, y de luchar por ti. Solo por ti. – digo acercándome a ella y señalando su corazón – Pero eso no lo valoras, eres tan cabezona que te encierras en cosas que no tienen nada que ver.
- ¿Que no tienen nada que ver? – se enfada – ¿Que Cristina esté siempre en el puto medio no tiene nada que ver? 
- Cristina tuvo el mismo papel que Miki, y lo sabes. – se sorprende y echa hacia atrás, sin saber qué contestar – Yo la quería, estaba allí cuando lo necesitaba y era la única que me apartaba de pensar en ti. Pensaba que estando con ella te olvidaría, pasé con ella grandes momentos y era feliz. Pero nunca desapareciste de aquí – señalo mi corazón – y renuncié a ella para no hacerle daño. La única diferencia en esto es que él te dejó a ti porque no eras capaz de aceptar lo que sentías por mí. ¿Miento? – niega con la cabeza después de un largo silencio – Entonces no vuelvas a poner a Cris como excusa porque no lo es. – agacha la cabeza y se queda en silencio – Así que no sé de qué más puedes tener miedo, porque no he hecho nada para que lo tengas.
- No confiar en mí, enfadarte, gritarme, esconderme cosas, mentirme, no contestarme al teléfono, ignorarme durante meses… – susurra entre dientes.
- Bueno, motivos me has dado… – le contesto.
- Prométeme… – dice levantando la mirada – Que no volveremos a hacernos daño. – sonrío.
- Te lo prometo. – sonríe y me rodea por el cuello, poniéndose de puntitas y apretándose con fuerza a mi cuerpo. Contesto al abrazo rodeándola fuertemente por la cintura y la espalda y le beso el cuello. – De verdad, Anna, que solo soy feliz en tus brazos. Desde que te conocí que solo he deseado estar así contigo, pero entiende que buscara amor en brazos de ella…
- Shhhht… No quiero más explicaciones – dice apartándose y mirándome con una gran sonrisa – Te quiero, te creo, y no voy a volver a dudar. – me besa dulcemente – Nuestro destino es este, – susurra – y no seré yo quien lo arruine. – vuelve a besarme con una gran sonrisa y le sigo el beso, feliz, con el corazón estallando. Incluso siendo la más cursi hace que me vuelva loco… Y es que es la chica de mis sueños, la única que ha conseguido robarme el corazón y la mente, con la que quiero pasar el resto de mi vida.