dissabte, 11 de gener del 2014

31. Miedo

Narra Dani

Abrazo fuerte a Anna, apretándola con cariño y pasión por la espalda, acariciándola, besándole la cabeza. La he echado tanto de menos… No sé cómo hacerle entender que ella es la única por la que vivo… Sé que no confía en mí, que todo lo que ha pasado con Cristina ha complicado las cosas y que cree que soy un capullo. Pero aun así, cuando me besa siento que todo se desvanece, que me quiere, que me desea y que no dejaría de hacerlo. Es cuando sus ojos me miran que tiemblo, que veo en ellos el temor reflejado, sus pensamientos yendo más allá de la realidad…


Anna empieza a despegarse de mí, con la cabeza agachada. Le cojo fuerte de las manos, tranquilizándola, y le sonrío cuando levanta su hermoso rostro. Me sonríe de vuelta, de corazón, y aprieta mis manos del mismo modo que yo lo había hecho antes. No aguanto más y vuelvo a besarla, soltándole las manos y cogiendo suavemente su carita.

- No sabes cuánto te quiero, Anna… – susurro al separarme de ella. Sonríe tímidamente y se sonroja, agachando la cabeza. Suspiro al ver que no me cree, me encantaría poder saber qué piensa…
- Dani… Tengo miedo…  – suspira y vuelve a mirarme.
- ¿De mí?
- Sí…  – vuelve a bajar la mirada.
- Yo jamás te haría daño. – digo levantándole suavemente la cabeza y acercándome a ella, intentando mostrarle que no miento.
- Ya me lo has hecho… Los dos nos hemos hecho daño. – Doy un paso hacia atrás, soltándola, pero quedándome en frente de ella, esperando una respuesta. – ¿No lo ves? ¿No te das cuenta? Dime un solo momento desde que estábamos juntos que fuésemos felices.
- Yo soy feliz con tan solo verte, Anna. Hoy, ayer, y desde hace 3 años. – digo con mi tono más serio. – La que no te das cuenta eres tú, que vives siempre sufriendo por todo, sin darte cuenta de lo que tienes. Yo siempre he estado allí, a tu lado, haciéndote reír, animándote cuando lo necesitabas, con una sonrisa en la cara. Aunque por dentro estaba jodido. ¿Pero tú que ibas a imaginar?
- No confundas cosas – Me corta – Te estoy hablando de cuando empezamos, no del pasado…
- Ya, pero resulta que todo viene de allí, porque yo hace 3 años que no he dejado de pensar en ti, de estar enamorado de ti, y de luchar por ti. Solo por ti. – digo acercándome a ella y señalando su corazón – Pero eso no lo valoras, eres tan cabezona que te encierras en cosas que no tienen nada que ver.
- ¿Que no tienen nada que ver? – se enfada – ¿Que Cristina esté siempre en el puto medio no tiene nada que ver? 
- Cristina tuvo el mismo papel que Miki, y lo sabes. – se sorprende y echa hacia atrás, sin saber qué contestar – Yo la quería, estaba allí cuando lo necesitaba y era la única que me apartaba de pensar en ti. Pensaba que estando con ella te olvidaría, pasé con ella grandes momentos y era feliz. Pero nunca desapareciste de aquí – señalo mi corazón – y renuncié a ella para no hacerle daño. La única diferencia en esto es que él te dejó a ti porque no eras capaz de aceptar lo que sentías por mí. ¿Miento? – niega con la cabeza después de un largo silencio – Entonces no vuelvas a poner a Cris como excusa porque no lo es. – agacha la cabeza y se queda en silencio – Así que no sé de qué más puedes tener miedo, porque no he hecho nada para que lo tengas.
- No confiar en mí, enfadarte, gritarme, esconderme cosas, mentirme, no contestarme al teléfono, ignorarme durante meses… – susurra entre dientes.
- Bueno, motivos me has dado… – le contesto.
- Prométeme… – dice levantando la mirada – Que no volveremos a hacernos daño. – sonrío.
- Te lo prometo. – sonríe y me rodea por el cuello, poniéndose de puntitas y apretándose con fuerza a mi cuerpo. Contesto al abrazo rodeándola fuertemente por la cintura y la espalda y le beso el cuello. – De verdad, Anna, que solo soy feliz en tus brazos. Desde que te conocí que solo he deseado estar así contigo, pero entiende que buscara amor en brazos de ella…
- Shhhht… No quiero más explicaciones – dice apartándose y mirándome con una gran sonrisa – Te quiero, te creo, y no voy a volver a dudar. – me besa dulcemente – Nuestro destino es este, – susurra – y no seré yo quien lo arruine. – vuelve a besarme con una gran sonrisa y le sigo el beso, feliz, con el corazón estallando. Incluso siendo la más cursi hace que me vuelva loco… Y es que es la chica de mis sueños, la única que ha conseguido robarme el corazón y la mente, con la que quiero pasar el resto de mi vida. 

1 comentari: