dissabte, 4 de maig del 2013

12. Necesito que me creas.


Cierro la puerta del coche despidiéndome con la mano de Flo. Cuando le veo alejarse, me acerco al portal, observándolo y recordando lo que pasó ayer, cuando el odio, la rabia y el dolor se apoderó de mi cuerpo en cosa de segundos y me hizo irme corriendo de este lugar.

Cuando llegué a la puerta de Dani, no sabía si tocar el timbre o no, si estaba haciendo bien, si sería mejor irme corriendo o lanzarme a sus brazos, pero él mismo rompió mis pensamientos, abriendo la puerta y sonriendo al verme detrás de ella. Antes de que pueda decir nada, me pierdo en su mirada, en esos ojos rojizos que me miran con alegría, y en su boca, que muestra una gran sonrisa y se mueve intentando decir algo, pero no le sale la voz. A consecuencia de ello sonrío también, tímida, sin moverme, sin saber qué decirle. Dani da un pequeño paso hacia mí, abre los brazos, me coge de los hombros y me lleva hacia él, apretándome fuerte, rodeándome la espalda y acariciándome la cabeza con una mano. Abro los ojos como platos, empotrada en su pecho, y levanto un poco la cabeza para poder respirar, oliendo el perfecto perfume de su piel y besándole sin darme cuenta el cuello. Con los ojos llenos de lágrimas, aprieto mis manos a su espalda, apretándome más a él, notando como él hace lo mismo conmigo y cuela su mano entre mi pelo y me coge de la nuca y con la otra me aprieta de la cintura, colando su mano por mi camiseta. Al notar su fría mano en mi espalda, suelto un suspiro y sonrío, el solo tacto de su piel me hace feliz, y escucho como él hace lo mismo y me besa la frente, apretando con fuerza sus labios contra mi piel. Separo un poco la cabeza de su hombro y le miro a los ojos, dándome cuenta que los tiene como los míos y sonrío dejando caer una lágrima. Al darse cuenta, mueve la mano que tenía en mi cuello y pasa a secarme la lágrima con el pulgar, reposando la mano en mi cuello y elevando mi cara por la barbilla. Nos quedamos en silencio, mirándonos a los ojos, serios, nerviosos, deseando besarnos. Como si me hubiese leído la mente, eleva un poco la mano que tenía en mi cintura y me aprieta más hacia él, acercándose a mí, rozando con su nariz la mía. Rápidamente, cuelo mis manos entre su camiseta, acariciando su espalda y acercándolo más a mí, acabando de cortar la distancia, levantando la cabeza y rozando con mis labios los suyos. Sin perder un solo segundo, Dani me besa dulcemente, saboreando mis labios lentamente, mordiéndome el labio, colando su mano en mi cuello para impedir que me escape y empezando a acelerar el ritmo del beso. Cuando noto su pasión, sonrío, mordiéndole también y respondiendo de la misma manera, sacando mis manos de su camiseta y enredando los brazos en su cuello, poniéndome de puntillas y apretándome a él. Sin dejar de besarnos, da dos pasos hacia atrás, cierra la puerta con el pié y me empotra a ella, bajando sus manos a mi trasero y levantándome. Yo enredo mis piernas en su cuerpo y él se queda aguantándome por el culo, aprovechando para acariciarme las piernas, mordiéndome con pasión los labios y bajando a mi cuello, perdiéndose allí entre besos, mordiscos y caricias. Dándome cuenta que la pasión se nos está llevando, le cojo de la cara y le beso más lento, intentando bajar las piernas para que me suelte. Se separa de mi cuello mirándome extrañado, soltándome, separándose un poco de mí.

- He venido a hablar, Martínez… No me líes…  – digo entre susurros y suspiros, todavía envuelta de pasión y de deseo, apoyando mis manos en su pecho. Suelta una pequeña sonrisa, me besa, me coge de la mano y me lleva al comedor, sentándose en el sofá y haciendo que me siente a su lado. Al vernos en esta situación, sonrío, recordando la última vez que estuve sentada en este sofá. Al verme sonreír, suelta una carcajada y se sonroja.
- No he podido volver a mirar este sofá… – dice cortando mis pensamientos – cada vez que me siento, me acuerdo de lo que pasó… – sonrío como una boba y me pierdo en su mirada tímida.
- En fin… Dani… – vuelvo a cortar el silencio – Quería… Pedirte perdón por lo que pasó ayer. – abre los ojos como platos.
- ¿Perdón? ¿Tú? Soy yo el que mintió, Anna. – le miro sorprendida y carraspeo, para que se explique. – Bueno, em… – agacha la cabeza – siempre te he querido, Anna, pero sabes cómo soy. – dice volviendo a mirarme a los ojos – No sé atarme a una mujer… – me sorprendo de sus palabras mientras él sigue hablando seriamente – y menos si esa mujer pasa de mi… Cuando fuimos a cenar y me dejaste solo en el portal… No pude soportarlo y me volví más cabrón de lo que era. – estoy quieta, mirándole sin pestañear, con lágrimas en los ojos – Pero cuando Flo me invitó a ANV y supe que iríamos todos a cenar… Volví a pensar que quizá esa era nuestra oportunidad, el momento que deseamos. – sonreímos, vuelve a agachar la cabeza – aún así ya había quedado con esa chica y no podía decirle que no… – levanté la mirada y le miré mal, muy mal – Anna, tenía miedo que pasara otra vez lo mismo – dice al ver mi rostro – ¿Y si no hubieses querido nada conmigo? ¿Iba a decirle que no? – abro los ojos como platos, se da cuenta que así no lo está arreglando y carraspea – Sabes cómo soy… Tenía miedo… Creía que me había olvidado de ti y no fue así… – me coge de las manos, apretándolas con fuerza, y me mira a los ojos – Necesito que me creas, Anna, que me mires y me digas que sientes lo mismo que yo y que vas a hacer que a partir de ahora mi vida sea mejor. – me pierdo en su mirada, que me cuestiona y me mira tímida, pero a la vez seria – Anna, necesito que me digas que quieres estar conmigo aún sabiendo lo cabrón que he sido este tiempo. 

6 comentaris:

  1. Impresionante, ganas del siguiente!!!
    (pasate por http://somostontacossomosfelices.blogspot.com.es/)

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  2. yo es que me quedo embobada con tu manera de escribir...

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  3. Olé, ¡muy buen capítulo! ¡Enhorabuena! Me encanta leer a jóvenes escritores como tú, yo y otra mucha gente!

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  4. Que monos!! Quiero ver que le contesta Anna :3 Siguente!

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