divendres, 8 d’agost del 2014

40. El más cursi

Narra Anna


El timbre suena una y otra vez, cada vez más corto, cada vez más apresurado y repetido. Me levanto de la cama, enfadada y decidida a echarle de casa, y todavía más después de este comportamiento. ¿Quién se cree que es para aporrear así la puerta y gastarme el timbre? Ando con paso decidido hacia la puerta y la abro de golpe, con rabia, expresando en la cara todo lo que siento, mi enfado y mi orgullo repleto de odio. Dani está detrás de la puerta, con una mano apoyada en la pared y la otra a punto de volver a tocar el timbre. 

- Como vuelvas a tocar el timbre te corto la puta mano. – amenazo de la manera más seca posible. Dani sonríe al verme y se lanza sobre mí, cogiéndome con fuerza el rostro y besándome una y otra vez, con besos cortos, como picotadas de pájaro. Le intento apartar, empujándole por el pecho, pero no hay manera, se me resiste.
- Te quiero, te quiero – dice entre beso y beso. Acaba haciéndome reír, y al escucharme, me suelta, por fin. – Te quiero – vuelve a decir ahora mirándome a los ojos y con su más sincera sonrisa.
- ¿A qué viene todo esto? – digo separándome de él y cruzándome de brazos, para que vea que sigo enfadada.
- Lo que has visto no ha significado absolutamente nada para mí, Anna, y quiero que lo sepas. – me pongo seria al recordar el beso que se ha dado con Cris y agacho la cabeza – No quiero que se arruine lo nuestro, no ahora que he venido a vivir aquí y que por fin hemos dado el paso. – levanta la mirada y me sonríe – Que por ti renuncio a todo, Anna. Renuncio a mis amigos, a salir, a Madrid... Que contigo me voy a Mollet o donde haga falta, a criar treinta gatos, o cabras, que aprendo a tejer para poder hacerte una bufanda en invierno sentados en el sofá viendo tu película favorita. – vuelve a cogerme del rostro y me seca una lágrima que cae tímida por mi mejilla, acercándose a mí – Que lo eres todo para mí, Anna, y te lo demostraré de mil maneras diferentes. – me besa dulcemente y se separa, esperando una resuesta.
- No quiero que renuncies a nada, amor – consigo decir – Cuando he llegado a casa y he visto tus cosas me he dado cuenta del paso que habíamos dado, de lo que significa para nosotros, y me he dado cuenta de que te quiero más de lo que pensaba. Es por eso que me ha dolido verte con ella, porque con ella tienes más recuerdos, más momentos vividos, más amor compartido… Y siguen rodando en mi cabeza los reproches que me soltó… Y yo no quiero hacerte infeliz, Dani. Quiero verte reír, quiero verte disfrutar de tu trabajo, quiero verte llegar a lo más alto… Porque lo conseguirás, tienes el talento para hacerlo. – sonríe y me besa de nuevo, pero me aparto – ¿Estás seguro que quieres que sea yo quien te acompañe en todo esto? ¿Estás seguro que saldrá bien, después de todo? 
- Me da igual si sale mal. – me corta – Prefiero un minuto contigo a una vida sin ti. Y si al final esto no sale bien, por lo menos tendré el recuerdo de haber vivido contigo, de haber compartido al fin mi vida contigo. Y si es por “momentos” por lo que estás preocupada, tranquila, que crearemos nuestros propios recuerdos, cada uno más especial que el último. – cojo todo el aire que la poca distancia me permite y me lanzo a sus brazos, sonriendo y besándole una y otra vez. Dani me levanta del suelo, cogiéndome por debajo del trasero, y rodeo con mis piernas su cuerpo para que pueda andar. Se dirige como puede hacia el dormitorio y me deja caer sobre la cama. 
- Me has convencido de la manera más cursi posible – digo entre risas mientras se quita la camiseta.
- Tú me haces ser cursi… Con lo macho que yo era – dice lanzándose sobre de la cama y poniéndose encima de mí. Se separa un momento de mi cuerpo y me mira a los ojos – Te quiero – repite nuevamente. Sonrío y le cojo de la cara, besándole dulcemente, le empujo y me pongo encima.
- Déjame hacer a mí, que estás tan arrepentido que te sale la vena moñas. – abre la boca completamente sorprendido y suelta una gran carcajada.

Empiezo a besarle, cada vez más deprisa, cada vez más deseosa de su cuerpo. Me quito la ropa, apartando sus manos, llevando el control de la situación. Ríe divertido y excitado al verme así, así que se deja hacer. Pone sus manos detrás del cuello y se relaja, soltando tímidamente gemidos que no puede reprimir y estremeciéndose cada vez que le beso y le acaricio. Recorro cada parte de su cuerpo, es mío, absolutamente mío, y eso me gusta todavía más. Cada palabra que me ha dedicado, por cursilada de película que haya sido, me ha llegado al corazón y me ha hecho entender muchas cosas, pero sobretodo me ha hecho darme cuenta del chico al que tengo y de cuanto tengo que cuidarlo para que nunca se vaya de mi lado. No quiero ver como cualquier lagarta me lo levanta. Ya le tengo enamorado, ahora solo me hace falta hacerle el más feliz en la cama y jamás volverá a besar a otra mujer.


2 comentaris:

  1. me has dejado muerta!!! quiero el siguiente o maratón de capítulos! :) enamora perdida

    ResponElimina