Narra Anna
El timbre suena
una y otra vez, cada vez más corto, cada vez más apresurado y repetido. Me
levanto de la cama, enfadada y decidida a echarle de casa, y todavía más
después de este comportamiento. ¿Quién se cree que es para aporrear así la
puerta y gastarme el timbre? Ando con paso decidido hacia la puerta y la abro
de golpe, con rabia, expresando en la cara todo lo que siento, mi enfado y mi
orgullo repleto de odio. Dani está detrás de la puerta, con una mano apoyada en
la pared y la otra a punto de volver a tocar el timbre.
- Como vuelvas a
tocar el timbre te corto la puta mano. – amenazo de la manera más seca posible.
Dani sonríe al verme y se lanza sobre mí, cogiéndome con fuerza el rostro y
besándome una y otra vez, con besos cortos, como picotadas de pájaro. Le
intento apartar, empujándole por el pecho, pero no hay manera, se me resiste.
- Te quiero, te
quiero – dice entre beso y beso. Acaba haciéndome reír, y al escucharme, me
suelta, por fin. – Te quiero – vuelve a decir ahora mirándome a los ojos y con
su más sincera sonrisa.
- ¿A qué viene
todo esto? – digo separándome de él y cruzándome de brazos, para que vea que
sigo enfadada.
- Lo que has visto
no ha significado absolutamente nada para mí, Anna, y quiero que lo sepas. – me
pongo seria al recordar el beso que se ha dado con Cris y agacho la cabeza – No
quiero que se arruine lo nuestro, no ahora que he venido a vivir aquí y que por
fin hemos dado el paso. – levanta la mirada y me sonríe – Que por ti renuncio a
todo, Anna. Renuncio a mis amigos, a salir, a Madrid... Que contigo me voy a
Mollet o donde haga falta, a criar treinta gatos, o cabras, que aprendo a tejer
para poder hacerte una bufanda en invierno sentados en el sofá viendo tu
película favorita. – vuelve a cogerme del rostro y me seca una lágrima que cae
tímida por mi mejilla, acercándose a mí – Que lo eres todo para mí, Anna, y te
lo demostraré de mil maneras diferentes. – me besa dulcemente y se separa,
esperando una resuesta.
- No quiero que
renuncies a nada, amor – consigo decir – Cuando he llegado a casa y he visto
tus cosas me he dado cuenta del paso que habíamos dado, de lo que significa
para nosotros, y me he dado cuenta de que te quiero más de lo que pensaba. Es por
eso que me ha dolido verte con ella, porque con ella tienes más recuerdos, más
momentos vividos, más amor compartido… Y siguen rodando en mi cabeza los
reproches que me soltó… Y yo no quiero hacerte infeliz, Dani. Quiero verte
reír, quiero verte disfrutar de tu trabajo, quiero verte llegar a lo más alto…
Porque lo conseguirás, tienes el talento para hacerlo. – sonríe y me besa de
nuevo, pero me aparto – ¿Estás seguro que quieres que sea yo quien te acompañe
en todo esto? ¿Estás seguro que saldrá bien, después de todo?
- Me da igual si
sale mal. – me corta – Prefiero un minuto contigo a una vida sin ti. Y si al
final esto no sale bien, por lo menos tendré el recuerdo de haber vivido
contigo, de haber compartido al fin mi vida contigo. Y si es por “momentos” por
lo que estás preocupada, tranquila, que crearemos nuestros propios recuerdos,
cada uno más especial que el último. – cojo todo el aire que la poca distancia
me permite y me lanzo a sus brazos, sonriendo y besándole una y otra vez. Dani me
levanta del suelo, cogiéndome por debajo del trasero, y rodeo con mis piernas
su cuerpo para que pueda andar. Se dirige como puede hacia el dormitorio y me
deja caer sobre la cama.
- Me has
convencido de la manera más cursi posible – digo entre risas mientras se quita
la camiseta.
- Tú me haces ser
cursi… Con lo macho que yo era – dice lanzándose sobre de la cama y poniéndose
encima de mí. Se separa un momento de mi cuerpo y me mira a los ojos – Te
quiero – repite nuevamente. Sonrío y le cojo de la cara, besándole dulcemente,
le empujo y me pongo encima.
- Déjame hacer a
mí, que estás tan arrepentido que te sale la vena moñas. – abre la boca
completamente sorprendido y suelta una gran carcajada.
Empiezo a
besarle, cada vez más deprisa, cada vez más deseosa de su cuerpo. Me quito la
ropa, apartando sus manos, llevando el control de la situación. Ríe divertido y
excitado al verme así, así que se deja hacer. Pone sus manos detrás del cuello
y se relaja, soltando tímidamente gemidos que no puede reprimir y estremeciéndose
cada vez que le beso y le acaricio. Recorro cada parte de su cuerpo, es mío,
absolutamente mío, y eso me gusta todavía más. Cada palabra que me ha dedicado,
por cursilada de película que haya sido, me ha llegado al corazón y me ha hecho
entender muchas cosas, pero sobretodo me ha hecho darme cuenta del chico al que
tengo y de cuanto tengo que cuidarlo para que nunca se vaya de mi lado. No quiero
ver como cualquier lagarta me lo levanta. Ya le tengo enamorado, ahora solo me
hace falta hacerle el más feliz en la cama y jamás volverá a besar a otra
mujer.
me has dejado muerta!!! quiero el siguiente o maratón de capítulos! :) enamora perdida
ResponEliminaMuchas gracias por tu apoyo! :3
Elimina