- Una hora. Llevo
una hora delante del teléfono y Dani no ha contestado. ¿Lo ves? Te dije que no
lo haría. Ahora he quedado como una completa estúpida arrastrada. – le grito a
Raúl, cargo contra él toda la ira que siento, aunque no se la merezca.
- Quizá no lo ha
visto…
- Sí lo ha visto,
la última conexión es de hace media hora.
- Quizá esté de
camino a tu casa… – me quedo en silencio, analizando esa probabilidad – No te
hagas ilusiones – susurra.
- No, cuanto más
lo pienso, menos me las hago… Cómo he podido hacerte caso… Qué mal he quedado…
- Quién está
quedando mal es él, Anna, tú estás haciendo todo lo posible para arreglar las
cosas y él es un orgulloso cabezón que no quiere volver a sufrir.
- Así lo único
que estamos haciendo es sufrir los dos… Vamos, espero que esté sufriendo aunque
sea un poco de lo que yo lo hago…
- Créeme que lo
hace, Anna, él te quería mucho.
- Y yo le quiero…
– susurro antes de notar como algo se quiebra en mí – ¿Por qué lo dices en
pasado? ¿Es que ya ha ligado con otra tía?
- ¡No! – grita
cortándome – Bueno, no… No sé, no sé nada pero… No, no creo. – no me convencen
sus palabras, así que no le contesto. – Sabes que no le gusta hablar su vida
privada…
- Ya… – sigo con
la mente ida, creyéndome cada vez más mi versión, que ahora esté en brazos de
otra, olvidándome y tirando adelante.
- Anna… Quizá – dice Raúl intentando animarme.
- Estoy bien – le
corto – tranquilo. Voy a pasear. – le cuelgo antes de que pueda contestar y
apago el móvil.
Me cambio de
ropa, me ducho y salgo a la calle. Sin maquillar, con gorro y una bufanda que
me tapa hasta la nariz, así nadie puede reconocerme y puedo andar
tranquilamente por las calles de Madrid. Paso a paso voy pensando en Dani, en
qué más puedo hacer para hablar con él… Recuerdo que en Septiembre, cuando fue
el FesTVal de Vitoria, estuvimos los dos allí por separado, aunque yo entonces
no tenía ni idea de que él estuviese allí porque le habían fichado en Aída, bastante
tenía con presentar PADM. Estaba tan ilusionada con este nuevo proyecto… Me
devolvió las ganas de vivir, de estar centrada en el trabajo… Durante los
rodajes y las entrevistas, no pensé ni un solo momento en Dani, lo olvidé, me
centré en mi misma… Suspiro. Quizá debería aventurarme en más proyectos para
así irle olvidando poco a poco.
Mis pies se
detienen de golpe, y con ello mi corazón pega un vuelco. Sin darme cuenta he
llegado a un pequeño parque en el cual nunca he estado, pero me han hablado
mucho de él. Flo, concretamente. Cuando Dani y yo nos peleábamos o se nos iba
de las manos el tonteo, Flo nos decía que viniéramos aquí a acabar la faena,
que era donde lo hacían los enamorados. Dani se ponía colorado y rompía a reír,
ya que conocía el lugar, pero yo en la vida había estado aquí. En realidad, no
sé dónde estoy ni cómo he llegado aquí. Me giro y miro por dónde he venido, si
sabré volver a casa después, pero algo dentro de mí me dice que no le dé
importancia ahora y que entre, que pasee por estos caminos de los que Flo se
reía tanto. Y así lo hago, poco a poco voy entrando en este especie de paseo,
lleno de árboles que pierden las hojas y bancos pintados y rallados con nombres,
corazones y tachones. La mayoría de ellos están ocupados por parejas felices
que hablan o se besan. Miro alrededor y todo es bonito y tranquilo, hay césped
con flores coloridas y una fuente en el centro que no echa agua. Será por el
viento, para que no moje a la gente que pasea por aquí.
Dando la vuelta
al parque, encuentro un banco solitario, apartado de los demás. No hay nadie en
él, así que aprovecho y me siento. No entiendo cómo no hay nadie aquí, las
vistas son preciosas. El parque, al estar elevado, te deja ver una parte de
Madrid, que a estas horas de la mañana está iluminado y lleno de gente paseando
y coches moviéndose de un lado al otro. Estando aquí sentada me doy cuenta de
lo estresante que es la vida en una ciudad, lo distinto que es vivir aquí que
en Mollet.
- Perdona, ¿puedo?
– dice una voz antes de hacer un intento de sentarse. No me sale la voz, solo
puedo afirmar con la cabeza y agacharla rápidamente. – Gracias. – Carraspea y
se sienta, sacando el móvil y haciéndole una foto a las vistas. Me ruborizo, me
tapo todavía más con la bufanda y meto el pelo, atado en una coleta, dentro de
esta. ¿Qué hace Dani aquí? Rápidamente meto las manos en los bolsillos y me
cruzo de piernas, intentando aparentar normalidad. – ¿Tienes frío? – dice
después de mirarme de arriba abajo. – Niego con la cabeza, sin levantarla,
poniéndome colorada y empezando a temblar de los nervios. Dani se extraña de mi
reacción, pero parece no darle importancia. Vuelve a sacar el móvil y empieza a
juguetear con él. Aprovechando que está distraído, giro levemente la cabeza y
lo miro. Está más delgado, y sorprendentemente no lleva nada para tapar su
identidad. Ni gafas de sol, ni bufanda… Nada, ni aun con el frío que hace. Vuelvo
a mirarle a los ojos y veo que está mirándome un poco inquieto, me pongo
colorada y me giro rápidamente. De reojo puedo ver como esboza una pequeña
sonrisa y sigue jugando con el móvil. Suspiro. Si me hubiese reconocido ya se
hubiese levantado e ido, pero sigue aquí, así que debe creer que soy alguna
guiri o algo. “En tus manos está volveros a hablar”…
- Perdona – susurro
modulando la voz, haciéndola más grave – Tu cara me suena. – digo mirándole
tímidamente.
- Ahora caigo –
¿Qué? Me lo quedo mirando con una ceja levantada, sin entender su respuesta.
Rompe a reír – Perdón, creía que empezaríamos un duelo de concursos de Antena
3. – entrecierro los ojos y abro la boca, sin creer lo que está diciendo. ¿Se
puede saber qué cojones dice? ¿Es así como trata a la gente que no conoce? – No sé de qué puedo sonarte – sonríe y vuelve
a mirarse el móvil, pero sin utilizarlo, esperando a que yo le diga algo.
- Eh… No sé –
carraspeo, volviendo a modular la voz – Quizá de… ¿Televisión? – sonríe y
vuelve a mirarme.
- Puede ser… He
hecho algunas cosas por televisión. – apoya el brazo en el respaldo del banco,
acercándose más a mí. ¿Qué está haciendo? ¿Pretende ligar con una desconocida? Eso
me enfurece, a saber con cuantas lo ha hecho, seguro que lo tiene practicado.
- Sí, me suenas.
Salías con una chica rubia – digo contundente y con una sonrisa pícara, aunque no
me la vea porque me tapo con la bufanda.
- Ah… – susurra
agachando la cabeza – Sí, ella… – su móvil empieza a sonar y aprovecha el
momento para levantarse y cogerlo. – ¡Berni! ¿Qué pasa, tío? – ¿Berni? ¿Qué
hace llamándole? – ¿Una entrevista? – Me quedo en silencio. Claro, Unbreak. –
¿Eso que es, tío? – suelta una carcajada. No, no ha seguido lo que iba
haciendo. En agosto me la hizo a mí también… Una entrevista en su casa, en su –
¿En el sofá? – ríe – vaya, sí que os ha pillado la crisis – y con palomitas y
pan Bimbo con Nutella. Una entrevista en la que estuvo poniéndome videos de TLJ
y OM y tuve que fingir que todo iba bien, que no me dolía ver a Dani… Eso sí,
me comí medio bote de Nutella para evitar romper a llorar delante de las
cámaras. – Hecho, tío, nos vemos mañana en tu casa. – ¿Mañana? Sonrío, esa va a
ser mi ocasión para estar con él. – Perdón – dice volviéndose a sentar – un
colega, que quiere verme. ¿Por dónde íbamos? – vuelve a colocarse con el brazo
encima del respaldo, cerquita de mí.
- Me tengo que ir,
lo siento. – carraspeo de nuevo, me duele cambiar la voz.
- ¿Quieres que te
acompañe? Te veo congelada y tengo el coche aquí al lado. – ¿Pero de qué va?
¿En serio va tan a saco?
- No – respondo lo
más borde posible – me espera mi novio en casa. – y antes de ver su reacción,
me doy la vuelta y dirijo mis pasos hacia la salida. Este tío mañana se va a
enterar, le pienso hacer una encerrona y hasta que no solucionemos esto, no le
voy a dejar ir.
jhsdgfisdfh no lo dejes asii!!1 me encanta siguiente :)
ResponEliminaNecesito ya el siguiente.PRECIOSO CAP
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