Una vez
maquillados y vestidos, en mi caso disfrazado, nos dirigimos nuevamente a
plató. Anna, aunque está nerviosa y enfadada, observa cómo los demás hacen su
trabajo: mira atónita cómo los cámaras siguen a los personajes, y como estos
dan rienda suelta a una conversación que acaban de aprenderse en un momento en
sus respectivos camerinos… Ella y yo hemos estado probando los míos con
Cristina, para hacernos a la idea y poder controlar la situación, pudiendo así
evitar que ella se exceda demasiado.
- Vamos, Dani,
aprovechamos que estamos grabando en casa
de Luisma para hacer tu secuencia con Cristina. ¿Cómo van esas orejas?
- Bien, bien – digo
entre risas, recordando como Anna se descojonaba al verme e imaginar a Cristina
con una de ellas. – ¿Y mi acompañante? – digo con una sonrisa fingida.
- Aquí. – me giro
y veo llegar a Cristina, con un vestido bastante provocador y su característica
sonrisa malvada. Dirijo la mirada hacia Anna y asiente con la cabeza,
mandándome su apoyo. Le devuelvo el gesto y sigo a Cris hacia nuestra posición.
“Vamos, Dani, como lo hemos ensayado” pienso cerrando los ojos con fuerza e
inspirando fuertemente.
- ¿Preparados? –
grita el director – ¡Acción!
‘Marta’ llega a
casa de Luisma dispuesta a acostarse con ‘Simón’, pero tengo muy claro que no
voy a dejar que me bese ni me toque. ¿Quería guerra? La va a tener.
Aprovechando que en el guion tengo que evitarla, juego al máximo con ello:
Primero, cuando intenta quitarme un gorro de lana que llevo para taparme las
orejas, susurrándome sensualmente y acercándose a mí, le voy picando los brazos
y apartándolos de su camino, con fuerza y desprecio, echando mi cuerpo hacia
atrás. Cris me mira mal, e incluso creo que se pica más de lo que pide el
personaje, pero no cedo. Después de declararme a ella, sufriendo a cada
palabra, notando la mirada fija de Anna en nosotros y viendo la expresión de
Cristina, en el momento en el que me intenta rodear el cuello para besarme, me
echo para atrás de golpe, cogiéndole del brazo e yéndome a apagar la luz. Vengativa,
me coge de la mano y va acercándome a ella, con su voz sensual, respondiendo a
la pregunta de la ropa interior. Y entonces llega el momento en el que nos
tenemos que enrollar. Tal y como había ensayado con Anna, la abrazo y me echo
encima suyo, poniendo mi cabeza entre su cuello, haciendo ver que la beso, para
que así ella no pueda besarme.
- ¿Pero qué haces?
– grita enfadada, sacando lo que llevaba callando hasta ahora.
- ¡Corten! – sigue
el director – ¿Pero qué pasa, Cris? ¡Estaba quedando bien! – sonrío al escuchar
eso y veo como Anna también lo hace.
- ¿Pero no se
supone que deberíamos besarnos?
- ¿Pues qué estaba
haciendo? Besarte el cuello. Da lo mismo, Cris.
- No, pero…
- No tenemos
tiempo – dice cortándola – preparados que repetimos…
Volvemos a
repetir la escena a partir de que cierro la luz y vuelvo a hacer lo mismo,
riendo sin querer al acercarme a su cuello. Cris no intenta besarme, ni
cogerme, simplemente me acaricia un poco el torso… Pero nada más, rápidamente
hace ver que se le enreda la pulsera en mi oreja. Me quedo un poco atónito al
ver eso, pero sigo la escena con cuidado para no tener que repetir. Cristina se
hace la dolida demasiado bien, como si de verdad estuviese a punto de echarse a
llorar, y no sé por qué, siento una inmensa pena y ganas de pararlo todo para
poderle preguntar qué le pasa. No me gusta verla así, y no sabía que podía sentir
esto en momentos como este. Por suerte, solo tengo dos frases por decir y la
escena se acaba rápido. Al grito de “corten” del director, Cristina se va
corriendo hacia los camerinos. Los demás nos quedamos de pie, inquietos y sorprendidos, sin
saber qué le pasa ni qué hacer. Me acerco a Anna, pero mis ojos no se separan del
camino hacia los camerinos, de ver si Cris vuelve o está por allí cerca. Un par
de chicos van detrás de ella, preocupados por lo que le haya pasado, y yo
siento necesidad de ir.
-¿Dani? – me giro
asustado y miro a Anna, que está mirándome con los ojos enfurecidos – ¿Me estás
escuchando?
-¿Eh? – lee en mi
rostro que no y se cruza de brazos – Lo siento, es que… – y vuelvo a mirar
hacia los pasillos.
-¿Qué quieres?
¿Ir detrás de ella? ¿Hacer lo que está deseando que hagas? Que ha montado este
numerito a posta, Daniel. – dice cada vez con un tono más seco y borde. La miro
sorprendido y dolido, no me gusta que emplee este tono conmigo, y menos en
esta situación. El corazón me pide con
fuerzas que vaya a buscarla y, aunque sé que Anna en el fondo tiene razón, no
puedo evitar apretar los puños con fuerza y resoplar, contestándole:
-Espérame aquí. –
me giro y empiezo a correr hacia los camerinos, sin mirar atrás, no quiero ni
imaginarme la cara de Anna en este momento. A lo lejos, veo a los dos chicos que
han ido tras de Cristina, volviendo del camerino de los invitados – ¿Habéis
visto a Cris?
-Está encerrada
en el camerino, – me contesta uno – y no nos quiere abrir… Quizá contigo cede. –
trago saliva y miro hacia la puerta, por encima de sus cabezas.
-Gracias. – me
dirijo hacia allí a paso lento, nervioso y preocupado. Al llegar, llamo a la
puerta con los nudillos. – Cris… Soy Dani… – digo al ver que no contesta.
-Vete. – contesta
desde dentro.
-Por favor, abre.
– digo apoyando la cabeza en la puerta, para que me escuche mejor.
-¿Qué quieres? –
puedo notar su voz quebrada y no me es difícil adivinar que está llorando.
-Saber qué te
pasa… – contesto intentando abrir la puerta.
-¿Ahora te
preocupas por mí, después de cómo me has tratado? – noto su voz más cercana,
así que me echo para atrás.
-Abre y lo
hablamos mejor… – digo más fuerte, esperando a que lo haga. No pasa ni un
segundo que oigo el seguro abrirse. Sabía que estaba a punto de abrir, pero que
no lo haría hasta que no se lo pidiese. Al abrir la puerta, veo como las
lágrimas se han llevado parte del maquillaje de los ojos y noto así que no es
teatro lo que está haciendo. Eso me hace sentir todavía más peor de cómo me sentía,
y entro sin pedir permiso, dejando la puerta un dedo abierta. – ¿Qué te pasa? –
repito, cogiéndola suavemente por los
brazos.
-¿Cómo puedes ser
tan cínico? – dice echándose para atrás,
evitando mis manos. – ¿Pero tú que te
piensas, que yo no tengo sentimientos? ¿Qué puedes hacer y decir lo que te da
la gana sin que a mí me importe lo más mínimo? – sus palabras van clavándose
sobre mi persona una tras otra, y cada vez me duelen más sus ataques.
-¿Qué he hecho? –
pregunto inocente.
-¿Qué? – pregunta
dolida y con una risa irónica. – Es increíble que no te des cuenta por ti mismo
de lo que causas a tu alrededor… Podrías pensar un poquito en los demás antes
de hacerlo solo por ti, ¿no crees? – sigo mirándola sin saber qué responder y
ella niega con la cabeza – ¿Qué era yo para ti, Dani? – pregunta poniéndose seria
– Dime, ¿Qué fui para ti? – se queda en frente de mí con los brazos a los
lados, esperando una respuesta. Estoy totalmente perdido y no soy capaz de
articular palabra, ¿a qué viene volver al pasado? – ¿Solo fui un estúpido
juego? ¿Una puerta de escape a tu frustración por no tener a Anna? ¿Un puto
pasatiempo? – cada vez va alzando más la voz y a la vez se le vuelve a quebrar,
dejando ir de nuevo lágrimas por su rostro.
-Esto ya lo
hablamos – consigo decir cómo puedo – No sé a qué viene esto ahora.
-¿A qué viene? A
que me has jodido la vida, a que me has machacado el corazón como has querido y
yo, sin embargo, sigo enamorada de ti. Como el primer día, como cuando no
trabajábamos juntos y quedábamos a escondidas del mundo. Cuando me llevabas de
viaje sin importarte que nos vieran pasear de la mano. A que toda la felicidad
que me aportaste desvaneció al reencontrarte con ella y dejarte engañar por su
falso amor. – estoy completamente blanco y aturdido, las historias vividas con
Cris van pasando una detrás de otra por mi mente mientras ella llora
desconsolada gritándome llena de dolor. – Y cuando por cosas del destino, nos
vuelven a juntar – oigo de nuevo al volver al mundo – vas y la traes a plató, dejándome
en evidencia delante de todo el mundo no solo con tus palabras, si no con tus
gestos de desprecio y odio hacia mi persona, apartándome de ti a la fuerza, negándome
besos pactados en guion y haciéndome sentir otra vez como un absurdo juguete.
-Yo no sabía que
ibas a salir aquí – digo después de coger aire e intentar aparentar serenidad –
ni que actuarías conmigo ni que nuestra trama iba a ser así. ¿Crees que si me
hubiesen avisado la hubiese traído?
-¿Y qué hubiese
cambiado si ella no estuviese aquí? – me ataca empezando a acercarse a mí, sin
dejar de llorar.
-No lo sé – digo
sin moverme del sitio, totalmente rígido y serio, clavando mi mirada en la
suya.
-¿Me hubieses
tratado así de mal? – dice serenándose y utilizando su dulce voz como arma,
acabando de acercarse a mí y cogiéndome suavemente de las manos. Trago saliva y
no soy capaz de mover un solo dedo. – ¿Te apartarías de mí si ella no estuviese
aquí? – susurra cada vez a menos centímetros de mi rostro, enredando sus dedos
entre los míos y poniéndose de puntillas. Su dulce aroma impacta sobre mi piel,
haciendo que se me erice, y cierro los ojos sin darme cuenta, intentando buscar
en mi una respuesta a lo que estoy sintiendo… Cris no tarda ni un segundo en
presionar sus labios contra los míos, entreabriéndolos poco a poco, mordiendo
mi labio inferior como tanto le gustaba hacerlo… Un fuerte portazo nos separa y
hace que vuelva a la realidad, asustándome de lo que acaba de pasar, girándome
para abrir la puerta y comprobar con mis propios ojos lo que más temía: Anna
corriendo hacia la salida del plató. Nos ha pillado.
pero what the fuck?!!!! nooooo! porfavor que se reconcilien. esto no puede acabar asi ! necesitamos el siguiente ya de ya :)
ResponEliminaNooooooooooo esto no puede acabar así nooooo sigue plis porfaa pliiiis que necesito que se reconcilieeeeeeeen joooooooooo el siguiente porfaaaaaaaaaaaaa
ResponEliminaPero porfaaaaaaaaaaaaa :c escribeeeee el siguiente porfa pliiiiiis besicos ����������������������
ResponEliminaSiento mucho no poder escribir, he estado con examenes finales y ahora tengo bastante trabajo. Pero buscare ratos libres para volver a escribir.
EliminaGracias por los mensajes y me alegro mucho de que te guste!