Narra Dani
Anna está
radiando felicidad, comiendo rápido, aunque saboreando cada mordisco que da.
Tiene ganas de enseñarme lo que tiene preparado para mí, y la verdad es que
estoy nervioso. No he podido pasar por alto el hecho de que vaya en camisón y
ropa interior sexy, con la que está cenando, y que se haya hecho una coleta
bien alta, ahora mojada, cuando ella prefiere ir con moño casero. Es increíble
como, de un día a otro, podemos pelearnos y odiarnos a volvernos a querer y
hacer como si no hubiese pasado nada, ilusionados y felices como el primer día.
Aunque todo esto es mejor que el primer día, si cabe. Todos sus besos, todos
sus abrazos, todos sus momentos e intimidades compartidas conmigo las guardo
como un tesoro en mi corazón. Jamás habrá otra mujer que me haga sentir como
ella lo hace. Es única y especial, de todas las maneras posibles.
-¿Por qué
sonríes? – dice Anna cortando mis pensamientos.
-Oh, por
nada – digo quitándole importancia,
sonrojado.
-Uuuuuui… No me
fio de esa sonrisilla traviesa y tímida… ¿En qué pensabas? – dice todavía más
intrigada.
-En… Los giros
que tiene la vida – levanta las cejas y aprieta los labios, bajándolos
levemente como símbolo de sorpresa – y en lo caprichoso que es el destino.
-Vaya… – dice
totalmente alucinada – Sí que te afecta la pizza. Te pone tontito. – dice
riendo, tomándose a broma lo que le digo.
-Es en serio,
Anna. – me mira intrigada – ¿Cuánto hace que nos conocemos? – sonríe agachando
la cabeza, supongo que ya sabe a qué me refería – Unos… 5 años, ¿no? – afirma
con la cabeza – ¿Y cuánto llevamos juntos? – Me mira seria, quizá intentando
pensar en todo lo ocurrido – No desde esta “última vez”, sino desde el primer
día, desde que empezó todo. Olvidando discusiones y peleas y separaciones
inútiles. ¿Cuánto? 9 meses – está seria, escuchándome, pensando y analizando lo
que ya sabe que voy a decir, lo que intuye, lo que ella misma piensa, quiera o
no – Y sin embargo, durante todo ese tiempo… Antes de estos meses…
-Lo sé, Dani – me
corta – Siempre has estado allí y nunca lo he querido ver. ¿Es eso? – dice sin
apartar la mirada de mí, soltándolo de golpe, seria y contundente.
-Sí. – agacha la
cabeza, a lo que sonrío – 9 meses… Aunque 6 de estos… – Anna levanta la cabeza
nuevamente.
-Por favor Dani,
déjalo estar. Vamos a acabar haciéndonos daño.
-No, no, daño no.
Solo digo que… En realidad… Estar, lo que se dice estar, si lo paras a pensar
bien… Solo hemos estado 3 meses juntos… Y así así.
-¿A qué viene
todo esto? – dice alterada del todo, levantándose de la silla – ¿A qué viene
remover el pasado de esta manera? Me estás haciendo pensar en cosas que ya
tenía olvidadas, que no quería recordar.
-Pero yo sí,
Anna. Me has preguntado en qué pensaba y era eso.
-¿Y por qué
sonreías? ¿Eh? – me ataca – ¿A caso es gracioso para ti?
-No, por supuesto
que no – digo tranquilo, levantándome de la silla y acercándome a ella,
cogiéndola por los brazos para tranquilizarla. Ella agacha la cabeza y se cruza
de brazos. – Pensaba en cómo puede ser que te quiera tanto. En que solo mirarte
sepa que eres la mujer de mi vida y que no cambiaría nada de lo ocurrido. – me
mira emocionada y sonrojada – Bueno, obviamente sí cambiaría cosas… – sonríe,
pensando lo mismo que yo – Sí… Esos 6 meses nos hicieron mucho daño… Y fue todo
culpa mía… – levanta su mirada entristecida y rodea mi cuello con sus brazos,
apretándose a mí. Suelto una risa – 3 meses… Lo paras a pensar y es pura
mierda – se separa de mí dándome un
golpe en el pecho y gritando su típico “¡oye!” – Pero si es verdad, cariño –
repito, a lo que ella se estremece – ¿Qué son 3 meses de mierda en todos estos
9 tan ajetreados?
-Mejor 3 que
nada… – dice con la cabecita agachada, sin apartar sus manos de mi cuello.
-Pues en eso
pensaba… En lo feliz que me has hecho en ese tiempo, en lo que me ha cambiado
la vida, en lo que he deseado todo esto… – digo acariciándole la espalda – Eres
la única capaz de hacerme así de feliz, Simon. – sus ojos deslumbran felicidad,
emoción y melancolía por todo lo que le debe haber pasado por la cabeza, y
rápidamente funde nuestros labios en un cálido y sentido beso – Umh… A esto me
refería… Solo tú sabes así de bien – y le respondo con un beso más largo, más
pasional, más nuestro. – ¿Por qué será que después de un enfado me gustes
todavía más?
-Será que te das
cuenta de lo que puedes perder… – contesta después de meditar.
-¿Tú sientes lo
mismo? – digo alejándome un poco de ella, para buscar en su mirada la
respuesta.
-Sí – contesta
emocionada – Dani, siento cosas muy fuertes hacia ti, y lo siento si he tardado
en darme cuenta o si he hecho que esta relación haya ido mal por cualquier
bobada… Ahora más que nunca siento que eres tú el único en mi vida. Y quiero
que seas tú para siempre. – tiene sus manos apoyadas en mi pecho, y un destello
de luz ilumina su mirada. Está a punto de llorar, y yo siento mil y una cosas a
la vez. Después de tantos años, de tantos altibajos, de tantos sentimientos.
Esto es real, para siempre.
-Te quiero, Anna.
Te quiero más que a nada en esta vida – la beso rápidamente, apretándome
fuertemente contra ella y mordiendo delicadamente la comisura de sus labios.
-Y yo a ti – dice
mientras separamos nuestros labios para coger un poco de aire, pero rápidamente
vuelve a besarme, y dirige nuestros pasos
al sofá-cama que tiene abierto. Se tumba en él y empieza a besarme dulcemente,
sin prisa, saboreando cada parte de mí. Sigo su ritmo colocándome bien encima
suyo, cogiendo sus manos y colocándolas a cada lado de su cuerpo, apretándolas,
deseoso de su cuerpo. Levanta la cabeza para que pueda adentrarme en su cuello,
bajando hacia sus hombros, besando y mordiendo poco a poco todo lo que voy
recorriendo. Se deshace de una mano para poder acariciarme el pelo, enredando
sus dedos entre este y agarrándome con fuerza cuando le doy pequeños
mordisquitos. Nuestros suspiros se sincronizan, nuestros corazones laten al
mismo tiempo y nuestro deseo va creciendo poco a poco. Aun así, no adelantamos
el ritmo, está siendo bonito, lento y dulce, y ella está cada vez más excitada.
Tiene la piel erizada y cuando abre los ojos para mirarme noto en ellos la
felicidad y el deseo. Tampoco quiero correr, tenerla así me basta, me sobra con
besarla y sentirla mía. Y ella es mía, para siempre, como siempre.
me ha enamorado el capitulo y la historia y todo! me encanta :) siguiente !
ResponElimina