dijous, 6 de març del 2014

37. Confía en mí.

Narra Dani

Estamos todos sentados alrededor de la mesa. Anna está a mi lado, enfadada, intentando disimular, mientras que Cris está en frente de mí. Todos ignoran la situación, no saben lo que pasa, pero seguro que algo intuyen, porque la tensión es palpable.

-“Hola, ¿me pides un granizado? Que vengo con un calor…” – dice Marta, el personaje de Cristina.
-Aquí deberías besarla – Salta uno de los guionistas.
-¿Perdón? – contesto alterado, notando la mirada asustada de Anna en mi nuca. – Pero si la escena acaba hablando con Paz – digo leyendo el guion – La escena podría acabar así, con el “madalenas”.
-A ver, en teoría estás enamorado de ella… A tu novia la saludas con un beso, ¿no? – me explica. Miro disimuladamente a Anna y niega con la cabeza. – Sales de la “tetería”, la sonríes y la besas. No es tan difícil para un actor…
-Vamos, Dani – nos corta Cristina – No sería la primera vez. – Bromea con una risita, a lo que se añade el equipo.
-Ya, pero… No sé si eso a los fans les va a gustar. – me excuso, notando la mirada extrañada de los demás.
-Dani, vas a hacer lo que te digamos, que no estamos como para exigencias. – dice enfadado otro guionista. Me quedo callado y asiento con la cabeza, viendo de refilón como Cristina sonríe victoriosa y eso enfurece más a Anna.
-No sé a quién habrá sobornado – me susurra al oído – pero esto no acabará así.

-“Jonathan me deja la casa de su tío para zumbarme a Marta” – dice Simón al cabo de un rato. – ¿Qué? – decimos Anna y yo a la vez.
-¿Qué pasa ahora? – contesta el mismo guionista que antes.
-Que… Bueno… ¿Esto pasará de verdad? – digo un poco cortado.
-¿Cómo?
-Que… En fin…
-Que si va a haber escena de cama. – acaba Cristina por mí.
-Si dejaseis acabar de leer antes de comentar… Lo descubriríais.
-¿Pero sí o no? – preguntamos a la vez, ella más entusiasmada que yo.
-Un poco, vamos, seguid. – dice secamente. Vuelvo a mirar a Anna y suspira, apoyando la cabeza en su mano. Menudo día he escogido para que viniera a plató.

Vamos leyendo todos y resulta que Jonathan y Eugenia me tienden una trampa. Anna y yo nos tranquilizamos pensando que no van a haber más escenas de besos ni acercamientos, pero resulta que sí, que Marta va a por todas con Simón… Gracias a Dios que él la entretiene con “Noche de imitaciones” y demás para no tener que acercarse a ella… Creo que van a ser las secuencias más cómodas de gravar.

-A ver, que yo ya sé que todo esto es muy raro pero… – voy leyendo, asustándome a cada palabra – Pero que me gustas de verdad… – Trago saliva – Y que… Soy muy tímido. ¿Te importa que lo hagamos con las luces apagadas? – levanto la mirada y veo como se le dibuja a la cara una sonrisa a Cristina, que durante los otros momentos había estado de morros. Justo al contrario que Anna.
-Ah… Que era por eso… – sigue ella – No te preocupes, que lo hacemos como tú quieras. – Miro a Anna y ella me devuelve la mirada, totalmente rota.
-Bueno, – nos corta el primer guionista – aquí ella se avalanzará sobre ti y empezareis a enrollaros – el corazón me da un vuelco y Anna aprieta su mano en mi pierna – Pero se le quedará enganchada una pulsera en tu peluca – los dos le miramos con los ojos como platos – abrirá la luz y te descubrirá. Así que no haréis nada más que eso. – sonrío de oreja a oreja y miro a Anna, que no está convencida del todo.
-Bueno pero… – dice Cristina enfadada – La pulsera tarda en engancharse o…
-Como veáis, a vuestro gusto. – Sonríe victoriosa, y yo también. Puedo pararle los pies cuando sea necesario, si van a estar las luces apagadas tampoco se va a ver demasiado. Es lo que intento explicarle una y otra vez a Anna en mi camerino, una vez acabado el ensayo. Pero no hay manera, no quiere entenderlo.
-Si ella quiere comerte, te comerá – dice enfadada – Es ella quien tiene que enganchar la pulsera, no tú.
-Ya, pesada, pero si ella me intenta besar, yo puedo girar la cara o evitarla, ¿no ves que sin las luces no se va a notar?
-¿Y si se quejan los realizadores? Estaban un poquito bordes, hoy… – dice irónica.
-Tenemos demasiado trabajo acumulado… – intento excusarles – Ya verás, Anna, como no voy a dejar que me bese más que la primera vez. Y será un pico, no pienso ceder, cerraré los labios con fuerza.
-Como nuestro primer beso… – susurra con una sonrisa.
-¿Lo recuerdas? – sonrío también.
-Claro… Fue el peor beso de la historia, casi me clavabas los dientes… – ríe.
-Bueno, temía que si te besara con pasión cedieses y acabásemos rindiéndonos al amor que no querías aceptar delante de las cámaras. – digo acercándome a ella y cogiéndola por la cintura.
-Vaya, ya te lo tenías bien creído… – dice sonriendo y acercando sus labios a los míos.
-Sí… – susurro fundiendo nuestros labios en un tierno beso. Unos fuertes golpes en la puerta nos separan de golpe.
-¡Dani! ¿Estás listo? – Anna se esconde rápidamente detrás de un pequeño sofá, le habíamos dicho a todos que iba al baño.
-Sí, sí – contesto nervioso, abriendo la puerta, temiendo que la vieran. Es uno de los nuevos realizadores, un chico joven, muy entregado.
-Pues venga, que ya gravamos. – dice con una sonrisa.
-¿Qué secuencias tocan hoy? – al tener poco tiempo, las habían dividido en dos, dejando para mañana un poco más de la mitad.
-Tuyas con Cris… La de la “tetería” y en casa de Luisma.
-Joder… – susurro, oyendo como resopla Anna detrás del sofá.
-Lo ha pedido ella – se le escapa.
-¿Cómo? – digo atónito.
-Sí, dice que son las más fáciles y que así se prepara las demás en casa.
-Claro – resopla Anna. El chico levanta la vista y busca extrañado dentro del camerino, y carraspeo intentando desviar su atención.  
-Bueno, te esperan en maquillaje. Rápido. – se va y cierro la puerta, buscando la mirada de Anna, que sale de detrás del sofá totalmente enfurecida.
-Quiero saber ya a quien coño está sobornando.

-No lo sé – intento calmarla – pero por favor, no la líes y confía en mi… Es lo único que puedes hacer.

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