dilluns, 23 de desembre del 2013

26. ¿Por qué me tratas así?


- ¡Adiós, Berni, muchas gracias por el buen rato! – Me separo de la pared, donde estaba apoyada, y me arreglo la ropa y el pelo. Entrelazo las manos y espero a que llegue Dani con una gran sonrisa y un tembleque en la pierna que no puedo frenar. – ¿Pero qué…? – susurra Dani fuera. Puedo ver como su mano coge mi zapato y lo levanta. Al hacer este gesto, la puerta se cierra, pero rápidamente pulsa el botón para que se abran de nuevo. Al verme se queda helado, con el zapato en la mano.
- Hola… – susurro con una sonrisa tímida. Él se queda mirándome, me mira los pies y me lanza el zapato.
- Póntelo o te resfriarás. – se da la vuelta y se dirige hacia las escaleras. Me quedo quieta, con la boca abierta, sin tan siquiera parpadear. ¿Qué ha pasado? Voy a salir del ascensor para seguirle pero la puerta se cierra, así que aprovecho para tocar el botón del portal e ir más rápido. Al llegar abajo veo que él sale al mismo tiempo que yo por las escaleras, pero me evita la mirada.
- ¡Dani! – grito enfadada siguiéndole mientras él sigue caminando – ¡Dani! – repito cogiéndole de la chaqueta y frenándolo.
- ¿Qué? – dice dándose la vuelta. Me quedo otra vez congelada y no sé qué decirle, ni cómo actuar después de ver esta cara tan seria y seca.
- Que… Delgado estás. – digo sin pensar, repasándolo de arriba abajo.
- ¿Ahora te preocupas por mi salud? – dice volviéndose a girar.
- ¿Perdón? – digo poniéndome delante de él – Llevo mucho tiempo preocupándome por ti. – sonríe irónicamente – ¡Deja de hacer eso! Odio que te mofes así de mí…
- ¿Y qué quieres que haga? – dice mirándome por primera vez a los ojos.
- ¿Hablarme? Llevas meses ignorándome.
- No, perdona. Solo te ignoré un mes, después fuiste tú la que dejó de buscarme. – no puedo creerlo, frunzo el ceño y lo miro sorprendida.
- ¿Qué? ¿Es que creías que iba a estar siempre detrás de ti como un perrito?
- Bueno, ¿y qué haces ahora? – doy un paso atrás, todavía incrédula.
- Pues… No lo sé – suelto en un hilillo de voz – No lo sé – digo poniéndome derecha y cogiendo aire – La verdad, pensaba que sería distinto… Pero… – la voz se me corta y agacho la cabeza.
- Bien, pues buenas tardes. – da un paso al lado, me esquiva y sale del edificio, sin mirar atrás. Me quedo allí, quieta, apretando los puños y los dientes. Empiezo a llorar de la rabia y suelto un grito de dolor, arrodillándome en el suelo, tapándome la cara con las manos.
- ¿Cómo he podido ser tan estúpida? – grito – ¿Cómo he podido dejar que pasara esto? – empiezo a hiperventilar y a toser y me quedo allí hecha una bola… Hasta que oigo como la puerta se abre y me seco la cara para aparentar tranquilidad.
- Levanta de ahí, mujer… – levanto la cabeza y Dani está enfrente de mí tendiéndome la mano – Y límpiate la cara – dice sacando un pañuelo de su bolsillo con la otra mano. Le estiro el pañuelo de la mano y me seco. Levantándome con toda mi dignidad.
- Gracias. – susurro. Se queda callado mirándome, cuestionándome con la mirada. – ¿Qué?
- No, qué quieres tú.
- ¿Yo? – suspira, negando con la cabeza y sonriendo. – Ah… Esto… Nada, quería verte, arreglar las cosas.
- ¿Ahora? – dice sarcásticamente.
- Te repito que no es la primera vez que lo intento… – contesto enfadada.
- Bueno… Dime lo que tengas que decirme, que tengo prisa. – me quedo callada, mirándolo sin poder creer lo que está pasando.
- ¿Pero qué te pasa? Solo quiero arreglar las cosas, ¿por qué me tratas así? – cada vez elevo más el tono, sin querer.
- ¿¡Y cómo quieres que te trate!? – grita enfadado, su gesto me asusta.

- Pero... ¿¡Pero qué coño te he hecho!? – Dani agacha la cabeza, resopla, vuelve a levantarla, me mira seriamente y coge aire… 

1 comentari:

  1. no lo dejes asi!!!!!!!! que me he quedado de piedra con el final ... que llorera .. siguiente :)

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