Los ojos de Dani
están clavados en mi mirada, y un extraño escalofrío recorre mi cuerpo. Está
serio, callado, buscando las palabras necesarias para contestarme. Respira
fuerte, intentando coger aire, intentando calmarse. Yo le miro asustada e
intrigada, y dejo caer las manos hacia mis costados.
- No he podido
dejar de quererte… – dice en un soplo de
aire – Por mucho que lo he intentado, no
he dejado de pensar en ti en un solo minuto. Los primeros meses de nuestra ruptura me quedé encerrado en casa,
sin salir, sin hacer absolutamente nada. No podía vivir con ello, estaba roto
por dentro. – Estoy helada, con la boca abierta, con el corazón latiéndome más
deprisa de lo normal – Tú no parabas de
llamarme, de mandarme mensajes, de ir detrás de mí… Y eso no ayudaba. – dice
agachando la cabeza.
- Dani, yo… – intento justificarme.
- Espera. – me
corta. – No quería volver junto a ti. Para mí siempre has sido la única, estás
dentro de mi cabeza desde que nos conocimos, desde que cruzamos nuestras
primeras palabras. – levanta la cabeza y
me mira directamente a los ojos – Nunca has dejado de estar en mi mente, por
mucho que haya ligado o estado con alguien. – sonrío sin querer y agacho la cabeza – Aun así yo tenía proyectos, trabajo, cosas
por hacer y gente con quien pasar el tiempo… Cuando me ofrecieron salir en Aída…
– sonríe, está enormemente feliz de
trabajar aquí, se le nota – Fue… Fue
como un sueño. El personaje que me ofrecían me daba cierta vergüenza, porque
era un gran reto, pero seguí adelante con tal de no pensar en ti… Hasta que me
dijeron cómo me iba a llamar – suelto
una pequeña carcajada sin querer, pero rápido me tapo la boca – Es divertido, ¿no? – dice enfadado.
- No, no, perdona,
es que… – Mierda.
- No, me parece
fenomenal que te haga gracia la manera en cómo te abro el corazón, vamos. –
vuelve a utilizar el tonito borde conmigo. – No eres la única que se río cuando
se enteraron del nombre, aunque a mí no me hizo ni puta gracia. ¿Pero sabes
qué? Que me lo ofrecieron en agosto, y en septiembre se hizo oficial, y dos
meses después has llegado tú a felicitarme por ello.
- Q… ¿Qué? –
contesto incrédula.
- Sí, Anna, llegas
dos meses tarde.
- Pero… Pero yo…
- ¿Sabes qué ha
pasado durante estos dos meses? Yo he aprendido a luchar sin ti, a seguir
adelante y a tomarme con humor mi personaje, incluyendo el nombre. Me lo he
tomado como una piedra más en el camino que afrontar con fuerza. Incluso he rehecho
mi vida. – el corazón me da un vuelco.
- Q… Q… ¿Cómo? –
empiezo a respirar con fuerza, sin poder creer lo que oigo.
- Mientras tú
pasabas de mí siendo la mujer de moda del verano, alguien ha estado allí para
apoyarme, para ayudarme a seguir adelante. Alguien que siempre ha estado para
mí y yo no supe valorar en su momento.
- Cr…
- Sí. – dice
cortándome – Ella es la que más me ha
ayudado en esto, la que vino a buscarme a Vitoria para que dejara de hacer el
imbécil persiguiéndote y me llevó de bares para olvidar y reír, la que borró
todo cuando tenía de ti en mi teléfono, la que te dejó de seguir en todos los
lados para no poder saber nada más de ti.
- ¿En Vitoria?
Pero… ¿Qué?
- Sí, mientras tú
hacías tus truquitos de magia e ibas feliz por la vida, yo estaba allí,
escondido, observándote, a punto de dar un paso adelante para recuperar lo que
teníamos.
- ¿Y por qué no lo
hiciste? – digo elevando el tono de voz. – Yo también lo pasé mal, ¿sabes?
- ¿Qué lo pasaste
mal? – ríe sarcásticamente – Sí, ya te
lo veía mientras estabas rodeada de fans, paparazzis y cámaras.
- ¿Y qué quieres
que haga? ¿Qué me muestre depresiva y llorona delante de todos? ¿Qué me echen
por tus tonterías? – grito acercándome a él, plantándole cara.
- Mira, que ya no
me creo nada de lo que me digas –
empieza a gritar y levanta las manos para poner más ímpetu en lo que dice – Que me has jodido la vida y no pienso dejar
que vuelvas a hacerlo. – me esquiva para salir del edificio, nuevamente, y yo
le vuelvo a coger de la chaqueta para que no se vaya.
- Dani, te sigo
queriendo, y sé que tú también – los
ojos se me empiezan a llenar de lágrimas – No eches esto nuevamente a perder…
- ¿Nuevamente?
¡Pero si fuiste tú la que me dejó!
- ¡Pero porqué tú
te enfadaste conmigo!
- ¡Porque me
engañabas con otro capullo! – dice plantándose frente a mí.
- ¡Te dije que él
solo era un amigo!
- Sí, y por eso
estaba en Vitoria y en tu coronación como Reina del Cava. – me quedo parada y
doy un paso hacia atrás.
- Cómo… ¿Cómo
sabes eso? – digo bajando nuevamente el tono de voz.
- Porque tengo
ojos, Anna. – intento contestar, pero no me sale el aire – No te emociones, lo
del cava lo sé por las revistas, no fui a verte. Así que la próxima vez que
quieras mentirme, piénsatelo antes de llevarlo a tus eventecitos. – vuelve a
darse la vuelta y empiezo a llorar.
- Todo eso solo es
márketing. – intento gritar, pero apenas
se me oye, aunque él frena en seco – Flo
me aconsejó que lo hiciese así para que no intentaran buscar más cosas sobre mi
vida… Que si venía conmigo, dejarían de hablar del tema porque lo verían normal…
Pero no, vino a más… Y por eso ahora…
- Ahora llevas un
anillo de compromiso… – susurra dándose
la vuelta, mirándome por primera vez sin ira en los ojos.
- Sí… – susurro – Creen que así no volverán a seguirme por las
calles, como solían hacer antes…
- ¿Lo hacían? –
pregunta preocupado.
- Desde que me
vieron con Lucho por primera vez que no han parado de seguirme a todos lados…
Cuando lo dejamos me quedé encerrada en casa y dejaron de seguirme… Pero a la
mínima que tenía trabajo o algo por hacer, volvían a estar allí. Me daba miedo
quedar con otros amigos para que no siguieran igual, así que, hablando con Flo,
me dijo que continuara con esto, que así se cansarían… Y de momento no han
vuelto a decir nada más, ni a seguirme… – las
lágrimas van cayendo por mi rostro sin que pueda remediarlo y Dani me mira
comprensivo y entristecido. – Dani yo no
quería hacerte daño – agacho la cabeza,
sollozando – yo solo quería arreglar las
cosas, decirte que por fin me he dado cuenta del tiempo que llevo enamorada de
ti y de lo tonta que he sido dejándote escapar una vez más… Y que no puedo
vivir sin ti, no puedo… – me tapo la
cara con las manos y rompo a llorar. Dani me abraza, acariciándome con una mano
la cabeza y con la otra apretándome por la cintura hacia él, en silencio, con
fuerza. Me abrazo a su cuerpo e intento serenarme. – Lo siento – susurro – lo siento…
en un mar de lagrimas estoy ahora mismo ... por dios que se reconcilien.. siguiente :)
ResponEliminaPor favor el siguiente ya!! Madre mia que enganchada estoy, por favor cuando este el siguiente me puedes avisar por tw @mireia_rlg ♥
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