Llego a casa
después de perderme por Madrid. Realmente ese parque está a tomar por culo…
Corriendo, subo a la habitación, enciendo el móvil y busco el número de Berni
para llamarle.
-¡Annita! – grita
sorprendido.
-¡Berni! ¡Cuánto
tiempo! ¿Qué haces mañana? – menuda jeta tengo.
-¿Mañana? Pues…
Tiene que venir Dani a casa para hacerle la entrevista de Unbreak…
-¡Perfecto! ¿A
qué hora? – se queda callado, balbuceando, el pobre… – Verás, Berni, es que me
he peleado con Dani y me gustaría hacerle una sorpresa estando en tu casa… Él
no me verá hasta que no acabéis la entrevista, lo juro, así no se distrae. Por
favor… – pongo voz de niña, para que no pueda negármelo.
-Bueno… Vale… Ven
antes que él, así me lo cuentas mejor.
-¡Muchas gracias
ratoncito! ¡Voy a traerte el queso ese que tanto te gusta! – suelta una gran
carcajada y me insulta en un susurro, cariñosamente.
-Ven antes de las
10. Hasta mañana, Annita. – le cuelgo y grito feliz. Mañana será un gran día.
Me despierto
temprano para ducharme, arreglarme e ir a casa de Berni. Ayer estuve toda la
tarde planeando qué tenía que decirle a Dani y cómo hacerlo para que me
perdonara. Lo tengo todo decidido, y no pienso fallar.
-Pasa, Anna. – me
da dos besos y un gran achucón.
-Muchas gracias
Berni, de verdad – digo mientras le abrazo.
-De nada, pero ya
te estás escondiendo porque Dani está a punto de llegar.
-Sí, es que me he
entretenido un poco… Lo siento. – en realidad he venido justa de tiempo a posta, para esconderme rápido y no perder
tiempo.
-A ver, ¿dónde
tienes pensado esconderte?
-Aquí, en el
baño, que desde aquí puedo verle sin que me vea. – el baño está en el comedor,
detrás de la cámara que enfocará a Dani. Lo sé porque cuando me entrevistaron a
mí, estuve allí retocando mi maquillaje. Pero conociendo a Dani vendrá meado de
casa e irá directamente a la faena.
Saludo a los
cámaras, que se quedan alucinando con mi presencia, y les digo que por favor no
digan nada, que es una sorpresa para Dani, y me encierro en el baño. Me siento
encima de la tapa y empiezo a temblar de los nervios. Voy mirando alrededor, cotilleando
lo que tiene Berni por aquí. Hasta que oigo el timbre. Vale, sé fuerte, ya está
aquí. Me levanto y, corriendo, me empotro contra la puerta para poder escuchar
lo que pasa al otro lado.
Berni le va
contando a Dani en qué va a consistir la entrevista, y él va riendo y se pone
cómodo en el sofá. Sabía que no tendría intención de mear antes de empezar… Berni
da el comienzo de la entrevista y los cámaras gritan “Gravando”. Bien, ahora
espero que no tarden tanto como conmigo.
La entrevista
empieza hablando de series americanas que le gustan a Daniel, nada nuevo, todo
ello lo comentaba siempre mientras comíamos con el equipo. Me siento en el
suelo, aburrida, esperando que den el paso a los recuerdos tontacos, apoyando la
cabeza en la puerta y cerrando los ojos, escuchando su voz y sonriendo al
hacerlo.
-Me cago en la
leche, tío, esto es increíble. – dice Daniel de repente. Abro los ojos y me
levanto, escuchando lo que dicen.
-Esa es tu plaza,
de Astorga. – No puede ser, ya está. Abro la puerta lentamente intentando no
hacer ruido, lo justo para poder ver a través de ella. Justo como pensaba, en
frente de mí tengo a Dani, que no puede verme porque me tapan los cámaras. Genial.
Contengo la respiración, me relajo, y observo como avanza todo. Empiezan a
salir imágenes de la macrogamba de Astorga, y en ellas salgo yo, con él,
bailando y pasándolo bien. Él evita la mirada, mira a Berni, habla y comenta
sobre el mareo que tuvo de la emoción, sobre lo que sintió al estar allí, sobre
toda la gente que había. Evita hablar de nosotros, del programa. Comenta que
nadie creía que pudiésemos llenar la plaza, que nunca hubiésemos imaginado este
fenómeno fan. – Esa experiencia que vivimos en ese programa, creo que es muy
difícil repetirla – dice Berni de repente. Sonrío de oreja a oreja, no sabe la
razón que tiene. TLJ fue tan especial… Dani no puede contestar, tartamudea al
recordar los momentos. Intenta darle la razón a Berni, pero solo le sale afirmar
con la cabeza.
-Yo... A mí me da
mucha pena cuando pienso en TLJ -– dice de repente – yo creo que es un programa
que debería haber seguido – no aparta su mirada de la televisión, de las imágenes
que van apareciendo. Creo que puedo imaginar donde está volando su mente, ya
que la mía vuela a su lado, en todos nuestros recuerdos. – Pero bueno... Son
decisiones que no dependen de... de los artistas ni de... – está nervioso, se
da cuenta, coge el vaso y bebe antes de seguir tartamudeando sin saber qué
decir. Berni le ayuda concluyendo su argumento.
-Sí, bueno, son
cosas que pasan, que empiezan y acaban... – Dani se queda serio, como yo, está
pensando en sus movidas, en nuestras movidas. TLJ nos recuerda demasiado al
comienzo de nuestra historia – Bueno, luego fuimos a OM... – sigue Berni,
dándose cuenta que Dani no está muy centrado desde entonces.
-No, no, yo en OM
estuve muy bien, me trataron muy bien. – El corazón me da un vuelco. En OM fue
cuando empezó a salir con Cris, cuando todo se rompió... Me duele que lo
recuerde como algo positivo... – Pero... Creo que TLJ tenía vida – sonrío – Y...
fue una decisión empresarial más que otra cosa, – sigue hablando de la
cancelación – no fue porque tenía que acabarse... Pero bueno... Son etapas, y
las etapas están... – suspira – Pero... Es una pena porque podría haber tenido
mucha vida este programa – ¿Sigue hablando del programa o está pensando en
nosotros, como yo? Sonrío. Hablar de esa época para nosotros es tan duro…
Bueno, para él más, porqué yo ahí estaba tan cegada…
-Bueno, tío,
saldrán otras cosas. – dice Berni para animar a Dani.
-Sí, pero al
final… Como cuando te deja una novia que te gustaba mucho. – ¿Qué? – Vendrá
otra... – Espera, ¿qué? – Pero esta... Esta era... – sonrío. Ahora sí que se le
ha ido del todo… – Esta conseguía esto. – Sonríe de oreja a oreja y agacha la
cabeza. Empiezo a llorar, apoyada a la puerta. No puedo creerlo. – Pero bueno,
luego la experiencia de después de TLJ fue brutal, y fuimos a Castellón... – siguen
hablando de lo suyo, de cómo les cambió TLJ. Pero mi mente esta ida, sigo
pensando en lo que ha dicho. Ahora después de esto sé que no pondrá ninguna
pega en hablar conmigo, porque sigo estando en su mente.
Cierro la puerta
despacio y vuelvo a sentarme en el suelo, apoyando la cabeza en mis manos y
llorando silenciosamente. Después de todo lo que ha pasado sigue igual que yo,
sigue recordándome, sigue pensando en mí… Puedo recuperarle, sé que puedo
hacerlo. Suspiro, me seco las lágrimas, me armo de valor y me dispongo a salir
del baño... Mierda. No había pensado en esto. ¿Cómo quiero salir sin que me
vea? Empiezo a morderme las pocas uñas que tengo y escucho como siguen hablando
de series españolas. Vale, tengo que aprovechar que están centrados para salir
gateando. Habiendo gente delante de mí, no creo que se dé cuenta…
Abro la puerta
sigilosamente y me arrodillo en el suelo. Levanto la mirada y le veo riendo,
hablando con Berni. No se ha enterado. Bien. Empiezo a gatear lo más cerca del
suelo posible, rodeando los cámaras y yendo despacito hacia la cocina. Una vez
allí, me levanto y me escondo. Última mirada hacia el comedor… No me han visto…
Se me escapa una risita, pero rápidamente me tapo la boca y me dirijo hacia la
otra puerta, que da al pasillo. Abro la puerta de la calle silenciosamente, me
cuelo entre ella, y salgo de casa, cerrándola con el mismo sigilo. Una vez
fuera, empiezo a saltar y a reír. “Debería dedicarme a ser espía” susurro. Entonces
le echo un vistazo a mi nuevo escondite: el ascensor. Viviendo en un 5º estoy
segura que Dani querrá bajar por aquí. Así que me quito un zapato, me cuelo en
el ascensor y lo pongo en la puerta, para que no se cierre del todo y los
vecinos no puedan disponer de él. Ahora solo hace falta esperar.
me encanta!!! que se reconcilien!! siguiente :)
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