Cierro la puerta
del coche despidiéndome con la mano de Flo. Cuando le veo alejarse, me acerco
al portal, observándolo y recordando lo que pasó ayer, cuando el odio, la rabia
y el dolor se apoderó de mi cuerpo en cosa de segundos y me hizo irme corriendo
de este lugar.
Cuando llegué a
la puerta de Dani, no sabía si tocar el timbre o no, si estaba haciendo bien,
si sería mejor irme corriendo o lanzarme a sus brazos, pero él mismo rompió mis
pensamientos, abriendo la puerta y sonriendo al verme detrás de ella. Antes de
que pueda decir nada, me pierdo en su mirada, en esos ojos rojizos que me miran
con alegría, y en su boca, que muestra una gran sonrisa y se mueve intentando
decir algo, pero no le sale la voz. A consecuencia de ello sonrío también,
tímida, sin moverme, sin saber qué decirle. Dani da un pequeño paso hacia mí,
abre los brazos, me coge de los hombros y me lleva hacia él, apretándome
fuerte, rodeándome la espalda y acariciándome la cabeza con una mano. Abro los
ojos como platos, empotrada en su pecho, y levanto un poco la cabeza para poder
respirar, oliendo el perfecto perfume de su piel y besándole sin darme cuenta
el cuello. Con los ojos llenos de lágrimas, aprieto mis manos a su espalda,
apretándome más a él, notando como él hace lo mismo conmigo y cuela su mano
entre mi pelo y me coge de la nuca y con la otra me aprieta de la cintura,
colando su mano por mi camiseta. Al notar su fría mano en mi espalda, suelto un
suspiro y sonrío, el solo tacto de su piel me hace feliz, y escucho como él
hace lo mismo y me besa la frente, apretando con fuerza sus labios contra mi
piel. Separo un poco la cabeza de su hombro y le miro a los ojos, dándome
cuenta que los tiene como los míos y sonrío dejando caer una lágrima. Al darse
cuenta, mueve la mano que tenía en mi cuello y pasa a secarme la lágrima con el
pulgar, reposando la mano en mi cuello y elevando mi cara por la barbilla. Nos
quedamos en silencio, mirándonos a los ojos, serios, nerviosos, deseando
besarnos. Como si me hubiese leído la mente, eleva un poco la mano que tenía en
mi cintura y me aprieta más hacia él, acercándose a mí, rozando con su nariz la
mía. Rápidamente, cuelo mis manos entre su camiseta, acariciando su espalda y
acercándolo más a mí, acabando de cortar la distancia, levantando la cabeza y
rozando con mis labios los suyos. Sin perder un solo segundo, Dani me besa
dulcemente, saboreando mis labios lentamente, mordiéndome el labio, colando su
mano en mi cuello para impedir que me escape y empezando a acelerar el ritmo
del beso. Cuando noto su pasión, sonrío, mordiéndole también y respondiendo de
la misma manera, sacando mis manos de su camiseta y enredando los brazos en su
cuello, poniéndome de puntillas y apretándome a él. Sin dejar de besarnos, da
dos pasos hacia atrás, cierra la puerta con el pié y me empotra a ella, bajando
sus manos a mi trasero y levantándome. Yo enredo mis piernas en su cuerpo y él
se queda aguantándome por el culo, aprovechando para acariciarme las piernas,
mordiéndome con pasión los labios y bajando a mi cuello, perdiéndose allí entre
besos, mordiscos y caricias. Dándome cuenta que la pasión se nos está llevando,
le cojo de la cara y le beso más lento, intentando bajar las piernas para que
me suelte. Se separa de mi cuello mirándome extrañado, soltándome, separándose
un poco de mí.
- He venido a
hablar, Martínez… No me líes… – digo
entre susurros y suspiros, todavía envuelta de pasión y de deseo, apoyando mis
manos en su pecho. Suelta una pequeña sonrisa, me besa, me coge de la mano y me
lleva al comedor, sentándose en el sofá y haciendo que me siente a su lado. Al
vernos en esta situación, sonrío, recordando la última vez que estuve sentada
en este sofá. Al verme sonreír, suelta una carcajada y se sonroja.
- No he podido
volver a mirar este sofá… – dice cortando mis pensamientos – cada vez que me
siento, me acuerdo de lo que pasó… – sonrío como una boba y me pierdo en su
mirada tímida.
- En fin… Dani… –
vuelvo a cortar el silencio – Quería… Pedirte perdón por lo que pasó ayer. –
abre los ojos como platos.
- ¿Perdón? ¿Tú?
Soy yo el que mintió, Anna. – le miro sorprendida y carraspeo, para que se
explique. – Bueno, em… – agacha la cabeza – siempre te he querido, Anna, pero
sabes cómo soy. – dice volviendo a mirarme a los ojos – No sé atarme a una
mujer… – me sorprendo de sus palabras mientras él sigue hablando seriamente – y
menos si esa mujer pasa de mi… Cuando fuimos a cenar y me dejaste solo en el
portal… No pude soportarlo y me volví más cabrón de lo que era. – estoy quieta,
mirándole sin pestañear, con lágrimas en los ojos – Pero cuando Flo me invitó a
ANV y supe que iríamos todos a cenar… Volví a pensar que quizá esa era nuestra
oportunidad, el momento que deseamos. – sonreímos, vuelve a agachar la cabeza –
aún así ya había quedado con esa chica y no podía decirle que no… – levanté la
mirada y le miré mal, muy mal – Anna, tenía miedo que pasara otra vez lo mismo –
dice al ver mi rostro – ¿Y si no hubieses querido nada conmigo? ¿Iba a decirle
que no? – abro los ojos como platos, se da cuenta que así no lo está arreglando
y carraspea – Sabes cómo soy… Tenía miedo… Creía que me había olvidado de ti y
no fue así… – me coge de las manos, apretándolas con fuerza, y me mira a los
ojos – Necesito que me creas, Anna, que me mires y me digas que sientes lo
mismo que yo y que vas a hacer que a partir de ahora mi vida sea mejor. – me
pierdo en su mirada, que me cuestiona y me mira tímida, pero a la vez seria –
Anna, necesito que me digas que quieres estar conmigo aún sabiendo lo cabrón
que he sido este tiempo.
Impresionante, ganas del siguiente!!!
ResponElimina(pasate por http://somostontacossomosfelices.blogspot.com.es/)
yo es que me quedo embobada con tu manera de escribir...
ResponEliminaJo, ¡muchas gracias!
EliminaOlé, ¡muy buen capítulo! ¡Enhorabuena! Me encanta leer a jóvenes escritores como tú, yo y otra mucha gente!
ResponEliminajooo que bonito!! siguiente! :)
ResponEliminaQue monos!! Quiero ver que le contesta Anna :3 Siguente!
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