dissabte, 25 de maig del 2013

15. ¿Se puede saber qué te pasa?


Al salir de plató esperaba encontrarme a Dani allí, pero no fue así. Después de hacerme fotos con todos los fans y agradecer su presencia, me fui hacia mi casa, deseando encontrármelo allí.

Al poner las llaves en el cerrojo y ver que la puerta sigue estando cerrada, me desanimo, eso quiere decir que Dani no ha venido a hacerme una sorpresa… No puede ser… ¿Se enfadó por lo que le dije de Flo? Todavía inmersa en mis pensamientos, dudas y miedos, voy hacia la habitación, dejando allí el bolso y la chaqueta, y me dirijo hacia el comedor, cogiendo el teléfono y mirando si tengo alguna llamada... No es el caso. Ni un mensaje, ni un Whats App, ni una llamada… Absolutamente nada… La barriga empieza a dolerme de los nervios, miro a un lado y a otro sin saber qué hacer y, después de serenarme, marco el número de Dani para llamarle.

- ¿Sí? – contesta intrigado, no está acostumbrado que le llamen al fijo y menos un número que no conoce…
- Dani…  – susurro miedosa, él, al reconocer mi voz suelta un pequeño suspiro, pero no de alivio…  – Que… – susurro entrecortándome, sin saber qué decirle.
- ¿Qué quieres? – contesta lo más serio posible. El corazón me da un vuelco y me quedo helada, sin saber qué responder. – Dime  – repite con el mismo tono de voz  – ¿para qué me llamas ahora?
- Pero… Que… ¿Qué te pasa? – intento ponerme igual de seria, pero no puedo, estoy temblando y tartamudeando, a punto de llorar, no entiendo nada.
- Nada  – contesta todavía más borde.
- ¿Estás enfadado por lo que te dije de Flo? – no me contesta, se crea un pequeño silencio  – ¿Es eso? ¿Te has enfadado por lo que te dije del programa? – sigue sin contestarme, pero puedo oír como suelta una pequeña risa irónica  – ¿Te ríes? ¿Te hace gracia estar enfadado conmigo? – esta vez lo digo más mosqueada.
- No, me río de ti. –  suelta contundente.
- P… ¿Perdón? – eso me descoloca por completo y no sé como tomármelo.
- No  – dice cortando mis pensamientos  – perdón no. Te has reído de mí a la cara, Anna, te has estado riendo de mí todo este tiempo y acabo de darme cuenta ahora, como un maldito estúpido que soy. – cada vez levanta más el tono y yo empiezo a llorar, sin darme cuenta. No sé de lo que me habla.
- Pero… ¿Qué dices? – susurro entre llantos.
- Déjame en paz. – suelta después de un pequeño silencio.

Antes de poder contestar, oigo los pitidos del teléfono, confirmándome que ha colgado. Me quedo mirando el teléfono sin entenderlo, llorando y temblando. Después de coger aire y armarme de valor, vuelvo a llamarlo, presa de ira y rabia. ¿Quién se cree que es? ¿Qué yo me he reído de él? ¿Pero qué dice? A los 3 tonos de llamada, cuelga. Eso es la gota que colma el vaso… Empiezo a chillar de la rabia y a dar vueltas por el comedor. ¿No quiere hablar conmigo? Muy bien, ya veremos qué hace cuando me presente a su casa. Voy corriendo a mi habitación, cojo el bolso y la chaqueta y me dirijo hacia el coche. 

Cuando llego a su casa, me encuentro la puerta del portal abierta. Mejor, así no me quedo en la calle si no me abre. Entro corriendo y subo por las escaleras, derramando dos lágrimas de la rabia y la impotencia por lo que ha pasado. Cuando llego a su piso, empiezo a aporrear su puerta, soltando allí toda la rabia. De repente abre la puerta, gritando, sin saber que me encontraría a mí detrás de ella y al verme cambia su expresión de la cara, se queda quieto, mirándome, y yo paro de picar, me quedo muda, mirándole a los ojos, llena de rabia y dejo caer una lágrima.

- ¿¡Se puede saber qué te pasa!? – grito empujándole hacia dentro – ¿¡Qué coño es eso que me he reído de ti!? – sigo gritando y empujándole, pegándole golpes en el pecho, mojándome toda la cara de lágrimas. Él está quieto, intenta cogerme las manos para que no le pegue más, pero no me contesta. – ¡Contéstame joder!
- ¿¡Qué quieres que te diga!? – contesta de la misma manera que yo, cogiéndome de los hombros y apartándome de él.
- ¿¡Por qué dices que me he reído de ti!? ¡No entiendo nada, Dani!
- Pues ya deberías saberlo, Anna, ¡lo has hecho público hoy mismo en tu querido programa! – levanta el tono de voz y me aparta completamente de él, mirándome con ira y rabia a los ojos.
- ¿Qué? – me quedo quieta, doy un paso hacia atrás y le miro a los ojos. En ellos veo que está a punto de llorar, y se aprieta con fuerza el labio inferior para no gritarme más. – Dani… ¿Estás enfadado por lo de Marc? – consigo decir un poco más serenada. Al escuchar su nombre, aprieta las cejas y puedo ver todavía más odio en su mirada. – Dani… Yo no conozco a Marc – susurro intentando calmarlo.
- No, no niegues lo evidente. Te he visto, Anna, he visto tu cara, tu reacción… ¡No me mientas más! – cada vez grita más y se va acercando a mí. Yo doy otro paso hacia atrás, asustada, y poniéndole las manos en el pecho para intentar calmarlo – ¡Te has reído de mí! ¡Me hiciste creer que necesitabas tiempo después de dejarlo con Miki y la única razón por la que no querías estar conmigo era porque estabas con ese subnormal! Te enfadaste conmigo cuando supiste que estuve con otra chica, me hiciste sentir mal, me hiciste sentir como un cabrón… ¡Y tu mientras estabas con otro! – quedo totalmente pegada a la pared, con las manos apoyadas en su pecho, y él derrama dos lágrimas de la rabia. – ¿Porqué me has hecho esto? – susurra, un poco más calmado. – ¿Porqué lo has hecho? – suelta un poco más fuerte, derramando dos lágrimas más. Al verle llorar, vuelvo a llorar yo también y le abrazo fuertemente por el cuello, pegándome totalmente a él. Él me coge de la cintura e intenta separarme de él, con rabia y con fuerza – Suéltame, ¡suéltame, Anna!
- Dani, Dani – susurro en su oído, apretándome con fuerza a su cuello – te juro que solo conozco a Marc de un día que salí con las chicas, pero no hice absolutamente nada con él – él deja de hacer fuerza, pero sigue con las manos en mi cintura – te juro que lo único que he hablado con él han sido dos palabras, te juro que desde que lo dejé con Miki, el único chico que ha ocupado mi mente has sido tú – empiezo a llorar otra vez al notar que Dani vuelve a intentar separarme – créeme, por favor, Dani… – me aparto de él, mirándole a los ojos, los cuales tiene rojos y llenos de lágrimas – te quiero, Dani – susurro dejando caer dos lágrimas más y apartándome de él.
- Entonces… ¿porqué… – susurra él.
- Porque quería protegerte – digo cortándole, adivinando lo que quiere preguntarme – Quería protegernos, que no supieran que estoy contigo… – una pequeña sonrisa se escapa de su boca y provoca otra en la mía – No sabía que al decir que le conocía Jordi me diría eso… Pero no podía escaparme de otra manera… Perdóname, por favor. – susurro entre lágrimas. Él contesta con un gran abrazo, apretándome con fuerza por la espalda, besándome el cuello.
- No sabes lo que me has hecho sufrir, Anna… 

dimecres, 15 de maig del 2013

14. Estoy contigo en todo


Al llegar a casa, me duché, cené y me fui a la cama, cansada y reflexionando sobre lo que había pasado. Al llegar a plató, Flo me estaba esperando en mi camerino con una sonrisa, aunque notaba en sus ojos el “miedo” que todo padre pasa cuando su niña sale con alguien, y más si le conoce.

- Qué… ¿Cómo fue? – dice levantándose del sofá.
- Bien… – sonrío tímida y le abrazo como modo de saludo.
- ¿Te ha traído él? – contesta susurrando al soltarme.
- No… No dormí en su casa, me fui a la mía…
- ¿Y eso? – dice extrañado, aunque aliviado.
- Nos peleamos – abre los ojos como platos, sin entenderlo – fue una tontería, estoy segura de que hoy ni se acuerda.
- Ah… – dice todavía no muy convencido.
- Tranquilo, padre. – me apoyo en sus hombros y le beso en la mejilla – Me voy a maquillaje. – dejo el bolso en la mesa y me dirijo hacia allí, girándome y viendo cómo se va a su camerino sonriendo. 

Empieza el programa y, antes de acabar, Flo hace una llamada a Jordi Évole, el follonero. Durante ese momento, Jordi habla sobre un cámara suyo, Marc, que sufrió un incidente durante una grabación.

- Yo creo que lo conoces, Anna, a Marc. – ¿Cómo? ¿A qué viene esto? Claro que le conozco, aquí nos conocemos todos.
- Creo que sí, de alguna fiesta – contesto divertida, siguiéndole el juego.
- ¿Lo habéis dejado no, ya? – me quedo quieta, parada, sonriendo para disimular, pero a la vez, sin saber qué hacer. Flo me mira sin entender nada, preocupado.
- ¿Pero como de una fiesta? – dice Flo intentando ayudarme – Si Anna siempre se va a hacer punt…
- Es… Esta… – le corto. Yo he empezado el juego, yo lo acabo – Estamos en ello… – ¿Por qué tartamudeo? Flo vuelve a mirarme extrañado, yo le sonrío para que se tranquilice. Mejor que piensen que estoy con él que sospechen que estoy con Dani. – Eso es lo que yo a ti te he vendido. – le contesto a Flo, para no dejarlo con el culo al aire. –  Oye Jordi… – vuelvo a preguntarle por el programa, para cerrar el tema y apartar este mal momento, y él sigue el programa, sin volver a mencionar a Marc, cosa que le agradezco. 

Al acabar el programa, voy al camerino a cambiarme de ropa. Cuando voy a salir, me encuentro a Flo apoyado en la pared, con los brazos cruzados, esperándome.

- ¿Qué pasa? – le digo extrañada.
- No sé, explícamelo tú. – dice serio. Vuelvo a mirarle sorprendida, sin saber qué quiere decir. El arquea las cejas y recuerdo lo que ha pasado, abriendo la boca y soltando aire, junto con un “Aaaaaahhhh”, sacándole importancia. – No, “aaah” no. – vuelve a decir serio – ¿Quién es ese Marc?
- Pues no lo sé – empiezo a reír, pero paro cuando veo que Flo no me sigue y sigue mirándome mal, más extrañado – De verdad, Flo. Creo que es un chico que me presentaron el día que salí con las chicas y me encontré a Jordi, ¿recuerdas? Que volví aquí muerta de dolor de cabeza. – Flo parece recordarlo y suelta los brazos, mostrándose más comprensivo.
- Entonces, ¿a qué ha venido lo de Jordi?
- Pues no lo sé, Flo. Lo que no iba a hacer es negarlo todo y quedar peor… Es lo primero que me ha pasado por la cabeza…
- ¿Sabes las consecuencias que puede traer eso? – abro los ojos como platos, aunque ya lo había pensado.
- Mejor eso que sepan que estoy con Dani, ¿no? – después de meditarlo, Flo afirma con la cabeza, entendiendo mi situación.
- Igualmente… Estate preparada para lo que pueda pasarte a partir de ahora…
- ¿Cómo? – digo asustada – ¿Qué puede pasarme, Flo?
- Que van a seguirte más paparazzis de lo normal…
- ¿A mí? ¡Pero si yo no soy nadie! – digo soltando una risita, intentando romper la tensión. Él sigue serio, mirándome cuestionándome, preguntándose cómo es que no me doy cuenta de lo que pasa. – Ahora no puedo hacerle nada, Flo… – susurro entristezida. Flo se acerca a mi y me abraza fuerte.
- Tranquila, sabes que estoy contigo en todo.


divendres, 10 de maig del 2013

13. ¿Qué hice?


Le miro seria, sin creerme lo que me está diciendo. Dani me aprieta fuerte de las manos, quizás para hacerme volver a la razón, para que me despierte.

- Daniel, yo…
- No te estoy diciendo que sea ahora – me corta – sé que es muy precipitado… – dice un poco desilusionado.
- No – contesto contundente. Él levanta la cabeza y me mira – quiero estar contigo, Dani – digo sonriéndole, viendo cómo sonríe él a modo respuesta – pero necesito que me prometas que jamás habrá otra chica – afirma con la cabeza, todavía con su perfecta sonrisa en la cara – y que cuando salgas de fiesta con tus amigos no mires a otras chicas – vuelve a afirmar con la cabeza, acercándose más a mí, sonriendo de forma más pícara – y que vas a cuidarme mucho… – susurro poniéndome nerviosa al tenerle tan cerca.
- Te lo prometo, rubita. 

Suelta una carcajada y me besa, cogiéndome por las mejillas y llevándome hacia él. Sonrío en el beso, le cojo del cuello y me dejo llevar, notando como poco a poco va colocándome encima suyo y bajando sus manos a mi trasero para moverme a su gusto. Mordiéndole los labios y bajando hacia el cuello, voy sacándole la camiseta poco a poco, dejándome sacar la mía al mismo tiempo, riendo divertida al verle resoplar de felicidad. Dejándonos llevar por la pasión, volvemos a convertir este viejo sofá en el lugar donde nuestros cuerpos se conocen, entregados, divertidos y deseosos de placer, después de tanto tiempo queriéndose descubrir.

- ¿Le he dicho ya que me sorprende su energía? – susurra Dani entre resoplos y risitas.
- Umh… En alguna ocasión, sí. ¿Creías que solo sabía tejer? – contesto de la misma manera, cansada, divertida y enamorada.
- Desde que la conozco era lo único que creía de usted…
- Pues ya has visto que no – le miro pícara y le beso dulcemente – nunca subestimes a una abuela como yo.
- Calla, calla, – suelta cortándome – a ver si van acabarme poniéndome las abuelas de verdad.
- ¿¡Pero qué dices, cochino!? – rompemos a reír los dos y acabamos besándonos con pasión otra vez, ardiendo de deseos.
- Vas a matarme, Simon… – susurra.
- Yo no estoy haciendo nada – respondo entre besos – eres tú el que viene buscando pelea.
- ¿Yo? – me muerde el labio – Eres tú la que hace que muera de deseo cada vez que te veo…
- Eres mu’ tonto – digo imitando a Flo. Suelta una carcajada y veo en su mirada un brillo de felicidad. – Le echas de menos, ¿eh?... – se queda callado unos segundos, mirando hacia el suelo, con media sonrisa en la cara.
- Sí… – susurra tímido – Os echo mucho de menos, Anna… – me siento bien delante de él y le miro fijamente.
- Sabes que puedes volver… – susurro – Flo…
- Sabes que es difícil, Anna – me corta – si todo hubiese sido de otra forma, ya estaría sentado en la mesa con vosotros…
- Pero igualmente como invitado… – intento arreglarlo.
- ¡Que no! ¡Que no se puede! – dice apartándose de mí, enfadado.
- Oye, conmigo no lo pagues, ¿eh? – chillo enfadada al ver su reacción – Fuiste tú el que… – callo de golpe, asustándome de lo que iba a decir.
- No te calles, no – grita Dani, mirándome de nuevo – Qué hice, ¿eh? ¡Dilo!
- Lo sabes muy bien, Dani… – susurro intentando calmarnos a los dos.
- Sí, sí que lo sé. La cagué, la cagué mucho, pensé que podía triunfar sin vosotros. ¿Y qué pasó? Que jugaron conmigo. ¿Esto es a lo que te referías, Anna? ¿Esto es lo que querías reprocharme? – sigue gritando, cada vez más enfadado.
- No quería reprocharte nada, Dani. – digo elevando la voz – Eres tú el que está dramatizando. – digo levantándome y acabándome de vestir.
- Eso, vete, no vaya a ser que acabemos peor… – dice levantándose él también, poniéndose los pantalones.

Todavía sin abrocharme la chaqueta, me dirijo hacia la puerta, viendo como hace un intento de acompañarme. Abro la puerta, doy un paso hacia el rellano, me giro y le miro mal.

- Menuda manera de empezar una relación.

Doy un portazo y me dirijo hacia el ascensor, acabándome de arreglar allí dentro, con una pequeña sonrisa. ¿Cuánto tardará en arrepentirse y venirme a buscar? 

dissabte, 4 de maig del 2013

12. Necesito que me creas.


Cierro la puerta del coche despidiéndome con la mano de Flo. Cuando le veo alejarse, me acerco al portal, observándolo y recordando lo que pasó ayer, cuando el odio, la rabia y el dolor se apoderó de mi cuerpo en cosa de segundos y me hizo irme corriendo de este lugar.

Cuando llegué a la puerta de Dani, no sabía si tocar el timbre o no, si estaba haciendo bien, si sería mejor irme corriendo o lanzarme a sus brazos, pero él mismo rompió mis pensamientos, abriendo la puerta y sonriendo al verme detrás de ella. Antes de que pueda decir nada, me pierdo en su mirada, en esos ojos rojizos que me miran con alegría, y en su boca, que muestra una gran sonrisa y se mueve intentando decir algo, pero no le sale la voz. A consecuencia de ello sonrío también, tímida, sin moverme, sin saber qué decirle. Dani da un pequeño paso hacia mí, abre los brazos, me coge de los hombros y me lleva hacia él, apretándome fuerte, rodeándome la espalda y acariciándome la cabeza con una mano. Abro los ojos como platos, empotrada en su pecho, y levanto un poco la cabeza para poder respirar, oliendo el perfecto perfume de su piel y besándole sin darme cuenta el cuello. Con los ojos llenos de lágrimas, aprieto mis manos a su espalda, apretándome más a él, notando como él hace lo mismo conmigo y cuela su mano entre mi pelo y me coge de la nuca y con la otra me aprieta de la cintura, colando su mano por mi camiseta. Al notar su fría mano en mi espalda, suelto un suspiro y sonrío, el solo tacto de su piel me hace feliz, y escucho como él hace lo mismo y me besa la frente, apretando con fuerza sus labios contra mi piel. Separo un poco la cabeza de su hombro y le miro a los ojos, dándome cuenta que los tiene como los míos y sonrío dejando caer una lágrima. Al darse cuenta, mueve la mano que tenía en mi cuello y pasa a secarme la lágrima con el pulgar, reposando la mano en mi cuello y elevando mi cara por la barbilla. Nos quedamos en silencio, mirándonos a los ojos, serios, nerviosos, deseando besarnos. Como si me hubiese leído la mente, eleva un poco la mano que tenía en mi cintura y me aprieta más hacia él, acercándose a mí, rozando con su nariz la mía. Rápidamente, cuelo mis manos entre su camiseta, acariciando su espalda y acercándolo más a mí, acabando de cortar la distancia, levantando la cabeza y rozando con mis labios los suyos. Sin perder un solo segundo, Dani me besa dulcemente, saboreando mis labios lentamente, mordiéndome el labio, colando su mano en mi cuello para impedir que me escape y empezando a acelerar el ritmo del beso. Cuando noto su pasión, sonrío, mordiéndole también y respondiendo de la misma manera, sacando mis manos de su camiseta y enredando los brazos en su cuello, poniéndome de puntillas y apretándome a él. Sin dejar de besarnos, da dos pasos hacia atrás, cierra la puerta con el pié y me empotra a ella, bajando sus manos a mi trasero y levantándome. Yo enredo mis piernas en su cuerpo y él se queda aguantándome por el culo, aprovechando para acariciarme las piernas, mordiéndome con pasión los labios y bajando a mi cuello, perdiéndose allí entre besos, mordiscos y caricias. Dándome cuenta que la pasión se nos está llevando, le cojo de la cara y le beso más lento, intentando bajar las piernas para que me suelte. Se separa de mi cuello mirándome extrañado, soltándome, separándose un poco de mí.

- He venido a hablar, Martínez… No me líes…  – digo entre susurros y suspiros, todavía envuelta de pasión y de deseo, apoyando mis manos en su pecho. Suelta una pequeña sonrisa, me besa, me coge de la mano y me lleva al comedor, sentándose en el sofá y haciendo que me siente a su lado. Al vernos en esta situación, sonrío, recordando la última vez que estuve sentada en este sofá. Al verme sonreír, suelta una carcajada y se sonroja.
- No he podido volver a mirar este sofá… – dice cortando mis pensamientos – cada vez que me siento, me acuerdo de lo que pasó… – sonrío como una boba y me pierdo en su mirada tímida.
- En fin… Dani… – vuelvo a cortar el silencio – Quería… Pedirte perdón por lo que pasó ayer. – abre los ojos como platos.
- ¿Perdón? ¿Tú? Soy yo el que mintió, Anna. – le miro sorprendida y carraspeo, para que se explique. – Bueno, em… – agacha la cabeza – siempre te he querido, Anna, pero sabes cómo soy. – dice volviendo a mirarme a los ojos – No sé atarme a una mujer… – me sorprendo de sus palabras mientras él sigue hablando seriamente – y menos si esa mujer pasa de mi… Cuando fuimos a cenar y me dejaste solo en el portal… No pude soportarlo y me volví más cabrón de lo que era. – estoy quieta, mirándole sin pestañear, con lágrimas en los ojos – Pero cuando Flo me invitó a ANV y supe que iríamos todos a cenar… Volví a pensar que quizá esa era nuestra oportunidad, el momento que deseamos. – sonreímos, vuelve a agachar la cabeza – aún así ya había quedado con esa chica y no podía decirle que no… – levanté la mirada y le miré mal, muy mal – Anna, tenía miedo que pasara otra vez lo mismo – dice al ver mi rostro – ¿Y si no hubieses querido nada conmigo? ¿Iba a decirle que no? – abro los ojos como platos, se da cuenta que así no lo está arreglando y carraspea – Sabes cómo soy… Tenía miedo… Creía que me había olvidado de ti y no fue así… – me coge de las manos, apretándolas con fuerza, y me mira a los ojos – Necesito que me creas, Anna, que me mires y me digas que sientes lo mismo que yo y que vas a hacer que a partir de ahora mi vida sea mejor. – me pierdo en su mirada, que me cuestiona y me mira tímida, pero a la vez seria – Anna, necesito que me digas que quieres estar conmigo aún sabiendo lo cabrón que he sido este tiempo.