- ¡Adiós, Berni,
muchas gracias por el buen rato! – Me separo de la pared, donde estaba apoyada,
y me arreglo la ropa y el pelo. Entrelazo las manos y espero a que llegue Dani
con una gran sonrisa y un tembleque en la pierna que no puedo frenar. – ¿Pero
qué…? – susurra Dani fuera. Puedo ver como su mano coge mi zapato y lo levanta.
Al hacer este gesto, la puerta se cierra, pero rápidamente pulsa el botón para
que se abran de nuevo. Al verme se queda helado, con el zapato en la mano.
- Hola… – susurro
con una sonrisa tímida. Él se queda mirándome, me mira los pies y me lanza el
zapato.
- Póntelo o te
resfriarás. – se da la vuelta y se dirige hacia las escaleras. Me quedo quieta,
con la boca abierta, sin tan siquiera parpadear. ¿Qué ha pasado? Voy a salir
del ascensor para seguirle pero la puerta se cierra, así que aprovecho para
tocar el botón del portal e ir más rápido. Al llegar abajo veo que él sale al
mismo tiempo que yo por las escaleras, pero me evita la mirada.
- ¡Dani! – grito
enfadada siguiéndole mientras él sigue caminando – ¡Dani! – repito cogiéndole
de la chaqueta y frenándolo.
- ¿Qué? – dice
dándose la vuelta. Me quedo otra vez congelada y no sé qué decirle, ni cómo
actuar después de ver esta cara tan seria y seca.
- Que… Delgado
estás. – digo sin pensar, repasándolo de arriba abajo.
- ¿Ahora te
preocupas por mi salud? – dice volviéndose a girar.
- ¿Perdón? – digo
poniéndome delante de él – Llevo mucho tiempo preocupándome por ti. – sonríe
irónicamente – ¡Deja de hacer eso! Odio que te mofes así de mí…
- ¿Y qué quieres
que haga? – dice mirándome por primera vez a los ojos.
- ¿Hablarme?
Llevas meses ignorándome.
- No, perdona.
Solo te ignoré un mes, después fuiste tú la que dejó de buscarme. – no puedo
creerlo, frunzo el ceño y lo miro sorprendida.
- ¿Qué? ¿Es que
creías que iba a estar siempre detrás de ti como un perrito?
- Bueno, ¿y qué
haces ahora? – doy un paso atrás, todavía incrédula.
- Pues… No lo sé
– suelto en un hilillo de voz – No lo sé – digo poniéndome derecha y cogiendo
aire – La verdad, pensaba que sería distinto… Pero… – la voz se me corta y
agacho la cabeza.
- Bien, pues
buenas tardes. – da un paso al lado, me esquiva y sale del edificio, sin mirar
atrás. Me quedo allí, quieta, apretando los puños y los dientes. Empiezo a
llorar de la rabia y suelto un grito de dolor, arrodillándome en el suelo,
tapándome la cara con las manos.
- ¿Cómo he podido
ser tan estúpida? – grito – ¿Cómo he podido dejar que pasara esto? – empiezo a
hiperventilar y a toser y me quedo allí hecha una bola… Hasta que oigo como la
puerta se abre y me seco la cara para aparentar tranquilidad.
- Levanta de ahí,
mujer… – levanto la cabeza y Dani está enfrente de mí tendiéndome la mano – Y
límpiate la cara – dice sacando un pañuelo de su bolsillo con la otra mano. Le
estiro el pañuelo de la mano y me seco. Levantándome con toda mi dignidad.
- Gracias. –
susurro. Se queda callado mirándome, cuestionándome con la mirada. – ¿Qué?
- No, qué quieres
tú.
- ¿Yo? – suspira,
negando con la cabeza y sonriendo. – Ah… Esto… Nada, quería verte, arreglar las
cosas.
- ¿Ahora? – dice sarcásticamente.
- Te repito que
no es la primera vez que lo intento… – contesto enfadada.
- Bueno… Dime lo
que tengas que decirme, que tengo prisa. – me quedo callada, mirándolo sin poder
creer lo que está pasando.
- ¿Pero qué te
pasa? Solo quiero arreglar las cosas, ¿por qué me tratas así? – cada vez elevo
más el tono, sin querer.
- ¿¡Y cómo
quieres que te trate!? – grita enfadado, su gesto me asusta.
- Pero... ¿¡Pero
qué coño te he hecho!? – Dani agacha la cabeza, resopla, vuelve a levantarla,
me mira seriamente y coge aire…
no lo dejes asi!!!!!!!! que me he quedado de piedra con el final ... que llorera .. siguiente :)
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