Levanto la cabeza
poco a poco, la apoyo en la puerta y suspiro fuerte, dejando ir todo lo que he
callado. En mi cabeza tengo clavada la imagen de Dani abalanzándose sobre la
puerta para evitar que le deje fuera, gritando y aporreándola… No quiero volver
a hacerle daño, no puedo verle sufrir de esta manera… Cristina tenía razón en
todo, ella solo ha intentado buscar su felicidad y yo solo miraba por mí…
Unos golpes de
nudillos en la puerta me asustan y me aparto rápidamente de ella.
- Anna… Sé que
estás aquí, puedo escucharte… – No puede ser… ¿Dani sigue aquí? Me levanto del
suelo y abro la puerta lentamente y le veo sentado en el suelo, igual que como
lo estaba yo. – Vaya, – dice riendo tímido y poniéndose la mano en la cabeza,
levantándose – veo que no soy el único que se ha quedado dormido esperando… –
arqueo una ceja sin entender por qué lo dice y veo como vuelve a sonreír,
agachando la cabeza. Doy unos pasos atrás y me miro en el espejo del recibidor
y veo que tengo el pelo alborotado y un poco de ojeras. Sonrío poniéndome roja
y me intento peinar – Tranquila, incluso así estás guapa… – sonrío tontamente y
agacho la cabeza, sin saber qué decir. – ¿Puedo pasar? – dice tímido – Me
gustaría aclarar las cosas.
- Dani… Yo creo
que así está bien… – digo enfrentándome a su mirada.
- No, no está
bien. ¿No ves que los dos estamos mal? – dice acercándose a mí.
- Por mi culpa, porque
soy una cabezona. – doy un paso atrás – Solo he pensado en mi bien y no he
mirado por ti, y tú lo has pasado mal, y yo… Yo también pero… – Empiezo a
tropezarme al hablar y a tartamudear, sin saber bien qué decir, y Dani se
acerca más a mí y me abraza, llevándome a él por la cintura y cogiéndome de la
cabeza y apoyándola en su hombro. Suspiro y me abrazo a su cuerpo, aferrándome
con fuerza.
- No vuelvas a
negar lo que sientes, Anna. – susurra – No vuelvas a decirme que no quieres
nada conmigo cuando los dos sabemos que no es así. – se aparta un poco de mí y
me coge suavemente la cara, levantándola para que le mire a los ojos – Lo
nuestro ha sido demasiado fuerte como para dejarlo acabar así, ¿no crees? – me
sonrojo y sonrío, afirmando con la cabeza. – No vuelvas a dejarme, por favor –
susurra con dolor en la mirada.
- ¿Y qué pasa con
Cris? – me suelta y agacha la cabeza – ¿Estás con ella? – esta vez soy yo la
que le suelta.
- No – dice
volviendo a acercarme a él – No estoy con ella, pero…
- Pero os habéis estado
viendo mientras no conseguías volver conmigo, ¿no? – digo retándole.
- No volvamos a
discutir, por favor, Anna…
- Y supongo que
era ella la famosa “morena” que dijo tu portero esa vez que desperté en tu
casa, ¿no? – Dani abre los ojos como platos, quizá no se acordaba de ello – Y
seguro que también fue ella el motivo por el cual no querías cogerme el
teléfono después de lo de Lucho. – intenta justificarse, pero solo balbucea –
Vaya, así que siempre has tenido un recambio para pagar tu frustración. – digo
quitándome sus manos de encima y enfureciéndome – Ahora sí que me da lástima,
ahora sí que entiendo sus lágrimas…
- Anna, por favor,
no saques conclusiones de todo esto – dice intentando cogerme del rostro
nuevamente.
- No, no, si no
saco conclusiones – digo dando un paso hacia atrás para evitar sus manos – Si
está todo muy claro.
- Anna no
empieces, por favor, vamos a aclararlo todo. – Dani me coge con fuerza las
manos y me lleva hacia él, pero yo hago fuerza para que me suelte.
- ¿No ves que es
una tontería? Cris te hace feliz y te entiende, y ya estás bien con ella, no me
pongas en medio a mí.
- No, Anna, no lo
entiendes. Yo te quiero a ti, solo a ti, y solo quiero estar contigo.
- Tus actos dicen
lo contrario. – hago un último intento de soltarme de sus manos, pero me empuja
fuertemente hacia la pared y se pega a mí para evitar que me mueva. Me quedo
totalmente quieta, sorprendida por lo que acaba de hacer y un poco dolida por
el impacto, pero no soy capaz de quejarme.
- ¿Cómo tengo que
hacerte entender que eres la única chica a la que quiero? – dice cogiéndome nuevamente
por las mejillas.
- Demuéstramelo. –
digo retándole. Sonríe pícaro y sin dejar pasar un solo segundo une nuestros
labios en un feroz beso, bajando sus manos hacia mi cintura y apretándome con
fuerza a él. Me separo de él como puedo y le miro mal – Así no vas bien.
- ¿Ah no? ¿Y cómo
lo quiere la señorita? – dice sarcásticamente. Le miro furiosa y le beso con la
misma rabia con la que lo ha hecho él, pegándome a su cuello con fuerza y le
muerdo el labio, a lo que él se queja. – Ah, – digo separándome – ¿ves? – digo soltándole
y apartándolo de mí.
- Que rencorosa
eres… – dice sonriendo – Como te he echado de menos – y vuelve a besarme, esta
vez con dulzura, tiernamente. Un beso suave, lento, apasionado, acompañado de
caricias por la cintura y la espalda. Un beso que hace que los dos sonriamos en
él y nos abracemos como antes lo hacíamos, sin preocupaciones, sin dolor,
siendo solo uno. Un beso que hace que olvidemos todo lo que nos ha llevado aquí
y que volvamos a empezar de cero.
Ohhhh que bonitoo, mas mas porfavor
ResponEliminaOooooiiinnnssss que bonito *-* no me esperaba que Dani siguiera ahi.
ResponEliminaSiguiente :)
me ENCANTA! que bonito! siguiente :)
ResponElimina