diumenge, 23 de març del 2014

38. ¡Acción!

 Una vez maquillados y vestidos, en mi caso disfrazado, nos dirigimos nuevamente a plató. Anna, aunque está nerviosa y enfadada, observa cómo los demás hacen su trabajo: mira atónita cómo los cámaras siguen a los personajes, y como estos dan rienda suelta a una conversación que acaban de aprenderse en un momento en sus respectivos camerinos… Ella y yo hemos estado probando los míos con Cristina, para hacernos a la idea y poder controlar la situación, pudiendo así evitar que ella se exceda demasiado.

- Vamos, Dani, aprovechamos que estamos grabando en casa  de Luisma para hacer tu secuencia con Cristina. ¿Cómo van esas orejas?
- Bien, bien – digo entre risas, recordando como Anna se descojonaba al verme e imaginar a Cristina con una de ellas. – ¿Y mi acompañante? – digo con una sonrisa fingida.
- Aquí. – me giro y veo llegar a Cristina, con un vestido bastante provocador y su característica sonrisa malvada. Dirijo la mirada hacia Anna y asiente con la cabeza, mandándome su apoyo. Le devuelvo el gesto y sigo a Cris hacia nuestra posición. “Vamos, Dani, como lo hemos ensayado” pienso cerrando los ojos con fuerza e inspirando fuertemente.

- ¿Preparados? – grita el director – ¡Acción!

‘Marta’ llega a casa de Luisma dispuesta a acostarse con ‘Simón’, pero tengo muy claro que no voy a dejar que me bese ni me toque. ¿Quería guerra? La va a tener. Aprovechando que en el guion tengo que evitarla, juego al máximo con ello: Primero, cuando intenta quitarme un gorro de lana que llevo para taparme las orejas, susurrándome sensualmente y acercándose a mí, le voy picando los brazos y apartándolos de su camino, con fuerza y desprecio, echando mi cuerpo hacia atrás. Cris me mira mal, e incluso creo que se pica más de lo que pide el personaje, pero no cedo. Después de declararme a ella, sufriendo a cada palabra, notando la mirada fija de Anna en nosotros y viendo la expresión de Cristina, en el momento en el que me intenta rodear el cuello para besarme, me echo para atrás de golpe, cogiéndole del brazo e yéndome a apagar la luz. Vengativa, me coge de la mano y va acercándome a ella, con su voz sensual, respondiendo a la pregunta de la ropa interior. Y entonces llega el momento en el que nos tenemos que enrollar. Tal y como había ensayado con Anna, la abrazo y me echo encima suyo, poniendo mi cabeza entre su cuello, haciendo ver que la beso, para que así ella no pueda besarme.

- ¿Pero qué haces? – grita enfadada, sacando lo que llevaba callando hasta ahora.
- ¡Corten! – sigue el director – ¿Pero qué pasa, Cris? ¡Estaba quedando bien! – sonrío al escuchar eso y veo como Anna también lo hace.
- ¿Pero no se supone que deberíamos besarnos?
- ¿Pues qué estaba haciendo? Besarte el cuello. Da lo mismo, Cris.
- No, pero…
- No tenemos tiempo – dice cortándola – preparados que repetimos… 

Volvemos a repetir la escena a partir de que cierro la luz y vuelvo a hacer lo mismo, riendo sin querer al acercarme a su cuello. Cris no intenta besarme, ni cogerme, simplemente me acaricia un poco el torso… Pero nada más, rápidamente hace ver que se le enreda la pulsera en mi oreja. Me quedo un poco atónito al ver eso, pero sigo la escena con cuidado para no tener que repetir. Cristina se hace la dolida demasiado bien, como si de verdad estuviese a punto de echarse a llorar, y no sé por qué, siento una inmensa pena y ganas de pararlo todo para poderle preguntar qué le pasa. No me gusta verla así, y no sabía que podía sentir esto en momentos como este. Por suerte, solo tengo dos frases por decir y la escena se acaba rápido. Al grito de “corten” del director, Cristina se va corriendo hacia los camerinos. Los demás nos quedamos de pie, inquietos y sorprendidos, sin saber qué le pasa ni qué hacer. Me acerco a Anna, pero mis ojos no se separan del camino hacia los camerinos, de ver si Cris vuelve o está por allí cerca. Un par de chicos van detrás de ella, preocupados por lo que le haya pasado, y yo siento necesidad de ir.


-¿Dani? – me giro asustado y miro a Anna, que está mirándome con los ojos enfurecidos – ¿Me estás escuchando?
-¿Eh? – lee en mi rostro que no y se cruza de brazos – Lo siento, es que… – y vuelvo a mirar hacia los pasillos.
-¿Qué quieres? ¿Ir detrás de ella? ¿Hacer lo que está deseando que hagas? Que ha montado este numerito a posta, Daniel. – dice cada vez con un tono más seco y borde. La miro sorprendido y dolido, no me gusta que emplee este tono conmigo, y menos en esta  situación. El corazón me pide con fuerzas que vaya a buscarla y, aunque sé que Anna en el fondo tiene razón, no puedo evitar apretar los puños con fuerza y resoplar, contestándole:
-Espérame aquí. – me giro y empiezo a correr hacia los camerinos, sin mirar atrás, no quiero ni imaginarme la cara de Anna en este momento. A lo lejos, veo a los dos chicos que han ido tras de Cristina, volviendo del camerino de los invitados – ¿Habéis visto a Cris?
-Está encerrada en el camerino, – me contesta uno – y no nos quiere abrir… Quizá contigo cede. – trago saliva y miro hacia la puerta, por encima de sus cabezas.
-Gracias. – me dirijo hacia allí a paso lento, nervioso y preocupado. Al llegar, llamo a la puerta con los nudillos. – Cris… Soy Dani… – digo al ver que no contesta.
-Vete. – contesta desde dentro.
-Por favor, abre. – digo apoyando la cabeza en la puerta, para que me escuche mejor.
-¿Qué quieres? – puedo notar su voz quebrada y no me es difícil adivinar que está llorando.
-Saber qué te pasa… – contesto intentando abrir la puerta.
-¿Ahora te preocupas por mí, después de cómo me has tratado? – noto su voz más cercana, así que me echo para atrás.
-Abre y lo hablamos mejor… – digo más fuerte, esperando a que lo haga. No pasa ni un segundo que oigo el seguro abrirse. Sabía que estaba a punto de abrir, pero que no lo haría hasta que no se lo pidiese. Al abrir la puerta, veo como las lágrimas se han llevado parte del maquillaje de los ojos y noto así que no es teatro lo que está haciendo. Eso me hace sentir todavía más peor de cómo me sentía, y entro sin pedir permiso, dejando la puerta un dedo abierta. – ¿Qué te pasa? –  repito, cogiéndola suavemente por los brazos.
-¿Cómo puedes ser tan cínico? –  dice echándose para atrás, evitando mis manos. –  ¿Pero tú que te piensas, que yo no tengo sentimientos? ¿Qué puedes hacer y decir lo que te da la gana sin que a mí me importe lo más mínimo? – sus palabras van clavándose sobre mi persona una tras otra, y cada vez me duelen más sus ataques.
-¿Qué he hecho? – pregunto inocente.
-¿Qué? – pregunta dolida y con una risa irónica. – Es increíble que no te des cuenta por ti mismo de lo que causas a tu alrededor… Podrías pensar un poquito en los demás antes de hacerlo solo por ti, ¿no crees? – sigo mirándola sin saber qué responder y ella niega con la cabeza – ¿Qué era yo para ti, Dani? – pregunta poniéndose seria – Dime, ¿Qué fui para ti? – se queda en frente de mí con los brazos a los lados, esperando una respuesta. Estoy totalmente perdido y no soy capaz de articular palabra, ¿a qué viene volver al pasado? – ¿Solo fui un estúpido juego? ¿Una puerta de escape a tu frustración por no tener a Anna? ¿Un puto pasatiempo? – cada vez va alzando más la voz y a la vez se le vuelve a quebrar, dejando ir de nuevo lágrimas por su rostro.
-Esto ya lo hablamos – consigo decir cómo puedo – No sé a qué viene esto ahora.
-¿A qué viene? A que me has jodido la vida, a que me has machacado el corazón como has querido y yo, sin embargo, sigo enamorada de ti. Como el primer día, como cuando no trabajábamos juntos y quedábamos a escondidas del mundo. Cuando me llevabas de viaje sin importarte que nos vieran pasear de la mano. A que toda la felicidad que me aportaste desvaneció al reencontrarte con ella y dejarte engañar por su falso amor. – estoy completamente blanco y aturdido, las historias vividas con Cris van pasando una detrás de otra por mi mente mientras ella llora desconsolada gritándome llena de dolor. – Y cuando por cosas del destino, nos vuelven a juntar – oigo de nuevo al volver al mundo – vas y la traes a plató, dejándome en evidencia delante de todo el mundo no solo con tus palabras, si no con tus gestos de desprecio y odio hacia mi persona, apartándome de ti a la fuerza, negándome besos pactados en guion y haciéndome sentir otra vez como un absurdo juguete.
-Yo no sabía que ibas a salir aquí – digo después de coger aire e intentar aparentar serenidad – ni que actuarías conmigo ni que nuestra trama iba a ser así. ¿Crees que si me hubiesen avisado la hubiese traído?
-¿Y qué hubiese cambiado si ella no estuviese aquí? – me ataca empezando a acercarse a mí, sin dejar de llorar.
-No lo sé – digo sin moverme del sitio, totalmente rígido y serio, clavando mi mirada en la suya.
-¿Me hubieses tratado así de mal? – dice serenándose y utilizando su dulce voz como arma, acabando de acercarse a mí y cogiéndome suavemente de las manos. Trago saliva y no soy capaz de mover un solo dedo. – ¿Te apartarías de mí si ella no estuviese aquí? – susurra cada vez a menos centímetros de mi rostro, enredando sus dedos entre los míos y poniéndose de puntillas. Su dulce aroma impacta sobre mi piel, haciendo que se me erice, y cierro los ojos sin darme cuenta, intentando buscar en mi una respuesta a lo que estoy sintiendo… Cris no tarda ni un segundo en presionar sus labios contra los míos, entreabriéndolos poco a poco, mordiendo mi labio inferior como tanto le gustaba hacerlo… Un fuerte portazo nos separa y hace que vuelva a la realidad, asustándome de lo que acaba de pasar, girándome para abrir la puerta y comprobar con mis propios ojos lo que más temía: Anna corriendo hacia la salida del plató. Nos ha pillado. 

dijous, 6 de març del 2014

37. Confía en mí.

Narra Dani

Estamos todos sentados alrededor de la mesa. Anna está a mi lado, enfadada, intentando disimular, mientras que Cris está en frente de mí. Todos ignoran la situación, no saben lo que pasa, pero seguro que algo intuyen, porque la tensión es palpable.

-“Hola, ¿me pides un granizado? Que vengo con un calor…” – dice Marta, el personaje de Cristina.
-Aquí deberías besarla – Salta uno de los guionistas.
-¿Perdón? – contesto alterado, notando la mirada asustada de Anna en mi nuca. – Pero si la escena acaba hablando con Paz – digo leyendo el guion – La escena podría acabar así, con el “madalenas”.
-A ver, en teoría estás enamorado de ella… A tu novia la saludas con un beso, ¿no? – me explica. Miro disimuladamente a Anna y niega con la cabeza. – Sales de la “tetería”, la sonríes y la besas. No es tan difícil para un actor…
-Vamos, Dani – nos corta Cristina – No sería la primera vez. – Bromea con una risita, a lo que se añade el equipo.
-Ya, pero… No sé si eso a los fans les va a gustar. – me excuso, notando la mirada extrañada de los demás.
-Dani, vas a hacer lo que te digamos, que no estamos como para exigencias. – dice enfadado otro guionista. Me quedo callado y asiento con la cabeza, viendo de refilón como Cristina sonríe victoriosa y eso enfurece más a Anna.
-No sé a quién habrá sobornado – me susurra al oído – pero esto no acabará así.

-“Jonathan me deja la casa de su tío para zumbarme a Marta” – dice Simón al cabo de un rato. – ¿Qué? – decimos Anna y yo a la vez.
-¿Qué pasa ahora? – contesta el mismo guionista que antes.
-Que… Bueno… ¿Esto pasará de verdad? – digo un poco cortado.
-¿Cómo?
-Que… En fin…
-Que si va a haber escena de cama. – acaba Cristina por mí.
-Si dejaseis acabar de leer antes de comentar… Lo descubriríais.
-¿Pero sí o no? – preguntamos a la vez, ella más entusiasmada que yo.
-Un poco, vamos, seguid. – dice secamente. Vuelvo a mirar a Anna y suspira, apoyando la cabeza en su mano. Menudo día he escogido para que viniera a plató.

Vamos leyendo todos y resulta que Jonathan y Eugenia me tienden una trampa. Anna y yo nos tranquilizamos pensando que no van a haber más escenas de besos ni acercamientos, pero resulta que sí, que Marta va a por todas con Simón… Gracias a Dios que él la entretiene con “Noche de imitaciones” y demás para no tener que acercarse a ella… Creo que van a ser las secuencias más cómodas de gravar.

-A ver, que yo ya sé que todo esto es muy raro pero… – voy leyendo, asustándome a cada palabra – Pero que me gustas de verdad… – Trago saliva – Y que… Soy muy tímido. ¿Te importa que lo hagamos con las luces apagadas? – levanto la mirada y veo como se le dibuja a la cara una sonrisa a Cristina, que durante los otros momentos había estado de morros. Justo al contrario que Anna.
-Ah… Que era por eso… – sigue ella – No te preocupes, que lo hacemos como tú quieras. – Miro a Anna y ella me devuelve la mirada, totalmente rota.
-Bueno, – nos corta el primer guionista – aquí ella se avalanzará sobre ti y empezareis a enrollaros – el corazón me da un vuelco y Anna aprieta su mano en mi pierna – Pero se le quedará enganchada una pulsera en tu peluca – los dos le miramos con los ojos como platos – abrirá la luz y te descubrirá. Así que no haréis nada más que eso. – sonrío de oreja a oreja y miro a Anna, que no está convencida del todo.
-Bueno pero… – dice Cristina enfadada – La pulsera tarda en engancharse o…
-Como veáis, a vuestro gusto. – Sonríe victoriosa, y yo también. Puedo pararle los pies cuando sea necesario, si van a estar las luces apagadas tampoco se va a ver demasiado. Es lo que intento explicarle una y otra vez a Anna en mi camerino, una vez acabado el ensayo. Pero no hay manera, no quiere entenderlo.
-Si ella quiere comerte, te comerá – dice enfadada – Es ella quien tiene que enganchar la pulsera, no tú.
-Ya, pesada, pero si ella me intenta besar, yo puedo girar la cara o evitarla, ¿no ves que sin las luces no se va a notar?
-¿Y si se quejan los realizadores? Estaban un poquito bordes, hoy… – dice irónica.
-Tenemos demasiado trabajo acumulado… – intento excusarles – Ya verás, Anna, como no voy a dejar que me bese más que la primera vez. Y será un pico, no pienso ceder, cerraré los labios con fuerza.
-Como nuestro primer beso… – susurra con una sonrisa.
-¿Lo recuerdas? – sonrío también.
-Claro… Fue el peor beso de la historia, casi me clavabas los dientes… – ríe.
-Bueno, temía que si te besara con pasión cedieses y acabásemos rindiéndonos al amor que no querías aceptar delante de las cámaras. – digo acercándome a ella y cogiéndola por la cintura.
-Vaya, ya te lo tenías bien creído… – dice sonriendo y acercando sus labios a los míos.
-Sí… – susurro fundiendo nuestros labios en un tierno beso. Unos fuertes golpes en la puerta nos separan de golpe.
-¡Dani! ¿Estás listo? – Anna se esconde rápidamente detrás de un pequeño sofá, le habíamos dicho a todos que iba al baño.
-Sí, sí – contesto nervioso, abriendo la puerta, temiendo que la vieran. Es uno de los nuevos realizadores, un chico joven, muy entregado.
-Pues venga, que ya gravamos. – dice con una sonrisa.
-¿Qué secuencias tocan hoy? – al tener poco tiempo, las habían dividido en dos, dejando para mañana un poco más de la mitad.
-Tuyas con Cris… La de la “tetería” y en casa de Luisma.
-Joder… – susurro, oyendo como resopla Anna detrás del sofá.
-Lo ha pedido ella – se le escapa.
-¿Cómo? – digo atónito.
-Sí, dice que son las más fáciles y que así se prepara las demás en casa.
-Claro – resopla Anna. El chico levanta la vista y busca extrañado dentro del camerino, y carraspeo intentando desviar su atención.  
-Bueno, te esperan en maquillaje. Rápido. – se va y cierro la puerta, buscando la mirada de Anna, que sale de detrás del sofá totalmente enfurecida.
-Quiero saber ya a quien coño está sobornando.

-No lo sé – intento calmarla – pero por favor, no la líes y confía en mi… Es lo único que puedes hacer.

dilluns, 3 de març del 2014

36. ¿No os alegráis de verme?

Dani me despierta con dulces besos en la cara y el cuello, acariciándome de la misma manera. Me doy la vuelta y me abrazo a su cuerpo, besándole yo también, sonriendo de oreja a oreja.

-Buenos días… – dice antes de besarme los labios – ¿Preparada?
-¿Umh? – digo todavía endormecida.
-Aída… – susurra riendo y volviendo a besarme. Sonrío al recordarlo y le miro: está radiando felicidad… Le brillan los ojos, sonríe tontamente, me mira embobado… Tiene ganas de que les conozca, quizá de presumir que me tiene… Le cojo suavemente de la cara y le beso con toda la pasión que me sale, me llena el corazón verle así de feliz.



Salimos de casa y vamos hacia allí. Estoy temblando de los nervios, y Dani se da cuenta, así que apoya su mano derecha en mi pierna mientras conduce para calmarme. Hay algo dentro de mí que me dice que no va a ir bien… Y no sé por qué. 

Narra Dani

Llegamos a plató y cojo a Anna fuerte de la mano, para tranquilizarla. No ha parado de temblar, ni de dirigirme la palabra. No puedo entender cómo puede estar tan nerviosa, si a la mitad del equipo ya les conoce… Tengo miedo que no esté convencida del todo de hacer “público” lo nuestro, y eso me duele.

Vamos hacia los camerinos, para ir presentándole poco a poco a quien haga falta y de paso ver qué me toca hacer hoy, todavía no me han pasado el guión, así que será un poco caos todo… Desde que nos anunciaron que iban a cancelar la serie, hemos tenido que empezar a gravar de golpe y adelantar todo lo que se podía, así que muchas veces aprovechamos el mismo día para leer el guión entre todos y gravarlo directamente. 

Una vez allí, me encierro dentro con Anna.

-¿Estás bien? – le pregunto cogiéndole de la cara.
-Sí… Es solo que… No estoy segura…
-¿De qué? – el corazón me da un vuelco – ¿De hacerlo público? ¿De decirle a 4 amigos que están aquí que por fin eres mía? – sonríe y agacha la cabeza.
-No… Tengo miedo que no me acepten aquí, no pinto nada…
-¿Qué? – suelto una pequeña carcajada – Va, Anna, si la mitad de ellos han traído aquí a familiares para presumir de trabajo. De verdad,  no va a pasar nada, tranquila. No me gusta verte así… – levanta la cabeza y me pide perdón con la mirada. Sonrío y la beso como modo de respuesta.
-¡Dani! – entra un chico de producción y nos separamos de golpe – Uh, perdona, no sabía que estabas con alguien… – dice abriendo los ojos como platos al ver a Anna.
-No, tranquilo. ¿Qué pasa? – contesto poniéndome delante de Anna y de frente a él, para que no se sienta cohibida.
-No, nada, vengo a traerte el guión, vamos tarde.
-Ah, gracias. – lo cojo y le sonrío – Hoy toca un express, ¿no? – digo entre risas.
-Sí, sí… Tenemos bastante trabajo por delante… – vuelve a mirar a Anna y coge aire – Bueno… – vuelve a fijar sus ojos en mi al oírme carraspear – No tardes en venir, tenemos invitados…
-¿Sí? – digo sorprendido – ¿Quién? ¿Más deportistas?
-No del todo… – dice cortando mi risa – Ya les verás. – me sonríe y sale, cerrando la puerta. Me giro y veo a Anna asustada.
-¿Qué? – le cojo de las manos.
-Esto no me gusta, Dani…
-¿Por qué? ¿Por qué haya más gente? – No me contesta – Anna, no va a salir de aquí, ¿vale? Continúa siendo nuestro secreto. – intento calmarla, aunque no estoy del todo convencido. Anna asiente con la cabeza pero está igual que yo. – Va, vamos, verás como no pasa nada. – la cojo de la mano y la estiro, yendo para plató, donde siempre montan una mesa para sentarnos todos juntos para tomar el café y leer el capítulo. Anna va arrastrando los pies y me aprieta la mano, cual niña que no quiere andar más y hace enfadar a su padre tirándole del brazo.
-Dani, ¡máquina! – dice Paco León acercándose a nosotros y dándome un abrazo. – Hombre, Anna, ¿qué haces aquí? – le da dos besos y ella sonríe al verle. Supongo que al ver a alguien conocido la tranquiliza.
-Me ha pedido de rodillas que quería ver como se gravaba un capítulo aquí… Y la he traído. – contesto por su parte. Anna me sonríe agradecida y le devuelvo la sonrisa.
-Anda, que bien. Parece que hoy habrá un reencuentro entre movideros. – dice Paco riendo.
-¿Perdón? – suelta Anna, con la voz un poco entrecortada. Paco nos mira intrigado, y al ver nuestra reacción se da cuenta que no sabemos de lo que habla.
-¿No sabéis quien hay hoy invitada? – negamos los dos con la cabeza, y Anna me coge fuerte de la mano, apretándola con fuerza, temiendo justo lo mismo que yo.
-Cristina, vuestra compañera. – dice con una sonrisa – Ala, que sorpresa, ¿no? – me giro rápido para mirar a Anna y la veo completamente blanca, mirando al suelo, hiperventilando.
-Eh… – susurro intentando evitar que Paco se dé cuenta – Sí, ¡sí! ¡Menuda sorpresa! – intento sonreír como puedo y le doy unos golpecitos. – Pues nada, vamos a sentarnos, ¿no? – Me sonríe de vuelta y se dirige hacia la mesa, donde poco a poco van apareciendo todos los actores y demás. – Te juro que no lo sabía – le susurro a Anna, quedándome apartado de los demás – de verdad, Anna, lo siento. – No me contesta, sigue mirando al suelo – No me hagas esto, no me ignores. Todavía estás a tiempo de encerrarte en el camerino, solo te han visto dos o tres personas…
-El problema… – susurra como puede – no está en que me vean contigo – consigue decir – Si no en qué papel va a hacer ella. – fija su mirada en mí, está asustada y me transmite ese miedo. No había pensado en ello.
-Bueno, supongo que un cameo normal como el de todos… – intento calmarla, pero recuerdo el de Núria Roca y me quedo blanco.
-Me voy – susurra – No puedo verla, no puedo ver cómo te besa. – dice soltando mi mano y volviendo por donde hemos venido.
-Anna, ¡ven aquí! – corro detrás de ella, cogiéndola y parándola – Anna, espérate a que sepamos qué pasa, igual no hay ninguna trama conmigo y es por otra cosa. No te vayas, por favor. – me mira con los ojos entristecidos y apretando los puños.
-Te doy 10 minutos…
-¿Qué?
-Ves y pregúntalo, Dani. No pienso quedarme estando ella aquí.
-¿Estando quién? – levanto la vista y ahí está Cristina, detrás de Anna, con los brazos cruzados y la mirada desafiante. – ¿Qué pasa? ¿No os alegráis de verme? – sonríe victoriosa y esta vez soy yo quien aprieto las manos y los dientes de la rabia. Anna no se atreve a girarse, clava sus ojos en mi mirada y pone sus manos en mi pecho.
-Lo has pedido tú, ¿no? – digo enfrentándome a ella.
-¿Tantos contactos crees que tengo? – me quedo callado, mirándola furioso. Suelta una pequeña carcajada – Te mentiría, pero no soy como tú. – empieza a caminar hacia la mesa donde están los demás y se gira al pasar por mi lado – ¿Venís? ¿O piensas huir? – dice mirando a Anna. Anna clava sus ojos en Cristina y se separa de mí, acercándose a ella y encarándola.
-Me quedo, guapa. – dice sacando el genio que tiene, algo que siempre me ha puesto mucho.
-Perfecto – le contesta poniéndose recta también – Ya verás lo bien que sienta ver a tu novio besándose con otra. – se da la vuelta dándole con el pelo en la cara y se va. Anna aprieta los puños furiosa y me mira con la misma rabia. Estoy completamente blanco, no sé qué hacer, y cuando voy a intentar calmar a Anna me llaman para que me acerque a ellos… Tenemos que empezar…