dijous, 26 de desembre del 2013

28. No lo hagas.

Estoy abrazada a su cuerpo, oliendo su perfecto aroma, apretándome al cuerpo que más he deseado y echado de menos. Él me acaricia intentando tranquilizarme, apretándome por la cintura hacia él, quizá echándome de menos también. Hemos compartido demasiados momentos como para que todo se rompa por una tontería…

- Anna… – susurra separándose de mí – Tengo que irme…
- No – digo apretándome a él otra vez – No me dejes, por favor.
- Anna… – vuelve a susurrar – No me hagas esto… – dice intentando separarme – Por favor, piensa en mí…
- Ya lo hago. – digo separándome – No quieres que me vaya y lo sabes, – digo clavándole los ojos en la mirada – niégamelo. – me pongo derecha y me enfrento a él, que suelta un suspiro y agacha la cabeza. – Vamos, – digo levantándole la cabeza para que me mire – dímelo.
- Anna… – dice en otro suspiro – Yo… – le miro fijamente, enfrentándole, y él no aparta sus ojos de mí. Está luchando por hablar y sus ojos muestran ese esfuerzo, y a la vez un sentimiento de lástima y melancolía. Aprovecho este momento para dar un pasito más y juntar nuestros cuerpos, poniéndoselo más difícil. Resopla de nuevo y sonríe sin querer, mirándome con una sonrisa pícara – No te recordaba así.
- He aprendido a luchar por lo que quiero – levanto la cabeza acercándola a la suya, sonriendo como él. Suelta una risita nerviosa y suspira de nuevo.

- Anna, de verdad que… – intenta apartarse, pero al verme tan cerca no puede evitar cogerme por la cintura suavemente con una mano – No… No deberíamos… – dice acercando su rostro cada vez más hacia el mío. 
- No lo hagas, pues… – susurro apoyando mis manos en su pecho, subiéndolas poco a poco hacia su cuello. Se le eriza la piel y sonríe de nuevo, rozando con su nariz la mía… Y suena su teléfono, en el peor momento, suena su estúpido teléfono y hace que nos separemos de golpe por el susto. – Joder… – susurro.
- ¿Sí? Ah… Hola, hola cariño… – dice dándose la vuelta y bajando el tono de voz. El corazón me da un vuelco y aprieto los puños – No, sí, todavía estoy aquí en casa de Berni, sí… – la ira me corre por dentro, hace que me rechinen los dientes y que sienta unas inmensas ganas de chillar, así que salgo con paso firme del edificio y me dirijo hacia mi coche, sin volver atrás la mirada, dejando allí a Dani hablando con su nuevo amor. 

Conduzco deprisa, apretando demasiado el acelerador. Estoy dolida, enfada, decepcionada. Estaba a punto de besarle, estábamos a punto de arreglarlo de nuevo y ha tenido que volver a meterse en medio, como siempre, como desde que apareció en mi vida. Desde que Flo la contrató que no ha parado de joder: primero zorrea con Daniel y hace que se separe de mí, después le separa del equipo, luego le deja y lo deja destrozado, quedándose solo por haber dejado de lado a los demás… Y cuando volvió a ser quien era, a volver a mirarme, a volver a hacerme sentir bien, a volverse a relacionar con los demás y ser como era… Vuelve para joderle de nuevo, para separarle otra vez de los demás. ¿Qué pretende, tenerlo solo para ella?

 Un semáforo poniéndose en rojo me devuelve a la realidad, haciendo que frene en seco y me dé un golpe contra el volante. El coche derrapa un poco y consigo frenarlo, pero casi le doy a otro que frenaba en el carril de al lado, que rápido empieza a pitarme y a insultarme. El corazón empieza a latirme deprisa por los nervios y el enfado y me quedo helada, asimilando lo que acaba de pasar. El semáforo vuelve a ponerse en verde e intento arrancar, pero el coche se apaga, calándose. Lo vuelvo a encender y arranco poco a poco, llegando a casa más tarde de lo que pensaba por haber tenido que reducir la velocidad. Al bajar del coche las piernas me tiemblan, me apoyo en él para respirar fuerte. Estoy en shock, asustada, casi tengo un accidente por pensar demasiado…

Llego como puedo a casa y me tumbo en el sofá, abrazando mi cojín y apretándolo fuertemente contra mi cara, gritando en él, sacando de dentro todo lo que he callado desde que he salido de casa de Berni. Cuando me siento mejor, lanzo el cojín al suelo y suspiro, tapándome la cara con las manos y cerrando los ojos para intentar calmarme… Pero suena el timbre y me despierta, haciendo que pegue un bote. Me levanto lentamente, con la cabeza mareada, y me dirijo hacia la puerta. Al coger el paño y abrir la puerta, me quedo helada al ver quién hay detrás de ella…


{¡Chicas, llega la hora de interactuar! Me gustaría que me dijerais en un comentario o un tuit quién os gustaría que fuese: tenéis que elegir entre Daniel (que aparezca él no quiere decir que vayan a arreglarlo y acabar en la cama, aviso antes de que me lo digáis y luego os cabreéis porque no pasa) o Cristina (obviamente va a haber pelea y puede haber algún giro argumental, no sé, más emoción, más variedad).
A ver, tengo pensado qué puede pasar en varios casos, pero me hace gracia que por una vez decidáis vosotras. ¿Os gusta la idea?
Ah, y sobretodo, gracias por leer esto que empezó siendo un pasatiempo para mí y por apoyarme tanto, de verdad, no sabéis lo que me ayuda escribir sabiendo que estáis aquí dispuestas a dedicarme alguna palabra bonita. De verdad que me alegráis muchísimo. ¡Gracias y felices fiestas! }

3 comentaris:

  1. Hola, llevo un tiempo leyendo tu historia y me encanta. Me gustaría que fuera Cris así más emoción porque en las otras historias siempre está Daniel así que yo me quedo con Cristina :)
    Siguiente bonita <3

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  2. me ha encantado ! cada dia te superas mas,pues me gustaria que apareciera Cris asi hay mas emocion y mas variedad . siguiente guapa :)

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