Cristina está en
frente de mí, con los brazos cruzados y la mirada desafiante. No soy capaz de
pronunciar palabra, estoy completamente sorprendida de verla delante de mí.
- ¿De qué vas? –
dice vacilona.
- P… ¿Perdón? –
digo soltando una pequeña risa, imitando su tonito y poniéndome recta para
sacarle aunque sean dos dedos de altura.
- No te hagas la
tonta, sé que andas zorreando a mi novio.
- ¿Qué? – no puedo
evitar reír – Perdona guapa, pero yo no zorreo. – ahora es ella la que suelta
una risa burlona.
- Ya claro, como
que no te has presentado en casa de Berni arrastrándote para volver con él – el
corazón me da un pinchazo y me quedo en silencio. ¿Dani se lo ha contado? ¿Cómo
ha podido ser tan… – Tranquila que no ha sido él quien me lo ha dicho.
- Me da igual
quién te lo haya dicho, – miento – tú no eres quién para decirme qué puedo
hacer o no.
- No vengo a darte
lecciones, simplemente a pedirte que te alejes. – dice calmando su tono. Me
sorprende que baje los humos y que utilice el verbo “pedir”, ella es más de
enfrentarse y ponerse chulita.
- Tranquila, que
no volveré a acercarme. – digo tranquilizándome yo también – No hacía falta que
vinieras para esto…
- Sí, sí hacía
falta. No quiero que vuelvas a quitármelo, Anna. – dice agachando la cabeza y
mostrándose más débil.
- ¿Volver? Yo
nunca te lo he quitado. – No miento, cuando él y yo empezamos, él ya no estaba
con Cris… O eso creo.
- Mira Anna, a mí
no me vengas con este cuento que no me chupo el dedo.
- De verdad te
digo que no sé de qué me hablas. – se queda en silencio mirándome, buscando en
mi rostro la verdad. De repente resopla y vuelve a agachar la cabeza.
- Siempre he
creído que Dani me utilizó… – susurra, yo la miro incrédula – Cuando empezamos
OM yo veía que él solo estaba por ti y sufría porque tú tenías pareja… Y
aproveché para acercarme más a él y ayudarle a olvidarte… – sí, y de paso al
resto del equipo… – Pero nunca he estado del todo convencida que lo haya
conseguido. – levanta la mirada y fija sus ojos en mí, ojos que se muestran
entristecidos pero a la vez furiosos. – Le aparté de ti, nos peleábamos si veía
que hacía algo contigo, le perseguía día y noche con tal de que pensara solo en
mí… Hasta que se acabó agobiando y me dejó… Pero rectifiqué, con el tiempo me
di cuenta de que quería pasar mi vida a su lado y que él también necesitaba su
espacio… Así que volví, le pedí perdón y lo arreglamos… Pero entonces volviste
a aparecer tú, te metiste nuevamente en medio e hiciste que se olvidara de todo
lo que vivimos. – empieza a subir el tono de voz – No sabes lo que duele saber
que está contigo para olvidar, para no pensar, para distraerse. – los ojos se
le empiezan a llenar de lágrimas y yo siento una profunda lástima por ella,
incluso me dan ganas de abrazarla – Tú no sabes lo que es que te diga “te
quiero” y saber que te está mintiendo, Anna. – una lágrima cae por su rostro y
el corazón vuelve a pincharme – No sabes lo que es que un día te llame y te
diga que necesita un tiempo y luego enterarse que ese tiempo lo ha pasado a tu
lado – grita – No sabes lo que es perderle por culpa de una cerda que nunca le
querrá como yo lo hago. – sus gritos retumban por el rellano y doy un paso
atrás, dolida, sin saber cómo responder a ello. – Y ahora que había conseguido
que viniera a pedirme perdón, que volviéramos a empezar de cero, y a volver a
olvidarte… Vuelves a aparecer. ¿¡Es que no te cansas de hacerme sufrir!? –
aprieta los puños con fuerza y deja que las lágrimas invadan su cara.
- Cris, yo… –
intento disculparme, pero no me sale, no puedo disculparme por quererle.
- ¿Tú qué? ¿Eh? –
vuelve a alzar el tono – ¿A caso le quieres más que yo? ¿¡A caso has luchado
tanto por él como lo he hecho yo!?
- Cris… – susurro
agachando la cabeza, no puedo enfrentarme a sus llantos – Yo he vivido engañada
2 años… He estado enamorada de él todo este tiempo y por cabezona no he querido
darme cuenta… Yo también he vivido una mentira con mi antigua pareja, y también
lo he pasado mal al dejarlo con él… Pero no puedes decirme que no le quiero o
que no he luchado por él cuando he dejado de lado todo lo que tenía para estar
con él e intentarlo de nuevo…
- ¿Dejar lo que
tenías? – ríe – ¿Pero cómo puedes ser tan cínica? – vuelve a gritar – Estabas
tan ocupada con proyectos y trabajos y ser la chica de moda del verano que
seguro que no has pensado en él un solo momento, mientras él te seguía allí
donde ibas y luego volvía a casa intentando negarlo todo. Y aun así me callé
para no acabar con esto, para no acabar lo que tengo con él, porque es mi vida,
¿¡entiendes!? – me quedo en silencio mirándola y pensando, y tiene absoluta
razón en todo. No soy capaz ni de responder ni de justificarme, porque no tengo
razón. Así que agacho la cabeza y aprieto los puños. Esta vez soy yo la que
lucha para contener las lágrimas.
- ¿Cris? – las dos
dirigimos la mirada hacia el ascensor.
- ¡Dani! ¿Qué
haces aquí? – pregunta Cris enfadada.
- Yo… Venía a… –
me mira preocupado y agacho nuevamente la cabeza, vergonzosa y dolida. – ¿Qué
haces tú aquí? ¿Qué has hecho? – contesta ahora él enfurecido.
- Solo he venido a
aclarar las cosas – dice más calmada – No le he hecho nada.
- Cris… – dice
Dani enfrentándose a ella.
- No ha hecho nada
– digo levantando la cabeza y enfrentándome a sus miradas – Ya está todo
aclarado, no hay nada más de qué hablar.
- ¿De qué hablas? –
dice Dani preocupado.
- Renuncio –
sonrío falsamente – No voy a interponerme otra vez en vuestra relación, te lo
prometo – digo mirando a Cristina, que sonríe de corazón. Dani, pero, está
sorprendido, no sabe de qué estamos hablando – No te merezco, Dani, – vuelvo a
mirarle a los ojos – solo he sabido mirar por mí, por lo que me sentiría a mí
mejor, y en ningún momento he pensado en ti. Lo siento, en ningún momento he pretendido
hacerte daño… Pero lo he hecho.
- No, Anna, pero…
- No, – le corto –
no hay nada más de qué hablar. Seguir con vuestras vidas como si nada de esto
no hubiese pasado – Dani niega con la cabeza, mirándome entristecido. Yo sonrío
para aparentar tranquilidad – como si nada de este verano hubiese pasado. – y
cierro la puerta, dejándoles allí. Me apoyo en la puerta y me dejo caer al
suelo, rompiendo a llorar abrazada a mis piernas, sollozando en silencio,
escuchando como Dani aporrea la puerta gritando mi nombre y Cristina le intenta
apartar.
- Anna, por favor,
ábreme la puerta.
- Déjala, Dani,
joder, ¡ya la has oído!
- No, déjame tú, ¡joder! Anna, por favor, ¡Anna! –
me quedo en silencio hasta que escucho que ya no hay nadie en el rellano, hasta
que todo está calmado y en silencio, hasta que solo puedo escuchar el tic-tac
del reloj del comedor.
llorando me encuentro, joder ha sido precioso ,pobre anna .... espero que lo arreglen queremos reconciliacion. siguiente :)
ResponElimina