diumenge, 29 de desembre del 2013

29. Renuncio.

Cristina está en frente de mí, con los brazos cruzados y la mirada desafiante. No soy capaz de pronunciar palabra, estoy completamente sorprendida de verla delante de mí.

- ¿De qué vas? – dice vacilona.
- P… ¿Perdón? – digo soltando una pequeña risa, imitando su tonito y poniéndome recta para sacarle aunque sean dos dedos de altura.
- No te hagas la tonta, sé que andas zorreando a mi novio.
- ¿Qué? – no puedo evitar reír – Perdona guapa, pero yo no zorreo. – ahora es ella la que suelta una risa burlona.
- Ya claro, como que no te has presentado en casa de Berni arrastrándote para volver con él – el corazón me da un pinchazo y me quedo en silencio. ¿Dani se lo ha contado? ¿Cómo ha podido ser tan… – Tranquila que no ha sido él quien me lo ha dicho.
- Me da igual quién te lo haya dicho, – miento – tú no eres quién para decirme qué puedo hacer o no.
- No vengo a darte lecciones, simplemente a pedirte que te alejes. – dice calmando su tono. Me sorprende que baje los humos y que utilice el verbo “pedir”, ella es más de enfrentarse y ponerse chulita.
- Tranquila, que no volveré a acercarme. – digo tranquilizándome yo también – No hacía falta que vinieras para esto…
- Sí, sí hacía falta. No quiero que vuelvas a quitármelo, Anna. – dice agachando la cabeza y mostrándose más débil.
- ¿Volver? Yo nunca te lo he quitado. – No miento, cuando él y yo empezamos, él ya no estaba con Cris… O eso creo.
- Mira Anna, a mí no me vengas con este cuento que no me chupo el dedo.
- De verdad te digo que no sé de qué me hablas. – se queda en silencio mirándome, buscando en mi rostro la verdad. De repente resopla y vuelve a agachar la cabeza.
- Siempre he creído que Dani me utilizó… – susurra, yo la miro incrédula – Cuando empezamos OM yo veía que él solo estaba por ti y sufría porque tú tenías pareja… Y aproveché para acercarme más a él y ayudarle a olvidarte… – sí, y de paso al resto del equipo… – Pero nunca he estado del todo convencida que lo haya conseguido. – levanta la mirada y fija sus ojos en mí, ojos que se muestran entristecidos pero a la vez furiosos. – Le aparté de ti, nos peleábamos si veía que hacía algo contigo, le perseguía día y noche con tal de que pensara solo en mí… Hasta que se acabó agobiando y me dejó… Pero rectifiqué, con el tiempo me di cuenta de que quería pasar mi vida a su lado y que él también necesitaba su espacio… Así que volví, le pedí perdón y lo arreglamos… Pero entonces volviste a aparecer tú, te metiste nuevamente en medio e hiciste que se olvidara de todo lo que vivimos. – empieza a subir el tono de voz – No sabes lo que duele saber que está contigo para olvidar, para no pensar, para distraerse. – los ojos se le empiezan a llenar de lágrimas y yo siento una profunda lástima por ella, incluso me dan ganas de abrazarla – Tú no sabes lo que es que te diga “te quiero” y saber que te está mintiendo, Anna. – una lágrima cae por su rostro y el corazón vuelve a pincharme – No sabes lo que es que un día te llame y te diga que necesita un tiempo y luego enterarse que ese tiempo lo ha pasado a tu lado – grita – No sabes lo que es perderle por culpa de una cerda que nunca le querrá como yo lo hago. – sus gritos retumban por el rellano y doy un paso atrás, dolida, sin saber cómo responder a ello. – Y ahora que había conseguido que viniera a pedirme perdón, que volviéramos a empezar de cero, y a volver a olvidarte… Vuelves a aparecer. ¿¡Es que no te cansas de hacerme sufrir!? – aprieta los puños con fuerza y deja que las lágrimas invadan su cara.
- Cris, yo… – intento disculparme, pero no me sale, no puedo disculparme por quererle.
- ¿Tú qué? ¿Eh? – vuelve a alzar el tono – ¿A caso le quieres más que yo? ¿¡A caso has luchado tanto por él como lo he hecho yo!?
- Cris… – susurro agachando la cabeza, no puedo enfrentarme a sus llantos – Yo he vivido engañada 2 años… He estado enamorada de él todo este tiempo y por cabezona no he querido darme cuenta… Yo también he vivido una mentira con mi antigua pareja, y también lo he pasado mal al dejarlo con él… Pero no puedes decirme que no le quiero o que no he luchado por él cuando he dejado de lado todo lo que tenía para estar con él e intentarlo de nuevo…  
- ¿Dejar lo que tenías? – ríe – ¿Pero cómo puedes ser tan cínica? – vuelve a gritar – Estabas tan ocupada con proyectos y trabajos y ser la chica de moda del verano que seguro que no has pensado en él un solo momento, mientras él te seguía allí donde ibas y luego volvía a casa intentando negarlo todo. Y aun así me callé para no acabar con esto, para no acabar lo que tengo con él, porque es mi vida, ¿¡entiendes!? – me quedo en silencio mirándola y pensando, y tiene absoluta razón en todo. No soy capaz ni de responder ni de justificarme, porque no tengo razón. Así que agacho la cabeza y aprieto los puños. Esta vez soy yo la que lucha para contener las lágrimas.
- ¿Cris? – las dos dirigimos la mirada hacia el ascensor.
- ¡Dani! ¿Qué haces aquí? – pregunta Cris enfadada.
- Yo… Venía a… – me mira preocupado y agacho nuevamente la cabeza, vergonzosa y dolida. – ¿Qué haces tú aquí? ¿Qué has hecho? – contesta ahora él enfurecido.
- Solo he venido a aclarar las cosas – dice más calmada – No le he hecho nada.
- Cris… – dice Dani enfrentándose a ella.
- No ha hecho nada – digo levantando la cabeza y enfrentándome a sus miradas – Ya está todo aclarado, no hay nada más de qué hablar.
- ¿De qué hablas? – dice Dani preocupado.
- Renuncio – sonrío falsamente – No voy a interponerme otra vez en vuestra relación, te lo prometo – digo mirando a Cristina, que sonríe de corazón. Dani, pero, está sorprendido, no sabe de qué estamos hablando – No te merezco, Dani, – vuelvo a mirarle a los ojos – solo he sabido mirar por mí, por lo que me sentiría a mí mejor, y en ningún momento he pensado en ti.  Lo siento, en ningún momento he pretendido hacerte daño… Pero lo he hecho.
- No, Anna, pero…
- No, – le corto – no hay nada más de qué hablar. Seguir con vuestras vidas como si nada de esto no hubiese pasado – Dani niega con la cabeza, mirándome entristecido. Yo sonrío para aparentar tranquilidad – como si nada de este verano hubiese pasado. – y cierro la puerta, dejándoles allí. Me apoyo en la puerta y me dejo caer al suelo, rompiendo a llorar abrazada a mis piernas, sollozando en silencio, escuchando como Dani aporrea la puerta gritando mi nombre y Cristina le intenta apartar.
- Anna, por favor, ábreme la puerta.
- Déjala, Dani, joder, ¡ya la has oído!

- No,  déjame tú, ¡joder! Anna, por favor, ¡Anna! – me quedo en silencio hasta que escucho que ya no hay nadie en el rellano, hasta que todo está calmado y en silencio, hasta que solo puedo escuchar el tic-tac del reloj del comedor. 

1 comentari:

  1. llorando me encuentro, joder ha sido precioso ,pobre anna .... espero que lo arreglen queremos reconciliacion. siguiente :)

    ResponElimina