Narra Dani
Abro los ojos y
veo a Anna tumbada a mi lado, con el pelo alborotado y el brazo derecho pasado
por encima de mi cintura. ¿Hay un despertar mejor que este? Miro el reloj que
tiene encima de la mesilla y veo que son las 10 de la mañana. Cierro los ojos,
sonrío y aspiro tranquilo, feliz. Hacía demasiado que no sentía esto, esta paz,
esta felicidad al despertar y ver a la mujer que amas a tu lado. La vuelvo a
mirar, me cae la baba haciéndolo… Nunca antes había estado enamorado así,
durante tanto tiempo y de esta manera tan fuerte… Por eso nunca he dejado de
luchar por ella, y menos desde el momento que saboreé sus labios y supe que
sentía lo mismo por mi… Incluso antes de que ella se diera cuenta.
- La audiencia ha pedido que por San Valentín,
Anna, beses a Dani – dijo Flo antes de acabar el Bicentenario de TLJ.
- ¡Vamos! ¡Vaaaaamos! – empecé a chillar y a
aplaudir. – Si algo bueno tiene que tener el San Mierdín este. Sí señor, Anna,
la gente, ¡la gente de la calle habla! – dije totalmente emocionado y
haciéndola rabiar. Sabía que no querría hacerlo, que Miki estaría rodando por
su cabeza durante esos momentos y que me mandaría a la mirda.
- Por encima de mi cadáver, chaval – saltó Anna
picada. Sonreí ante su ataque al haber adivinado sus pensamientos.
- Bueno, a ver, en este programa siempre hacemos lo
que nos pide el público. – Replicó Flo, ajeno a nuestros pensamientos. Anna
nunca le contó los problemas que tenía con Miki cada vez que yo “me pasaba de
la raya”.
- Mira, tener que irme a Mollet convertida en un
conguito vale, pero besar a Dani no. O sea, no. No, no. – Repetía una y otra
vez, indignada y enfadada. El corazón me dio un vuelco, dejé de sonreír y me
quedé callado, mirando al público, asimilando sus palabras. La rabia empezaba a
correr dentro de mí, sabiendo que todo esto lo hacía por él.
- Programa 200, ¡fiestaca arriba, fiestaca Valdi! –
continuaba Flo, pensando que Anna estaba jugando. Yo le seguía el rollo, ahora
ya solo para joder, por el dolor que tenía dentro.
- ¿¡Por qué no le besas tú!? – gritó Anna a Flo,
enfadándose.
- Porque yo ya lo he besado – le repliqué, viendo como me lanzaba una
mirada fulminante – Esto es una regla de 3: yo me he besado con Flo y me queda
besarme contigo y con Romina… – dije para disimular – No va a ser siempre Flo,
la gente se cansa, hay que probar cosas nuevas.
- ¿Me subes el sueldo? – me cortó Anna, ignorándome
y enfrentándose a Flo.
- ¿Eh?
- Que si me subes el sueldo, ¡sorda! – le gritó.
- Que si que, ¿Qué? – Flo no podía creerse lo que
estaba diciendo, ni yo, eso sí que me pilló desprevenido. Anna se levantó
decidida de la silla – Bueno, sí, tú hazlo, y ya veremos. – dijo irónicamente.
Ella seguía decidida, dirigiéndose hacia delante de la mesa, delante de las
cámaras – Ah, ¿Que lo vas a hacer? ¿de verdad? – me quedé de hielo, sentado en
mi sitio, sin poder creer lo que veían mis ojos. – ¡Dani, vente! – dijo
riéndose Flo.
- ¿Pero lo vas a hacer de verdad? – le pregunté
todavía atónito desde mi sitio.
- Venga. – contestó ella, haciéndome gestos para
que fuese. Me levanté y noté cómo me temblaban las piernas, tragué saliva y
empecé a dirigirme hacia ella mientras el público gritaba. El corazón empezó a
latirme más deprisa de lo normal y el tembleque me subía hacia la espalda.
- ¿Y tú qué haces aquí? – le dijo a Flo.
- ¿Ya estás aquí para juntar cabezas? – le seguí el
rollo, intentando disimular mi nerviosismo.
- Sí, estoy aquí de Catalina – dijo riendo Flo.
- ¿Pero me vas a besar o me vas a escupir como la
última vez que me acerqué a ti a menos de un metro? – dije echándome hacia
atrás, intentando calmar mis temblores y disimulando tanto como podía.
- Te voy a dar un beso – dijo Anna clavando su
mirada en la mía por primera vez desde todo este enredo. – Ven.
- JuanG, dale al “Rec” – continuaba con mis bromas,
tratando de tranquilizarme así. – Está grabando, ¿no? – ya no sabía ni lo que
decir, así que miré a Anna y noté como mi corazón paraba de golpe. Estaba tan
preciosa... La habían maquillado como a una princesa, y el corsé que llevaba me
excitó desde el primer momento que la vi salir del camerino.
- ¿Pero le vas a dar un beso de verdad? – preguntó
Flo.
- ¡Que sí! – gritó ella.
- ¿En serio? – grité, con las manos en la espalda,
apretándolas con fuerza al notar que el tembleque subía hacia ellas. – Eh, ¿puedo
pediros a la gente de Cuatro.com movidas yo, pa que lo hagamos en el programa? –
cuando volví a girarme Anna estaba haciendo muecas y mirándome mal. – Que
bonito. – dije mirándola de nuevo.
- Eh… Os dejo solos. – dijo Flo.
- Por favor – susurré sonriendo, apretando
nuevamente las manos para contener mis emociones.
- Pero si Dani se caga – dijo Anna. La miré incrédulo,
pero no podía mentir.
- ¿Eh?
- Mira, ahora está nervioso, el pobre… – continuaba
ella picándome. Miré a cámara y sonreí, haciendo el tonto, exagerando, para
evitar que se notara demasiado. – Que le tiemblan las piernas… – continuaba.
Mientras disimulaba, recuerdo que solo podía pensar “¿Pero cómo se ha podido
dar cuenta? ¿Cómo puede verlo?” mientras apretaba todavía más las manos y
luchaba para tranquilizarme. Cuando paré de hacer el tonto, me giré para
mirarla y noté como ponía sus manos sobre mi rostro. El corazón volvió a
pegarme un vuelco y eché hacia atrás, asustado de verla más cerca, asustado de
lo que pudiera pasar. Anna rompió a reír, señalándome y mirando a Flo,
confirmando lo que acababa de decir.
- Venga – dije riendo – si yo estaba esperándolo –
dije nervioso. No tardó ni un segundo en acercarse rápidamente hacia mí y
presionar sus labios contra los míos, intentando separarlos al momento, pero la
cogí de la cintura y me eché hacia delante, para saborearlos más… Pero se
apartó y el público empezó a chillar… Todavía noto un cosquilleo en mi cuerpo
cada vez que recuerdo ese beso, el que despertó en mí sentimientos que creía
olvidados e hizo que me diera cuenta de lo que llegaba a quererla…
Anna empieza a
removerse en la cama, despertándose, y vuelvo a sonreír, con un cosquilleo en
la barriga. Mi cuerpo quiere besarla de nuevo, y así lo hago.
Narra Anna
Un fugaz beso me
acaba de despertar. Abro los ojos y veo a Dani sonriéndome.
- Buenos días. –
susurra a pocos centímetros de mí.
- Buenos días – le
contesto con una gran sonrisa. Despertar y verle tan cerca, tan guapo, tan
sonriente… Es lo mejor que me ha pasado en meses.
- ¿Quieres que
vaya a preparar el desayuno mientras te acabas de despertar? – dice caballeroso.
- Eh… Vale, sí –
digo todavía aturdida – Ahora voy. – sonrío al verle sonreír y levantarse de la
cama. Me siento con las piernas cruzadas y me estiro, bostezando. Me quedo
atontada y escuchando cómo va moviéndose por la cocina y el comedor y recuerdo lo
que me dijo ayer a la noche. ¿De verdad quiere venir a vivir conmigo? ¿Cómo sería
si fuese así? Me muerdo el labio inferior imaginando a Dani en mi casa,
durmiendo, despertándose, haciéndome la comida en mi cocina, jugando con Rym en
la terraza, viendo series tapado con una manta en el sofá… Sonrío como una
tonta, me pongo un camisón y voy hacia la cocina para ver qué hace.
- Voilà,
mademoiselle – dice con las manos extendidas mostrándome la mesa de la cocina
llena de comida.
- ¿Pero cómo has…?
– digo totalmente sorprendida. Tampoco he tardado tanto en levantarme.
- Soy rápido –
dice seguido de una carcajada. Se acerca hacia mí y me coge suavemente de la
cintura, llevándome hacia él. – ¿Te gusta? – dice con una gran sonrisa. Apoyo mis
manos en su pecho y afirmo con la cabeza, mirándole fijamente a los ojos, con
una gran sonrisa. ¿Es posible que esté enamorándome más, si cabe, de él? Como si
adivinara mis pensamientos, entrecierra los ojos y se acerca lentamente a mí,
pongo mis manos sobre su cuello y me pongo de puntillas para besarle,
entrelazando mis dedos por su pelo, entreabriendo nuestras bocas, saboreándole
de buena mañana. Me aprieta fuertemente por la espalda al notar mi fuerza y
pega del todo nuestros cuerpos, soltando un suspiro al separar nuestros labios
un solo segundo, volviéndolos a juntar de nuevo con más pasión. No quiero
soltarme, no quiero separarme de él, tan solo quiero abrazarle y besarle. –
Anna… – dice cuando separa nuestros labios, antes de volver a besarme – Debemos…
Desayunar… – va susurrando entre besos. Sonrío divertida al ver que pretende
hablar pero no puede dejar de besarme. Me pasa justo lo mismo, así que no le
contesto, me aferro más a su cuerpo y le beso con más ganas, mordiéndole. –
Anna… – susurra y sonríe divertido, pero a la vez calentándose – por favor… –
susurra. Le doy un último pico y me separo de él, sonriendo, mirándole
divertida. Está totalmente fogoso y me mira sonriente y sonrojado. – Cuanta
efusividad de buena mañana… – susurra.
-Te quiero –
contesto divertida. Dani sonríe de oreja a oreja y coge aire fuertemente. – ¿Te
dejo sin aliento? – digo divertida.
-Sí, pero que no
se te suba a la cabeza… – sonríe – Vamos, desayuna que tenemos faena.
-¿Faena? – digo
sin saber a lo que se refiere.
-Tengo que ir a
casa – lo miro sorprendida – a hacer las maletas – remarca. Abro los ojos como
platos. – Ayer quedamos con esto, ¿no? – sonríe.
-Pero… ¿Lo decías
de verdad? – digo separándome de él.
-Claro, ¿a caso
no me creías? – dice dolido.
-S… Sí… Pero… A
ver… – no encuentro las palabras exactas para decirle que ir a vivir a Mollet
es una tontería teniendo trabajo aquí en Madrid.
-Ya sé que solo
estaremos los fines de semana – dice cortando mis pensamientos – Pero aquí
estaremos siempre, ¿no?
-¿Cómo? – Sonrío
sin poder creer lo que dice.
-Esta casa está
más al centro de la mía… Y es lo mismo ir a Mollet que instalarme aquí… ¿No
crees? – cojo aire para evitar hiperventilar y me lanzo a su cuello,
abrazándole y gritando de la emoción. Con cosas así es como me doy cuenta que
es el hombre de mi vida, y que he sido una estúpida dándome cuenta tan tarde.
¿Se puede saber por qué trataba de luchar contra mis sentimientos si estaba
claro lo que sentía? En fin, el pasado no se puede cambiar, pero el presente
sí: no pienso dejarle escapar de nuevo, no pienso volver a cagarla. Dani es el
amor de mi vida.
me ha encantado! que bien que escribes jodida :) siguiente :)
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