dilluns, 30 de desembre del 2013

30. De cero.

Levanto la cabeza poco a poco, la apoyo en la puerta y suspiro fuerte, dejando ir todo lo que he callado. En mi cabeza tengo clavada la imagen de Dani abalanzándose sobre la puerta para evitar que le deje fuera, gritando y aporreándola… No quiero volver a hacerle daño, no puedo verle sufrir de esta manera… Cristina tenía razón en todo, ella solo ha intentado buscar su felicidad y yo solo miraba por mí…


Unos golpes de nudillos en la puerta me asustan y me aparto rápidamente de ella. 

- Anna… Sé que estás aquí, puedo escucharte… – No puede ser… ¿Dani sigue aquí? Me levanto del suelo y abro la puerta lentamente y le veo sentado en el suelo, igual que como lo estaba yo. – Vaya, – dice riendo tímido y poniéndose la mano en la cabeza, levantándose – veo que no soy el único que se ha quedado dormido esperando… – arqueo una ceja sin entender por qué lo dice y veo como vuelve a sonreír, agachando la cabeza. Doy unos pasos atrás y me miro en el espejo del recibidor y veo que tengo el pelo alborotado y un poco de ojeras. Sonrío poniéndome roja y me intento peinar – Tranquila, incluso así estás guapa… – sonrío tontamente y agacho la cabeza, sin saber qué decir. – ¿Puedo pasar? – dice tímido – Me gustaría aclarar las cosas.
- Dani… Yo creo que así está bien… – digo enfrentándome a su mirada.
- No, no está bien. ¿No ves que los dos estamos mal? – dice acercándose a mí.
- Por mi culpa, porque soy una cabezona. – doy un paso atrás – Solo he pensado en mi bien y no he mirado por ti, y tú lo has pasado mal, y yo… Yo también pero… – Empiezo a tropezarme al hablar y a tartamudear, sin saber bien qué decir, y Dani se acerca más a mí y me abraza, llevándome a él por la cintura y cogiéndome de la cabeza y apoyándola en su hombro. Suspiro y me abrazo a su cuerpo, aferrándome con fuerza.
- No vuelvas a negar lo que sientes, Anna. – susurra – No vuelvas a decirme que no quieres nada conmigo cuando los dos sabemos que no es así. – se aparta un poco de mí y me coge suavemente la cara, levantándola para que le mire a los ojos – Lo nuestro ha sido demasiado fuerte como para dejarlo acabar así, ¿no crees? – me sonrojo y sonrío, afirmando con la cabeza. – No vuelvas a dejarme, por favor – susurra con dolor en la mirada.
- ¿Y qué pasa con Cris? – me suelta y agacha la cabeza – ¿Estás con ella? – esta vez soy yo la que le suelta.
- No – dice volviendo a acercarme a él – No estoy con ella, pero…
- Pero os habéis estado viendo mientras no conseguías volver conmigo, ¿no? – digo retándole.
- No volvamos a discutir, por favor, Anna…
- Y supongo que era ella la famosa “morena” que dijo tu portero esa vez que desperté en tu casa, ¿no? – Dani abre los ojos como platos, quizá no se acordaba de ello – Y seguro que también fue ella el motivo por el cual no querías cogerme el teléfono después de lo de Lucho. – intenta justificarse, pero solo balbucea – Vaya, así que siempre has tenido un recambio para pagar tu frustración. – digo quitándome sus manos de encima y enfureciéndome – Ahora sí que me da lástima, ahora sí que entiendo sus lágrimas…
- Anna, por favor, no saques conclusiones de todo esto – dice intentando cogerme del rostro nuevamente.
- No, no, si no saco conclusiones – digo dando un paso hacia atrás para evitar sus manos – Si está todo muy claro.
- Anna no empieces, por favor, vamos a aclararlo todo. – Dani me coge con fuerza las manos y me lleva hacia él, pero yo hago fuerza para que me suelte.
- ¿No ves que es una tontería? Cris te hace feliz y te entiende, y ya estás bien con ella, no me pongas en medio a mí.
- No, Anna, no lo entiendes. Yo te quiero a ti, solo a ti, y solo quiero estar contigo.
- Tus actos dicen lo contrario. – hago un último intento de soltarme de sus manos, pero me empuja fuertemente hacia la pared y se pega a mí para evitar que me mueva. Me quedo totalmente quieta, sorprendida por lo que acaba de hacer y un poco dolida por el impacto, pero no soy capaz de quejarme. 
- ¿Cómo tengo que hacerte entender que eres la única chica a la que quiero? – dice cogiéndome nuevamente por las mejillas.
- Demuéstramelo. – digo retándole. Sonríe pícaro y sin dejar pasar un solo segundo une nuestros labios en un feroz beso, bajando sus manos hacia mi cintura y apretándome con fuerza a él. Me separo de él como puedo y le miro mal – Así no vas bien.
- ¿Ah no? ¿Y cómo lo quiere la señorita? – dice sarcásticamente. Le miro furiosa y le beso con la misma rabia con la que lo ha hecho él, pegándome a su cuello con fuerza y le muerdo el labio, a lo que él se queja. – Ah, – digo separándome – ¿ves? – digo soltándole y apartándolo de mí.
- Que rencorosa eres… – dice sonriendo – Como te he echado de menos – y vuelve a besarme, esta vez con dulzura, tiernamente. Un beso suave, lento, apasionado, acompañado de caricias por la cintura y la espalda. Un beso que hace que los dos sonriamos en él y nos abracemos como antes lo hacíamos, sin preocupaciones, sin dolor, siendo solo uno. Un beso que hace que olvidemos todo lo que nos ha llevado aquí y que volvamos a empezar de cero. 

diumenge, 29 de desembre del 2013

29. Renuncio.

Cristina está en frente de mí, con los brazos cruzados y la mirada desafiante. No soy capaz de pronunciar palabra, estoy completamente sorprendida de verla delante de mí.

- ¿De qué vas? – dice vacilona.
- P… ¿Perdón? – digo soltando una pequeña risa, imitando su tonito y poniéndome recta para sacarle aunque sean dos dedos de altura.
- No te hagas la tonta, sé que andas zorreando a mi novio.
- ¿Qué? – no puedo evitar reír – Perdona guapa, pero yo no zorreo. – ahora es ella la que suelta una risa burlona.
- Ya claro, como que no te has presentado en casa de Berni arrastrándote para volver con él – el corazón me da un pinchazo y me quedo en silencio. ¿Dani se lo ha contado? ¿Cómo ha podido ser tan… – Tranquila que no ha sido él quien me lo ha dicho.
- Me da igual quién te lo haya dicho, – miento – tú no eres quién para decirme qué puedo hacer o no.
- No vengo a darte lecciones, simplemente a pedirte que te alejes. – dice calmando su tono. Me sorprende que baje los humos y que utilice el verbo “pedir”, ella es más de enfrentarse y ponerse chulita.
- Tranquila, que no volveré a acercarme. – digo tranquilizándome yo también – No hacía falta que vinieras para esto…
- Sí, sí hacía falta. No quiero que vuelvas a quitármelo, Anna. – dice agachando la cabeza y mostrándose más débil.
- ¿Volver? Yo nunca te lo he quitado. – No miento, cuando él y yo empezamos, él ya no estaba con Cris… O eso creo.
- Mira Anna, a mí no me vengas con este cuento que no me chupo el dedo.
- De verdad te digo que no sé de qué me hablas. – se queda en silencio mirándome, buscando en mi rostro la verdad. De repente resopla y vuelve a agachar la cabeza.
- Siempre he creído que Dani me utilizó… – susurra, yo la miro incrédula – Cuando empezamos OM yo veía que él solo estaba por ti y sufría porque tú tenías pareja… Y aproveché para acercarme más a él y ayudarle a olvidarte… – sí, y de paso al resto del equipo… – Pero nunca he estado del todo convencida que lo haya conseguido. – levanta la mirada y fija sus ojos en mí, ojos que se muestran entristecidos pero a la vez furiosos. – Le aparté de ti, nos peleábamos si veía que hacía algo contigo, le perseguía día y noche con tal de que pensara solo en mí… Hasta que se acabó agobiando y me dejó… Pero rectifiqué, con el tiempo me di cuenta de que quería pasar mi vida a su lado y que él también necesitaba su espacio… Así que volví, le pedí perdón y lo arreglamos… Pero entonces volviste a aparecer tú, te metiste nuevamente en medio e hiciste que se olvidara de todo lo que vivimos. – empieza a subir el tono de voz – No sabes lo que duele saber que está contigo para olvidar, para no pensar, para distraerse. – los ojos se le empiezan a llenar de lágrimas y yo siento una profunda lástima por ella, incluso me dan ganas de abrazarla – Tú no sabes lo que es que te diga “te quiero” y saber que te está mintiendo, Anna. – una lágrima cae por su rostro y el corazón vuelve a pincharme – No sabes lo que es que un día te llame y te diga que necesita un tiempo y luego enterarse que ese tiempo lo ha pasado a tu lado – grita – No sabes lo que es perderle por culpa de una cerda que nunca le querrá como yo lo hago. – sus gritos retumban por el rellano y doy un paso atrás, dolida, sin saber cómo responder a ello. – Y ahora que había conseguido que viniera a pedirme perdón, que volviéramos a empezar de cero, y a volver a olvidarte… Vuelves a aparecer. ¿¡Es que no te cansas de hacerme sufrir!? – aprieta los puños con fuerza y deja que las lágrimas invadan su cara.
- Cris, yo… – intento disculparme, pero no me sale, no puedo disculparme por quererle.
- ¿Tú qué? ¿Eh? – vuelve a alzar el tono – ¿A caso le quieres más que yo? ¿¡A caso has luchado tanto por él como lo he hecho yo!?
- Cris… – susurro agachando la cabeza, no puedo enfrentarme a sus llantos – Yo he vivido engañada 2 años… He estado enamorada de él todo este tiempo y por cabezona no he querido darme cuenta… Yo también he vivido una mentira con mi antigua pareja, y también lo he pasado mal al dejarlo con él… Pero no puedes decirme que no le quiero o que no he luchado por él cuando he dejado de lado todo lo que tenía para estar con él e intentarlo de nuevo…  
- ¿Dejar lo que tenías? – ríe – ¿Pero cómo puedes ser tan cínica? – vuelve a gritar – Estabas tan ocupada con proyectos y trabajos y ser la chica de moda del verano que seguro que no has pensado en él un solo momento, mientras él te seguía allí donde ibas y luego volvía a casa intentando negarlo todo. Y aun así me callé para no acabar con esto, para no acabar lo que tengo con él, porque es mi vida, ¿¡entiendes!? – me quedo en silencio mirándola y pensando, y tiene absoluta razón en todo. No soy capaz ni de responder ni de justificarme, porque no tengo razón. Así que agacho la cabeza y aprieto los puños. Esta vez soy yo la que lucha para contener las lágrimas.
- ¿Cris? – las dos dirigimos la mirada hacia el ascensor.
- ¡Dani! ¿Qué haces aquí? – pregunta Cris enfadada.
- Yo… Venía a… – me mira preocupado y agacho nuevamente la cabeza, vergonzosa y dolida. – ¿Qué haces tú aquí? ¿Qué has hecho? – contesta ahora él enfurecido.
- Solo he venido a aclarar las cosas – dice más calmada – No le he hecho nada.
- Cris… – dice Dani enfrentándose a ella.
- No ha hecho nada – digo levantando la cabeza y enfrentándome a sus miradas – Ya está todo aclarado, no hay nada más de qué hablar.
- ¿De qué hablas? – dice Dani preocupado.
- Renuncio – sonrío falsamente – No voy a interponerme otra vez en vuestra relación, te lo prometo – digo mirando a Cristina, que sonríe de corazón. Dani, pero, está sorprendido, no sabe de qué estamos hablando – No te merezco, Dani, – vuelvo a mirarle a los ojos – solo he sabido mirar por mí, por lo que me sentiría a mí mejor, y en ningún momento he pensado en ti.  Lo siento, en ningún momento he pretendido hacerte daño… Pero lo he hecho.
- No, Anna, pero…
- No, – le corto – no hay nada más de qué hablar. Seguir con vuestras vidas como si nada de esto no hubiese pasado – Dani niega con la cabeza, mirándome entristecido. Yo sonrío para aparentar tranquilidad – como si nada de este verano hubiese pasado. – y cierro la puerta, dejándoles allí. Me apoyo en la puerta y me dejo caer al suelo, rompiendo a llorar abrazada a mis piernas, sollozando en silencio, escuchando como Dani aporrea la puerta gritando mi nombre y Cristina le intenta apartar.
- Anna, por favor, ábreme la puerta.
- Déjala, Dani, joder, ¡ya la has oído!

- No,  déjame tú, ¡joder! Anna, por favor, ¡Anna! – me quedo en silencio hasta que escucho que ya no hay nadie en el rellano, hasta que todo está calmado y en silencio, hasta que solo puedo escuchar el tic-tac del reloj del comedor. 

dijous, 26 de desembre del 2013

28. No lo hagas.

Estoy abrazada a su cuerpo, oliendo su perfecto aroma, apretándome al cuerpo que más he deseado y echado de menos. Él me acaricia intentando tranquilizarme, apretándome por la cintura hacia él, quizá echándome de menos también. Hemos compartido demasiados momentos como para que todo se rompa por una tontería…

- Anna… – susurra separándose de mí – Tengo que irme…
- No – digo apretándome a él otra vez – No me dejes, por favor.
- Anna… – vuelve a susurrar – No me hagas esto… – dice intentando separarme – Por favor, piensa en mí…
- Ya lo hago. – digo separándome – No quieres que me vaya y lo sabes, – digo clavándole los ojos en la mirada – niégamelo. – me pongo derecha y me enfrento a él, que suelta un suspiro y agacha la cabeza. – Vamos, – digo levantándole la cabeza para que me mire – dímelo.
- Anna… – dice en otro suspiro – Yo… – le miro fijamente, enfrentándole, y él no aparta sus ojos de mí. Está luchando por hablar y sus ojos muestran ese esfuerzo, y a la vez un sentimiento de lástima y melancolía. Aprovecho este momento para dar un pasito más y juntar nuestros cuerpos, poniéndoselo más difícil. Resopla de nuevo y sonríe sin querer, mirándome con una sonrisa pícara – No te recordaba así.
- He aprendido a luchar por lo que quiero – levanto la cabeza acercándola a la suya, sonriendo como él. Suelta una risita nerviosa y suspira de nuevo.

- Anna, de verdad que… – intenta apartarse, pero al verme tan cerca no puede evitar cogerme por la cintura suavemente con una mano – No… No deberíamos… – dice acercando su rostro cada vez más hacia el mío. 
- No lo hagas, pues… – susurro apoyando mis manos en su pecho, subiéndolas poco a poco hacia su cuello. Se le eriza la piel y sonríe de nuevo, rozando con su nariz la mía… Y suena su teléfono, en el peor momento, suena su estúpido teléfono y hace que nos separemos de golpe por el susto. – Joder… – susurro.
- ¿Sí? Ah… Hola, hola cariño… – dice dándose la vuelta y bajando el tono de voz. El corazón me da un vuelco y aprieto los puños – No, sí, todavía estoy aquí en casa de Berni, sí… – la ira me corre por dentro, hace que me rechinen los dientes y que sienta unas inmensas ganas de chillar, así que salgo con paso firme del edificio y me dirijo hacia mi coche, sin volver atrás la mirada, dejando allí a Dani hablando con su nuevo amor. 

Conduzco deprisa, apretando demasiado el acelerador. Estoy dolida, enfada, decepcionada. Estaba a punto de besarle, estábamos a punto de arreglarlo de nuevo y ha tenido que volver a meterse en medio, como siempre, como desde que apareció en mi vida. Desde que Flo la contrató que no ha parado de joder: primero zorrea con Daniel y hace que se separe de mí, después le separa del equipo, luego le deja y lo deja destrozado, quedándose solo por haber dejado de lado a los demás… Y cuando volvió a ser quien era, a volver a mirarme, a volver a hacerme sentir bien, a volverse a relacionar con los demás y ser como era… Vuelve para joderle de nuevo, para separarle otra vez de los demás. ¿Qué pretende, tenerlo solo para ella?

 Un semáforo poniéndose en rojo me devuelve a la realidad, haciendo que frene en seco y me dé un golpe contra el volante. El coche derrapa un poco y consigo frenarlo, pero casi le doy a otro que frenaba en el carril de al lado, que rápido empieza a pitarme y a insultarme. El corazón empieza a latirme deprisa por los nervios y el enfado y me quedo helada, asimilando lo que acaba de pasar. El semáforo vuelve a ponerse en verde e intento arrancar, pero el coche se apaga, calándose. Lo vuelvo a encender y arranco poco a poco, llegando a casa más tarde de lo que pensaba por haber tenido que reducir la velocidad. Al bajar del coche las piernas me tiemblan, me apoyo en él para respirar fuerte. Estoy en shock, asustada, casi tengo un accidente por pensar demasiado…

Llego como puedo a casa y me tumbo en el sofá, abrazando mi cojín y apretándolo fuertemente contra mi cara, gritando en él, sacando de dentro todo lo que he callado desde que he salido de casa de Berni. Cuando me siento mejor, lanzo el cojín al suelo y suspiro, tapándome la cara con las manos y cerrando los ojos para intentar calmarme… Pero suena el timbre y me despierta, haciendo que pegue un bote. Me levanto lentamente, con la cabeza mareada, y me dirijo hacia la puerta. Al coger el paño y abrir la puerta, me quedo helada al ver quién hay detrás de ella…


{¡Chicas, llega la hora de interactuar! Me gustaría que me dijerais en un comentario o un tuit quién os gustaría que fuese: tenéis que elegir entre Daniel (que aparezca él no quiere decir que vayan a arreglarlo y acabar en la cama, aviso antes de que me lo digáis y luego os cabreéis porque no pasa) o Cristina (obviamente va a haber pelea y puede haber algún giro argumental, no sé, más emoción, más variedad).
A ver, tengo pensado qué puede pasar en varios casos, pero me hace gracia que por una vez decidáis vosotras. ¿Os gusta la idea?
Ah, y sobretodo, gracias por leer esto que empezó siendo un pasatiempo para mí y por apoyarme tanto, de verdad, no sabéis lo que me ayuda escribir sabiendo que estáis aquí dispuestas a dedicarme alguna palabra bonita. De verdad que me alegráis muchísimo. ¡Gracias y felices fiestas! }

dimecres, 25 de desembre del 2013

27. Lo siento.

Los ojos de Dani están clavados en mi mirada, y un extraño escalofrío recorre mi cuerpo. Está serio, callado, buscando las palabras necesarias para contestarme. Respira fuerte, intentando coger aire, intentando calmarse. Yo le miro asustada e intrigada, y dejo caer las manos hacia mis costados. 

- No he podido dejar de quererte…  – dice en un soplo de aire  – Por mucho que lo he intentado, no he dejado de pensar en ti en un solo minuto. Los primeros meses de  nuestra ruptura me quedé encerrado en casa, sin salir, sin hacer absolutamente nada. No podía vivir con ello, estaba roto por dentro. – Estoy helada, con la boca abierta, con el corazón latiéndome más deprisa de lo normal  – Tú no parabas de llamarme, de mandarme mensajes, de ir detrás de mí… Y eso no ayudaba. – dice agachando la cabeza.
- Dani, yo…  – intento justificarme. 
- Espera. – me corta. – No quería volver junto a ti. Para mí siempre has sido la única, estás dentro de mi cabeza desde que nos conocimos, desde que cruzamos nuestras primeras palabras. –  levanta la cabeza y me mira directamente a los ojos  –  Nunca has dejado de estar en mi mente, por mucho que haya ligado o estado con alguien. – sonrío sin querer  y agacho la cabeza  – Aun así yo tenía proyectos, trabajo, cosas por hacer y gente con quien pasar el tiempo… Cuando me ofrecieron salir en Aída…  – sonríe, está enormemente feliz de trabajar aquí, se le nota  – Fue… Fue como un sueño. El personaje que me ofrecían me daba cierta vergüenza, porque era un gran reto, pero seguí adelante con tal de no pensar en ti… Hasta que me dijeron cómo me iba a llamar  – suelto una pequeña carcajada sin querer, pero rápido me tapo la boca  – Es divertido, ¿no? – dice enfadado.
- No, no, perdona, es que…  – Mierda.
- No, me parece fenomenal que te haga gracia la manera en cómo te abro el corazón, vamos. – vuelve a utilizar el tonito borde conmigo. – No eres la única que se río cuando se enteraron del nombre, aunque a mí no me hizo ni puta gracia. ¿Pero sabes qué? Que me lo ofrecieron en agosto, y en septiembre se hizo oficial, y dos meses después has llegado tú a felicitarme por ello.
- Q… ¿Qué? – contesto incrédula.
- Sí, Anna, llegas dos meses tarde.
- Pero… Pero yo…
- ¿Sabes qué ha pasado durante estos dos meses? Yo he aprendido a luchar sin ti, a seguir adelante y a tomarme con humor mi personaje, incluyendo el nombre. Me lo he tomado como una piedra más en el camino que afrontar con fuerza. Incluso he rehecho mi vida. – el corazón me da un vuelco.
- Q… Q… ¿Cómo? – empiezo a respirar con fuerza, sin poder creer lo que oigo.
- Mientras tú pasabas de mí siendo la mujer de moda del verano, alguien ha estado allí para apoyarme, para ayudarme a seguir adelante. Alguien que siempre ha estado para mí y yo no supe valorar en su momento.
- Cr…
- Sí. – dice cortándome  – Ella es la que más me ha ayudado en esto, la que vino a buscarme a Vitoria para que dejara de hacer el imbécil persiguiéndote y me llevó de bares para olvidar y reír, la que borró todo cuando tenía de ti en mi teléfono, la que te dejó de seguir en todos los lados para no poder saber nada más de ti.
- ¿En Vitoria? Pero… ¿Qué?
- Sí, mientras tú hacías tus truquitos de magia e ibas feliz por la vida, yo estaba allí, escondido, observándote, a punto de dar un paso adelante para recuperar lo que teníamos.
- ¿Y por qué no lo hiciste? – digo elevando el tono de voz. – Yo también lo pasé mal, ¿sabes?
- ¿Qué lo pasaste mal? – ríe sarcásticamente  – Sí, ya te lo veía mientras estabas rodeada de fans, paparazzis y cámaras.
- ¿Y qué quieres que haga? ¿Qué me muestre depresiva y llorona delante de todos? ¿Qué me echen por tus tonterías? – grito acercándome a él, plantándole cara.
- Mira, que ya no me creo nada de lo que me digas  – empieza a gritar y levanta las manos para poner más ímpetu en lo que dice  – Que me has jodido la vida y no pienso dejar que vuelvas a hacerlo. – me esquiva para salir del edificio, nuevamente, y yo le vuelvo a coger de la chaqueta para que no se vaya.
- Dani, te sigo queriendo, y sé que tú también  – los ojos se me empiezan a llenar de lágrimas  – No eches esto nuevamente a perder…
- ¿Nuevamente? ¡Pero si fuiste tú la que me dejó!
- ¡Pero porqué tú te enfadaste conmigo!
- ¡Porque me engañabas con otro capullo! – dice plantándose frente a mí.
- ¡Te dije que él solo era un amigo!
- Sí, y por eso estaba en Vitoria y en tu coronación como Reina del Cava. – me quedo parada y doy un paso hacia atrás.
- Cómo… ¿Cómo sabes eso? – digo bajando nuevamente el tono de voz.
- Porque tengo ojos, Anna. – intento contestar, pero no me sale el aire – No te emociones, lo del cava lo sé por las revistas, no fui a verte. Así que la próxima vez que quieras mentirme, piénsatelo antes de llevarlo a tus eventecitos. – vuelve a darse la vuelta y empiezo a llorar.
- Todo eso solo es márketing.  – intento gritar, pero apenas se me oye, aunque él frena en seco  – Flo me aconsejó que lo hiciese así para que no intentaran buscar más cosas sobre mi vida… Que si venía conmigo, dejarían de hablar del tema porque lo verían normal… Pero no, vino a más… Y por eso ahora…
- Ahora llevas un anillo de compromiso…  – susurra dándose la vuelta, mirándome por primera vez sin ira en los ojos.
- Sí…  – susurro  – Creen que así no volverán a seguirme por las calles, como solían hacer antes…
- ¿Lo hacían? – pregunta preocupado.
- Desde que me vieron con Lucho por primera vez que no han parado de seguirme a todos lados… Cuando lo dejamos me quedé encerrada en casa y dejaron de seguirme… Pero a la mínima que tenía trabajo o algo por hacer, volvían a estar allí. Me daba miedo quedar con otros amigos para que no siguieran igual, así que, hablando con Flo, me dijo que continuara con esto, que así se cansarían… Y de momento no han vuelto a decir nada más, ni a seguirme…  –  las lágrimas van cayendo por mi rostro sin que pueda remediarlo y Dani me mira comprensivo y entristecido.  – Dani yo no quería hacerte daño  – agacho la cabeza, sollozando  – yo solo quería arreglar las cosas, decirte que por fin me he dado cuenta del tiempo que llevo enamorada de ti y de lo tonta que he sido dejándote escapar una vez más… Y que no puedo vivir sin ti, no puedo…  – me tapo la cara con las manos y rompo a llorar. Dani me abraza, acariciándome con una mano la cabeza y con la otra apretándome por la cintura hacia él, en silencio, con fuerza. Me abrazo a su cuerpo e intento serenarme. – Lo siento  – susurro  – lo siento… 

dilluns, 23 de desembre del 2013

26. ¿Por qué me tratas así?


- ¡Adiós, Berni, muchas gracias por el buen rato! – Me separo de la pared, donde estaba apoyada, y me arreglo la ropa y el pelo. Entrelazo las manos y espero a que llegue Dani con una gran sonrisa y un tembleque en la pierna que no puedo frenar. – ¿Pero qué…? – susurra Dani fuera. Puedo ver como su mano coge mi zapato y lo levanta. Al hacer este gesto, la puerta se cierra, pero rápidamente pulsa el botón para que se abran de nuevo. Al verme se queda helado, con el zapato en la mano.
- Hola… – susurro con una sonrisa tímida. Él se queda mirándome, me mira los pies y me lanza el zapato.
- Póntelo o te resfriarás. – se da la vuelta y se dirige hacia las escaleras. Me quedo quieta, con la boca abierta, sin tan siquiera parpadear. ¿Qué ha pasado? Voy a salir del ascensor para seguirle pero la puerta se cierra, así que aprovecho para tocar el botón del portal e ir más rápido. Al llegar abajo veo que él sale al mismo tiempo que yo por las escaleras, pero me evita la mirada.
- ¡Dani! – grito enfadada siguiéndole mientras él sigue caminando – ¡Dani! – repito cogiéndole de la chaqueta y frenándolo.
- ¿Qué? – dice dándose la vuelta. Me quedo otra vez congelada y no sé qué decirle, ni cómo actuar después de ver esta cara tan seria y seca.
- Que… Delgado estás. – digo sin pensar, repasándolo de arriba abajo.
- ¿Ahora te preocupas por mi salud? – dice volviéndose a girar.
- ¿Perdón? – digo poniéndome delante de él – Llevo mucho tiempo preocupándome por ti. – sonríe irónicamente – ¡Deja de hacer eso! Odio que te mofes así de mí…
- ¿Y qué quieres que haga? – dice mirándome por primera vez a los ojos.
- ¿Hablarme? Llevas meses ignorándome.
- No, perdona. Solo te ignoré un mes, después fuiste tú la que dejó de buscarme. – no puedo creerlo, frunzo el ceño y lo miro sorprendida.
- ¿Qué? ¿Es que creías que iba a estar siempre detrás de ti como un perrito?
- Bueno, ¿y qué haces ahora? – doy un paso atrás, todavía incrédula.
- Pues… No lo sé – suelto en un hilillo de voz – No lo sé – digo poniéndome derecha y cogiendo aire – La verdad, pensaba que sería distinto… Pero… – la voz se me corta y agacho la cabeza.
- Bien, pues buenas tardes. – da un paso al lado, me esquiva y sale del edificio, sin mirar atrás. Me quedo allí, quieta, apretando los puños y los dientes. Empiezo a llorar de la rabia y suelto un grito de dolor, arrodillándome en el suelo, tapándome la cara con las manos.
- ¿Cómo he podido ser tan estúpida? – grito – ¿Cómo he podido dejar que pasara esto? – empiezo a hiperventilar y a toser y me quedo allí hecha una bola… Hasta que oigo como la puerta se abre y me seco la cara para aparentar tranquilidad.
- Levanta de ahí, mujer… – levanto la cabeza y Dani está enfrente de mí tendiéndome la mano – Y límpiate la cara – dice sacando un pañuelo de su bolsillo con la otra mano. Le estiro el pañuelo de la mano y me seco. Levantándome con toda mi dignidad.
- Gracias. – susurro. Se queda callado mirándome, cuestionándome con la mirada. – ¿Qué?
- No, qué quieres tú.
- ¿Yo? – suspira, negando con la cabeza y sonriendo. – Ah… Esto… Nada, quería verte, arreglar las cosas.
- ¿Ahora? – dice sarcásticamente.
- Te repito que no es la primera vez que lo intento… – contesto enfadada.
- Bueno… Dime lo que tengas que decirme, que tengo prisa. – me quedo callada, mirándolo sin poder creer lo que está pasando.
- ¿Pero qué te pasa? Solo quiero arreglar las cosas, ¿por qué me tratas así? – cada vez elevo más el tono, sin querer.
- ¿¡Y cómo quieres que te trate!? – grita enfadado, su gesto me asusta.

- Pero... ¿¡Pero qué coño te he hecho!? – Dani agacha la cabeza, resopla, vuelve a levantarla, me mira seriamente y coge aire… 

diumenge, 22 de desembre del 2013

25. Esperar.

 Llego a casa después de perderme por Madrid. Realmente ese parque está a tomar por culo… Corriendo, subo a la habitación, enciendo el móvil y busco el número de Berni para llamarle.

-¡Annita! – grita sorprendido.
-¡Berni! ¡Cuánto tiempo! ¿Qué haces mañana? – menuda jeta tengo.
-¿Mañana? Pues… Tiene que venir Dani a casa para hacerle la entrevista de Unbreak…
-¡Perfecto! ¿A qué hora? – se queda callado, balbuceando, el pobre… – Verás, Berni, es que me he peleado con Dani y me gustaría hacerle una sorpresa estando en tu casa… Él no me verá hasta que no acabéis la entrevista, lo juro, así no se distrae. Por favor… – pongo voz de niña, para que no pueda negármelo.
-Bueno… Vale… Ven antes que él, así me lo cuentas mejor.
-¡Muchas gracias ratoncito! ¡Voy a traerte el queso ese que tanto te gusta! – suelta una gran carcajada y me insulta en un susurro, cariñosamente.
-Ven antes de las 10. Hasta mañana, Annita. – le cuelgo y grito feliz. Mañana será un gran día.


Me despierto temprano para ducharme, arreglarme e ir a casa de Berni. Ayer estuve toda la tarde planeando qué tenía que decirle a Dani y cómo hacerlo para que me perdonara. Lo tengo todo decidido, y no pienso fallar.

-Pasa, Anna. – me da dos besos y un gran achucón.
-Muchas gracias Berni, de verdad – digo mientras le abrazo.
-De nada, pero ya te estás escondiendo porque Dani está a punto de llegar.
-Sí, es que me he entretenido un poco… Lo siento. – en realidad he venido justa de tiempo a  posta, para esconderme rápido y no perder tiempo.
-A ver, ¿dónde tienes pensado esconderte?
-Aquí, en el baño, que desde aquí puedo verle sin que me vea. – el baño está en el comedor, detrás de la cámara que enfocará a Dani. Lo sé porque cuando me entrevistaron a mí, estuve allí retocando mi maquillaje. Pero conociendo a Dani vendrá meado de casa e irá directamente a la faena.

Saludo a los cámaras, que se quedan alucinando con mi presencia, y les digo que por favor no digan nada, que es una sorpresa para Dani, y me encierro en el baño. Me siento encima de la tapa y empiezo a temblar de los nervios. Voy mirando alrededor, cotilleando lo que tiene Berni por aquí. Hasta que oigo el timbre. Vale, sé fuerte, ya está aquí. Me levanto y, corriendo, me empotro contra la puerta para poder escuchar lo que pasa al otro lado.

Berni le va contando a Dani en qué va a consistir la entrevista, y él va riendo y se pone cómodo en el sofá. Sabía que no tendría intención de mear antes de empezar… Berni da el comienzo de la entrevista y los cámaras gritan “Gravando”. Bien, ahora espero que no tarden tanto como conmigo.

La entrevista empieza hablando de series americanas que le gustan a Daniel, nada nuevo, todo ello lo comentaba siempre mientras comíamos con el equipo. Me siento en el suelo, aburrida, esperando que den el paso a los recuerdos tontacos, apoyando la cabeza en la puerta y cerrando los ojos, escuchando su voz y sonriendo al hacerlo.

-Me cago en la leche, tío, esto es increíble. – dice Daniel de repente. Abro los ojos y me levanto, escuchando lo que dicen.
-Esa es tu plaza, de Astorga. – No puede ser, ya está. Abro la puerta lentamente intentando no hacer ruido, lo justo para poder ver a través de ella. Justo como pensaba, en frente de mí tengo a Dani, que no puede verme porque me tapan los cámaras. Genial. Contengo la respiración, me relajo, y observo como avanza todo. Empiezan a salir imágenes de la macrogamba de Astorga, y en ellas salgo yo, con él, bailando y pasándolo bien. Él evita la mirada, mira a Berni, habla y comenta sobre el mareo que tuvo de la emoción, sobre lo que sintió al estar allí, sobre toda la gente que había. Evita hablar de nosotros, del programa. Comenta que nadie creía que pudiésemos llenar la plaza, que nunca hubiésemos imaginado este fenómeno fan. – Esa experiencia que vivimos en ese programa, creo que es muy difícil repetirla – dice Berni de repente. Sonrío de oreja a oreja, no sabe la razón que tiene. TLJ fue tan especial… Dani no puede contestar, tartamudea al recordar los momentos. Intenta darle la razón a Berni, pero solo le sale afirmar con la cabeza.
-Yo... A mí me da mucha pena cuando pienso en TLJ -– dice de repente – yo creo que es un programa que debería haber seguido – no aparta su mirada de la televisión, de las imágenes que van apareciendo. Creo que puedo imaginar donde está volando su mente, ya que la mía vuela a su lado, en todos nuestros recuerdos. – Pero bueno... Son decisiones que no dependen de... de los artistas ni de... – está nervioso, se da cuenta, coge el vaso y bebe antes de seguir tartamudeando sin saber qué decir. Berni le ayuda concluyendo su argumento.
-Sí, bueno, son cosas que pasan, que empiezan y acaban... – Dani se queda serio, como yo, está pensando en sus movidas, en nuestras movidas. TLJ nos recuerda demasiado al comienzo de nuestra historia – Bueno, luego fuimos a OM... – sigue Berni, dándose cuenta que Dani no está muy centrado desde entonces.
-No, no, yo en OM estuve muy bien, me trataron muy bien. – El corazón me da un vuelco. En OM fue cuando empezó a salir con Cris, cuando todo se rompió... Me duele que lo recuerde como algo positivo... – Pero... Creo que TLJ tenía vida – sonrío – Y... fue una decisión empresarial más que otra cosa, – sigue hablando de la cancelación – no fue porque tenía que acabarse... Pero bueno... Son etapas, y las etapas están... – suspira – Pero... Es una pena porque podría haber tenido mucha vida este programa – ¿Sigue hablando del programa o está pensando en nosotros, como yo? Sonrío. Hablar de esa época para nosotros es tan duro… Bueno, para él más, porqué yo ahí estaba tan cegada…
-Bueno, tío, saldrán otras cosas. – dice Berni para animar a Dani.
-Sí, pero al final… Como cuando te deja una novia que te gustaba mucho. – ¿Qué? – Vendrá otra... – Espera, ¿qué? – Pero esta... Esta era... – sonrío. Ahora sí que se le ha ido del todo… – Esta conseguía esto. – Sonríe de oreja a oreja y agacha la cabeza. Empiezo a llorar, apoyada a la puerta. No puedo creerlo. – Pero bueno, luego la experiencia de después de TLJ fue brutal, y fuimos a Castellón... – siguen hablando de lo suyo, de cómo les cambió TLJ. Pero mi mente esta ida, sigo pensando en lo que ha dicho. Ahora después de esto sé que no pondrá ninguna pega en hablar conmigo, porque sigo estando en su mente.

Cierro la puerta despacio y vuelvo a sentarme en el suelo, apoyando la cabeza en mis manos y llorando silenciosamente. Después de todo lo que ha pasado sigue igual que yo, sigue recordándome, sigue pensando en mí… Puedo recuperarle, sé que puedo hacerlo. Suspiro, me seco las lágrimas, me armo de valor y me dispongo a salir del baño... Mierda. No había pensado en esto. ¿Cómo quiero salir sin que me vea? Empiezo a morderme las pocas uñas que tengo y escucho como siguen hablando de series españolas. Vale, tengo que aprovechar que están centrados para salir gateando. Habiendo gente delante de mí, no creo que se dé cuenta…


Abro la puerta sigilosamente y me arrodillo en el suelo. Levanto la mirada y le veo riendo, hablando con Berni. No se ha enterado. Bien. Empiezo a gatear lo más cerca del suelo posible, rodeando los cámaras y yendo despacito hacia la cocina. Una vez allí, me levanto y me escondo. Última mirada hacia el comedor… No me han visto… Se me escapa una risita, pero rápidamente me tapo la boca y me dirijo hacia la otra puerta, que da al pasillo. Abro la puerta de la calle silenciosamente, me cuelo entre ella, y salgo de casa, cerrándola con el mismo sigilo. Una vez fuera, empiezo a saltar y a reír. “Debería dedicarme a ser espía” susurro. Entonces le echo un vistazo a mi nuevo escondite: el ascensor. Viviendo en un 5º estoy segura que Dani querrá bajar por aquí. Así que me quito un zapato, me cuelo en el ascensor y lo pongo en la puerta, para que no se cierre del todo y los vecinos no puedan disponer de él. Ahora solo hace falta esperar. 

dissabte, 21 de desembre del 2013

24. ¿Puedo?

- Una hora. Llevo una hora delante del teléfono y Dani no ha contestado. ¿Lo ves? Te dije que no lo haría. Ahora he quedado como una completa estúpida arrastrada. – le grito a Raúl, cargo contra él toda la ira que siento, aunque no se la merezca.
- Quizá no lo ha visto…
- Sí lo ha visto, la última conexión es de hace media hora.
- Quizá esté de camino a tu casa… – me quedo en silencio, analizando esa probabilidad – No te hagas ilusiones – susurra.
- No, cuanto más lo pienso, menos me las hago… Cómo he podido hacerte caso… Qué mal he quedado…
- Quién está quedando mal es él, Anna, tú estás haciendo todo lo posible para arreglar las cosas y él es un orgulloso cabezón que no quiere volver a sufrir.
- Así lo único que estamos haciendo es sufrir los dos… Vamos, espero que esté sufriendo aunque sea un poco de lo que yo lo hago…
- Créeme que lo hace, Anna, él te quería mucho.
- Y yo le quiero… – susurro antes de notar como algo se quiebra en mí – ¿Por qué lo dices en pasado? ¿Es que ya ha ligado con otra tía?
- ¡No! – grita cortándome – Bueno, no… No sé, no sé nada pero… No, no creo. – no me convencen sus palabras, así que no le contesto. – Sabes que no le gusta hablar su vida privada…
- Ya… – sigo con la mente ida, creyéndome cada vez más mi versión, que ahora esté en brazos de otra, olvidándome y tirando adelante.
- Anna…  Quizá – dice Raúl intentando animarme.
- Estoy bien – le corto – tranquilo. Voy a pasear. – le cuelgo antes de que pueda contestar y apago el móvil.


Me cambio de ropa, me ducho y salgo a la calle. Sin maquillar, con gorro y una bufanda que me tapa hasta la nariz, así nadie puede reconocerme y puedo andar tranquilamente por las calles de Madrid. Paso a paso voy pensando en Dani, en qué más puedo hacer para hablar con él… Recuerdo que en Septiembre, cuando fue el FesTVal de Vitoria, estuvimos los dos allí por separado, aunque yo entonces no tenía ni idea de que él estuviese allí porque le habían fichado en Aída, bastante tenía con presentar PADM. Estaba tan ilusionada con este nuevo proyecto… Me devolvió las ganas de vivir, de estar centrada en el trabajo… Durante los rodajes y las entrevistas, no pensé ni un solo momento en Dani, lo olvidé, me centré en mi misma… Suspiro. Quizá debería aventurarme en más proyectos para así irle olvidando poco a poco. 

Mis pies se detienen de golpe, y con ello mi corazón pega un vuelco. Sin darme cuenta he llegado a un pequeño parque en el cual nunca he estado, pero me han hablado mucho de él. Flo, concretamente. Cuando Dani y yo nos peleábamos o se nos iba de las manos el tonteo, Flo nos decía que viniéramos aquí a acabar la faena, que era donde lo hacían los enamorados. Dani se ponía colorado y rompía a reír, ya que conocía el lugar, pero yo en la vida había estado aquí. En realidad, no sé dónde estoy ni cómo he llegado aquí. Me giro y miro por dónde he venido, si sabré volver a casa después, pero algo dentro de mí me dice que no le dé importancia ahora y que entre, que pasee por estos caminos de los que Flo se reía tanto. Y así lo hago, poco a poco voy entrando en este especie de paseo, lleno de árboles que pierden las hojas y bancos pintados y rallados con nombres, corazones y tachones. La mayoría de ellos están ocupados por parejas felices que hablan o se besan. Miro alrededor y todo es bonito y tranquilo, hay césped con flores coloridas y una fuente en el centro que no echa agua. Será por el viento, para que no moje a la gente que pasea por aquí. 

Dando la vuelta al parque, encuentro un banco solitario, apartado de los demás. No hay nadie en él, así que aprovecho y me siento. No entiendo cómo no hay nadie aquí, las vistas son preciosas. El parque, al estar elevado, te deja ver una parte de Madrid, que a estas horas de la mañana está iluminado y lleno de gente paseando y coches moviéndose de un lado al otro. Estando aquí sentada me doy cuenta de lo estresante que es la vida en una ciudad, lo distinto que es vivir aquí que en Mollet. 

- Perdona, ¿puedo? – dice una voz antes de hacer un intento de sentarse. No me sale la voz, solo puedo afirmar con la cabeza y agacharla rápidamente. – Gracias. – Carraspea y se sienta, sacando el móvil y haciéndole una foto a las vistas. Me ruborizo, me tapo todavía más con la bufanda y meto el pelo, atado en una coleta, dentro de esta. ¿Qué hace Dani aquí? Rápidamente meto las manos en los bolsillos y me cruzo de piernas, intentando aparentar normalidad. – ¿Tienes frío? – dice después de mirarme de arriba abajo. – Niego con la cabeza, sin levantarla, poniéndome colorada y empezando a temblar de los nervios. Dani se extraña de mi reacción, pero parece no darle importancia. Vuelve a sacar el móvil y empieza a juguetear con él. Aprovechando que está distraído, giro levemente la cabeza y lo miro. Está más delgado, y sorprendentemente no lleva nada para tapar su identidad. Ni gafas de sol, ni bufanda… Nada, ni aun con el frío que hace. Vuelvo a mirarle a los ojos y veo que está mirándome un poco inquieto, me pongo colorada y me giro rápidamente. De reojo puedo ver como esboza una pequeña sonrisa y sigue jugando con el móvil. Suspiro. Si me hubiese reconocido ya se hubiese levantado e ido, pero sigue aquí, así que debe creer que soy alguna guiri o algo. “En tus manos está volveros a hablar”…
- Perdona – susurro modulando la voz, haciéndola más grave – Tu cara me suena. – digo mirándole tímidamente.
- Ahora caigo – ¿Qué? Me lo quedo mirando con una ceja levantada, sin entender su respuesta. Rompe a reír – Perdón, creía que empezaríamos un duelo de concursos de Antena 3. – entrecierro los ojos y abro la boca, sin creer lo que está diciendo. ¿Se puede saber qué cojones dice? ¿Es así como trata a la gente que no conoce?  – No sé de qué puedo sonarte – sonríe y vuelve a mirarse el móvil, pero sin utilizarlo, esperando a que yo le diga algo.
- Eh… No sé – carraspeo, volviendo a modular la voz – Quizá de… ¿Televisión? – sonríe y vuelve a mirarme. 
- Puede ser… He hecho algunas cosas por televisión. – apoya el brazo en el respaldo del banco, acercándose más a mí. ¿Qué está haciendo? ¿Pretende ligar con una desconocida? Eso me enfurece, a saber con cuantas lo ha hecho, seguro que lo tiene practicado.
- Sí, me suenas. Salías con una chica rubia – digo contundente y con una sonrisa pícara, aunque no me la vea porque me tapo con la bufanda.
- Ah… – susurra agachando la cabeza – Sí, ella… – su móvil empieza a sonar y aprovecha el momento para levantarse y cogerlo. – ¡Berni! ¿Qué pasa, tío? – ¿Berni? ¿Qué hace llamándole? – ¿Una entrevista? – Me quedo en silencio. Claro, Unbreak. – ¿Eso que es, tío? – suelta una carcajada. No, no ha seguido lo que iba haciendo. En agosto me la hizo a mí también… Una entrevista en su casa, en su – ¿En el sofá? – ríe – vaya, sí que os ha pillado la crisis – y con palomitas y pan Bimbo con Nutella. Una entrevista en la que estuvo poniéndome videos de TLJ y OM y tuve que fingir que todo iba bien, que no me dolía ver a Dani… Eso sí, me comí medio bote de Nutella para evitar romper a llorar delante de las cámaras. – Hecho, tío, nos vemos mañana en tu casa. – ¿Mañana? Sonrío, esa va a ser mi ocasión para estar con él. – Perdón – dice volviéndose a sentar – un colega, que quiere verme. ¿Por dónde íbamos? – vuelve a colocarse con el brazo encima del respaldo, cerquita de mí.
- Me tengo que ir, lo siento. – carraspeo de nuevo, me duele cambiar la voz.
- ¿Quieres que te acompañe? Te veo congelada y tengo el coche aquí al lado. – ¿Pero de qué va? ¿En serio va tan a saco?
- No – respondo lo más borde posible – me espera mi novio en casa. – y antes de ver su reacción, me doy la vuelta y dirijo mis pasos hacia la salida. Este tío mañana se va a enterar, le pienso hacer una encerrona y hasta que no solucionemos esto, no le voy a dejar ir. 

divendres, 20 de desembre del 2013

23. Volver a vernos las caras.

Noviembre. Han pasado 6 meses, los 6 meses más ajetreados de mi vida: ANV acabó, después de luchar y pelearnos con los directores de la cadena para que nos renovaran. Fueron unos días intensos y dolorosos, no podíamos hacerle nada y veía como Flo poco a poco se iba apagando y dejaba de luchar… Jamás le había visto tan dolido… Aun así, durante el último programa, sacó todas las fuerzas que tenía y demostró a los fans lo grande que es, soltando en directo bromas y recuerdos de nuestros antiguos programas. También fui la imagen del verano de El Corte Inglés. Era como un sueño verme colgada de ese gran edificio y saliendo en los anuncios de televisión. Jamás hubiese imaginado llegar hasta aquí mientras estudiaba la carrera…  En septiembre, estrenaron en Antena3 un programa en el cual yo era la presentadora, PADM, compaginándome días para salir de colaboradora en El hormiguero. PADM acabó siendo cancelado por la baja audiencia, y en El hormiguero sigo dando el cante.

Aun así, aun después de todo lo que he ido consiguiendo poco a poco y sin poder creerlo, Dani no me ha mandado un mísero mensaje de apoyo, ni una llamada, ni un tuit. Nada. Desde que le dije que “estábamos mejor como amigos” no ha vuelto a dirigirme la palabra, ni a contestarme las llamadas, ni a abrirme la puerta de su casa. Y aunque soy la más cabezona del mundo, he acabado dándome por vencida. He acabado renunciando a él, borrando su número de teléfono, ignorando su presencia, olvidándolo y arrancándolo de mi corazón. A todo esto debería añadirle un “intentando” delante, porque durante estos 6 largos meses no he conseguido nada de ello. Solo pensaba en él, todo lo que hacía, todo lo que conseguía, iba seguido de un pensamiento hacia su persona, creyendo infantilmente que él debería estar orgulloso de mí, echándome de menos a su manera, comiéndose su orgullo para felicitarme. Y cuanto más avanzaba y menos recibía, más me dolía pensar en él, y más deseaba pensar en él, y más me torturaba por dentro. Y el remordimiento y la culpa se apoderaban de mi al leer el estúpido mensaje que le mandé… Y así me volví adicta al dolor, a fingir una sonrisa, a mentir, a avanzar diariamente sumergida en la rutina de mi “lujosa” vida. 

Y si, con solo pensarle, ya duele su recuerdo, imaginar lo que es despertar viendo la noticia de “Dani Martínez se incorpora a Aída”. La mayor ironía de todo es que su personaje se llama ‘Simón’. Me gustaría haberle visto la cara en el momento en el que se lo hayan dicho…  La mía, por lo menos, ha sido un cuadro. Primeramente por la noticia en sí, ya que no me imaginaba a Dani trabajando en una serie de gran magnitud como esta. Según Flo, que ha sido quien me lo ha transmitido, ha influido su amistad con varios actores de ésta, aunque Dani tiene sus propios contactos y seguro que ya se lo venían oliendo de hace tiempo… Tengo el móvil en la mano y no sé qué hacer. Flo me ha dicho que dé el paso, que le felicite, que le abra el corazón. Pero, ¿nuevamente? Él no ha movido un solo dedo por mí durante este tiempo mientras que yo le he ido detrás como un perro faldero, ¿merece ahora que vuelva a hacerlo? 

- Sí, Anna, tienes que hacerlo. – Dice contundente Raúl al otro lado del teléfono.
- Pero, ¿no entiendes que él no quiere saber nada de mí?
- A ver, Anna, después de cortar estuviste un mes persiguiéndole y atosigándole cuando él necesitaba tiempo y soledad. Han pasado 5 meses desde que dejaste de escribirle y tú has ido haciendo tus propios proyectos y aumentando la popularidad. ¿De verdad crees que en todo este tiempo él no ha estado pendiente de ti?
- Si fuese así hubiese hecho algún tipo de acercamiento, y no ha sido así.
- Sabes cuán cabezón es, y sabes que el orgullo va delante de él.
- Sí, pues yo de eso también tengo.
- En tus manos está poder veros de nuevo las caras. 

Después de colgar, me quedo estirada en la cama con el móvil en la mano, repitiendo en mi cabeza las palabras de Raúl… “En tus manos está poder veros de nuevo”… Resoplo. ¿De verdad quiero volver a pasar por todo esto? ¿Volver a ilusionarme con que me conteste, volver a llorar al ver su última conexión y que no lo haga, volver a revivir el dolor con el que he convivido por su culpa? Cierro los ojos y me encierro en recuerdos, los mejores que tengo con él. Esos momentos en TLJ, esas miradas, esos abrazos, esos besos inesperados, esas indirectas… Todos y cada uno de los momentos que vivimos en ese plató, todas las confusiones y los líos en los que me metí por no querer aceptar mis sentimientos, todos y cada uno de los momentos en los que le dije “no” cuando mi corazón chillaba “sí”… Ojala todo empezara de cero, ojalá pudiera llevar el tiempo atrás, volver a ese mayo de 2010, volver a esos momentos en los que él estaba loco por mí y no quería darme cuenta… Pero esta vez me gustaría darme cuenta, esta vez me gustaría despertar y decir “sí, Dani, siento lo mismo que tú”. Y establecer con él una relación, y gritarlo a los cuatro vientos, y casarme con él, y que fuésemos la pareja de moda y que no se acabara nunca TLJ y que no tuviésemos que empezar con OM… Porque sí, en estos meses de soledad me he dado cuenta que todo cambió en OM, que cuando Dani se puso a salir con Cristina todo se rompió, que fue ella la que lo separó del equipo y la que hizo que todo terminara así… Ojalá nunca nos hubiesen cancelado TLJ, ojalá nunca hubiese dejado marchar a Daniel, ojalá me hubiese dado cuenta de la realidad cuando tocaba…

“Ei, Simón, felicidades!! ¿Cómo se lleva eso de llamarte como yo? No me esperaba para nada esta noticia pero… Te lo mereces! Espero verte pronto por mi televisión… Te echo de menos”. 

diumenge, 17 de novembre del 2013

22. Amiga.

Al llegar a casa, todavía dolida, llorosa y enfadada, me decido a prepararme un baño para poder relajarme un poco. Aun así, metida dentro del agua caliente, rodeada de espuma y escuchando música instrumental oriental, mis pensamientos siguen dándole vueltas a todo lo ocurrido: “¿Qué le contaré mañana a Flo? Está muy pendiente de nuestra historia, pero a la vez aprecia muchísimo a Dani, y quizá si le meto en medio acaba siendo un problema para él… Pero no puedo engañarle… Y aunque quisiera, nunca caería, ya que adivina mis pensamientos y estado de ánimo solo con mirarme a los ojos… No sé qué puedo hacer… ” Cierro los ojos y meto la cabeza dentro del agua, intentando evitar así mis pensamientos, y al salir respiro hondo, apoyando la cabeza en la pared, todavía con los ojos cerrados, quedándome medio dormida.

- Su padre quiere que esté con ella, yo lo noto. – suelta Dani.
- ¿Pero qué dices? – grito de repente, mientras él sigue riendo e intentando hablar – Pero... ¡Pero que manipulador! – Flo rompe a reír con la escena, y se mira a Dani, buscando una aclaración.
- Su padre ayer me regaló una pulsera – contesta – A mí – recalca fuertemente – ¿Sí o no? – pregunta mirándome.
- Sí. – contesto enrojeciéndome. Flo se tapa la cara, viendo que esto va por mal camino, pero aun así con una gran sonrisa divertida.

- Se la quitó y me dijo 'Toma, esta pulsera para ti'. – sigue contando Dani – ¿Esto cuando se hace, tío? – mira a Flo, Flo se limita a reír y negar con la cabeza – Esto se hace cuando dices 'Ven aquí, coge a mi hija y llévatela donde quieras’, ¡tío!

Abro los ojos de golpe. La pulsera de mi padre… Sonrío. Todavía me acuerdo de ese día: Mi madre estaba emperrada con que llevara a Dani a casa, que quería conocerle. Decía que él me trataba mejor que Miki y que le gustaba más para mí. Mi padre no comentaba nada, siempre se miraba mal a mis amigos y mis novios, como todo padre protector con su hija... Un día conseguí convencer a Dani por venir, y a Miki por dejármelo llevar a casa... Fue una de las grandes peleas que tuvimos, pero dejé pasarla... En fin, cuando Dani llegó a casa estaba muy nervioso, yo bromeaba diciéndole que no tenía que impresionar a mis padres, que no tenía que parecer mi pareja perfecta, ya que iba como amigo, y él agachaba la cabeza en silencio con una pequeña sonrisa forzada… En esos momentos lo ignoraba, pero ahora sé que quizá eso le mataba por dentro… Mi madre, al verle llegar, se lanzó a darle dos besos y presentarse, en cambio mi padre le dio la mano cordialmente. Una vez en la mesa, Dani poco a poco se fue soltando, mostrando su gran sonrisa y personalidad, esa amabilidad que tanto le caracteriza… A mi madre le caía la baba, y más cuando se ponían a hablar de mí como si yo no estuviera presente y Dani me alagaba y me miraba con una gran sonrisa boba… Recuerdo que en un momento de la comida Dani apoyó su mano en la mía, hablando de no sé qué sección de TLJ y mi madre soltó en un pequeño susurro que hacíamos muy buena pareja… A la hora de irse, mi padre apartó a Dani de nosotras y le dio su pulsera, con una gran sonrisa y un apretón de manos. En ese momento no le di importancia… ¿Pero cómo pude ser tan sumamente tonta? ¿Cómo no podía darme cuenta entonces de lo que pasaba? Me lo tomaba todo a broma, me lo tomaba a guión, a una relación especial de amistad… Y mientras soportando gritos y peleas de Miki…

Me froto la cara con las manos, suspirando, y noto en mi piel como se me han arrugado éstas, así que decido salir y echarme a la cama, sin cenar, no tengo apetito de nada.

¿Qué habrá hecho  Dani con la pulsera de mi padre? Desde que se la regaló hace un par de años que no he vuelto a vérsela puesta… Igual la ha lanzado a la basura o… Rápidamente me levanto de la cama y busco el móvil dentro de mi bolso, con una pequeña esperanza de ver un mensaje o una llamada… Pero nada, Dani tiene el orgullo demasiado alto… Gracias a Dios que yo no soy tan cabezona como él… Cuando quiero.

Dani… ¿Sabes de qué me he dado cuenta? Que estábamos mucho mejor cuando éramos amigos que cuando empezamos a tontear/salir. ¿Te acuerdas de todas esas tardes en Madrid? ¿De todos los momentos que vivimos en ‘Alcalá 518’, nuestra segunda casa? ¿Te acuerdas de la pulsera que te regaló mi padre?... ¿Cómo hemos dejado que todo acabe así? ¿No te das cuenta que todo fue a peor después de la cena de ‘Guasap’?... Quizá nos precipitamos con nuestros sentimientos… Quizá nuestro destino es ser solo amigos…

Suspiro. Espero abrirle los ojos así… No siento lo que digo, pero necesito que se acuerde de todo lo que vivimos antes de empezar esta absurda relación llena de peleas, lágrimas y mentiras… Necesito que recapacite sobre lo que ha pasado…

Vuelvo a meterme en la cama, tapándome y abrazando al cojín, dispuesta a dormirme, cuando de repente suena el móvil. Un mensaje.

Yo en todo momento te quise, Simon. Antes y después de salir, desde el momento en que te conocí. La única que nunca ha querido aceptar sus sentimientos has sido tú. Tú y tu manía de querer alejarte de mí y cambiarme por otros que no se merecen tu sonrisa. Si vas a ser más feliz siendo solo mi amiga, que así sea. Buenas noches, amiga.

Y con ello adjunta una foto… La pulsera de mi padre, en el primer cajón de la mesita de su habitación, dentro de una cajita… Definitivamente, soy imbécil.   

dimarts, 5 de novembre del 2013

21. ¿Algo más?

 Me quedo quieta, atónita, mirando el móvil. Ni tan siquiera me ha dejado hablar, explicarle el malentendido, disculparme… ¡No me ha dejado abrir la boca! Lanzo el móvil contra el sillón bruscamente, suelto un chillido de rabia e impotencia y me siento en el de al lado, tapándome la cara con las manos, apoyando los brazos encima de la mesa. Las chicas de maquillaje, que estaban de camino, se acercan rápido preocupadas preguntándome qué me pasa, pero no las contesto, estoy intentando reprimir las lágrimas.

- ¿Te ha llamado Dani? –  pregunta Flo, que se sienta en el sillón al que he lanzado el móvil, recogiéndolo.
- Sí. – contesto todavía sin apartar las manos.
- ¿Estás bien? – susurra acariciándome la espalda, acercándose lentamente a mí, preocupado.
- No. – suelto un pequeño sollozo – Perdón – susurro como puedo – enseguida se me pasa, padre. – no le veo, pero puedo notar como esboza una pequeña sonrisa y me abraza cariñosamente, besándome la cabeza. Al hacerlo no puedo aguantar más y rompo a llorar, pero en seguida levanto la cabeza  – No – digo secándome las lágrimas – No voy a llorar más. – Miro a Flo – Tengo que presentar un programa, es mi responsabilidad. – Flo sonríe al verme así y me lo agradece con la mirada – Chicas – digo girándome hacia ellas – ponerme guapa.
- Más guapa. – contesta Flo besándome la mejilla. Le sonrío, me devuelve la sonrisa y se va.

“Vamos, Anna, tú puedes. Mantén la mente en blanco hasta que acabe el programa”.

Y así lo hago. No vuelvo a pensar en Dani hasta que no me subo al coche de camino a casa… Y por él cambio la ruta de mi destino: otra vez voy en su busca, a su casa. Otra vez tengo que ser yo la que va a disculparse, la que va a rogarle perdón, la que le llora quieta en la puerta…

Al llegar a su casa, subo directamente hacia su piso, con pase firme y acelerado. Estoy dolida y cabreada, y lo único que quiero es echarle en cara todo lo que me ha hecho. Pero cuando llego a su puerta, algo dentro en mí se quiebra y hace que vuelva a sentir ganas de llorar. Pero sé que soy fuerte, y sobretodo cabezona, y no voy a dejar que Dani vuelva a pisar mi orgullo. Cojo aire, me armo de valor y toco el timbre.

- Anna… – dice Dani al verme. No parece sorprendido, es más, parece que esperara que viniera. Tiene esa típica pose de creído, dolido y enfadado, la misma que pone en cada discusión. Se cruza de brazos y me mira intrigado, esperando una disculpa.
- No – digo contundente al ver su gesto – no he venido a disculparme.
- ¿Cómo? – dice Dani sorprendido por mis palabras.
- ¿Qué esperabas? ¿Que viniera aquí llorando y rogándote perdón? – se queda callado y arquea una ceja, pensativo, afirmando mi pregunta. – Pues estás muy equivocado. – esboza una pequeña sonrisa chulesca – Estoy harta, Dani, harta. Tanto tiempo detrás de mí, tanto tiempo haciéndote la víctima, tanto tiempo esperando este momento para que ahora, a la mínima que hay una confusión, te me tires encima de esta manera.
- ¿Confusión? – dice irónicamente.
- Déjame hablar. – le corto – Desde que estamos juntos que todo han sido discusiones y peleas por parte de los dos. A ti quizá te importará una mierda, pero yo tengo un trabajo de cara al público y no puedo estar así, porque a mí me duele lo que está pasando. – a Dani le duelen estas palabras, se lo noto en la mirada, quizá no tendría que habérselo dicho así, pero es como me ha salido – Yo confié en ti, siempre he confiado en ti. Dejé pasar por alto que la semana antes de estar conmigo te enrollaras con esa tal morena, incluso que ayer cuando te llamé me colgaras sin darme una explicación. Ni tan siquiera te la he pedido. Y tú, después de haber discutido y aclarado lo de Marc, te me echas encima por verme en una puta revista que sabes que se inventan la mitad de las cosas. – frunce el ceño, sin creerme, y levanta la mirada hacia el techo, negando mis palabras con la cabeza. – El chico con el que salgo en la revista no es Marc, sino Luís, un compañero de TCMS. – Dani vuelve a mirarme, otra vez chulesco.
- Anda, este es nuevo. – dice sarcásticamente. Aprieto los puños con fuerza, fulminándolo con la mirada.
- Sí, y tú eres un imbécil. – Dani suelta una pequeña risa y agacha la cabeza.
- ¿Algo más? – dice levantando la mirada. Me quedo en silencio, mirándole, apretando todavía más los puños, clavándome las uñas en la palma de la mano, aguantándome las ganas de llorar de la rabia y partirle la cara.

- Sí: Vete a la mierda. – me giro sin esperar una respuesta ni una reacción y bajo rápidamente las escaleras, tropezándome en las últimas de ellas, rompiendo a llorar y saliendo corriendo hacia mi coche. En este, me apoyo en el volante, cruzada de brazos, y me desahogo del todo, sacando todo lo que tengo dentro. Nunca me hubiese imaginado que Dani pudiera hacerme este daño, tanto daño… 

diumenge, 3 de novembre del 2013

20. No quiero saber nada.

Estoy al borde de un ataque de histeria, a punto de gritar, de soltarlo todo, de caerme desmayada por lo que ha pasado. Flo se da cuenta y corre a abrazarme, solo para protegerme, para tranquilizarme. Adriana no entiende muy bien lo que pasa, así que se va por donde ha venido, y lo agradezco, la verdad es que no acabo de llevarme bien con ella…

- Tranquilízate, Anna, estás temblando.
- Tengo miedo… – susurro.
- No tienes por qué tenerlo – susurra acariciándome la cabeza – Dani va a creerte.

¿Creerme? ¿Después de la que me montó cuando escuchó lo del supuesto Marc? ¿Después de no cogerme el teléfono, de pasar de mí, de no dar ni una señal de vida? ¿Después de no contarme lo que le pasa? Rompo a llorar y me abrazo fuerte a Flo, que resopla.

- Te avisé, Anna – dice contundente Flo. – Por eso no quería que tuvieses nada con Dani… – Susurra. Me separo de él y le miro llorosa.
- ¿Qué? – Agacha la cabeza y niega con la cabeza.
- Sabía que todo esto traería consecuencias… Mírate, llevas días llorando, distraída, y tienes que presentar un programa. ¿Cómo lo harás hoy? – nunca me había hablado así, tan borde, tan enfadado… Eso me duele más que cualquier cosa que pueda hacerme Dani o una puta revista del corazón.
- Tú… Me animaste a estar con Dani… – susurro con la cabeza agachada. Se queda callado y vuelve a resoplar. Levanto la cabeza lentamente y le miro, secándome las lágrimas. Flo levanta la mirada y me mira tiernamente, esboza una pequeña sonrisa y susurra “Hacíais tan buena pareja que era inevitable no echarte a sus brazos”. Suelto una pequeña carcajada y vuelvo a abrazarle.
- Todo irá bien, ya verás… Y sino hablo yo con él, ¿sí?  – afirmo con la cabeza y me suelto. – Y ahora ve a maquillaje, a ver qué pueden hacer contigo.

Sonrío tímidamente, agacho la cabeza y me dirijo hacia allí, inmersa en mis pensamientos: ¿Cómo pueden ser así los paparazzi? ¿Cómo pueden inventarse de esta manera las noticias? Y si esto lo ve ese tal Marc, ¿qué pensará? ¿Y Lucho? Quizá debería llamarle… Pero entonces suena mi teléfono. Me quedo quieta, lo saco intrigada y veo la foto de Dani en él. Dani me está llamando… El corazón empieza a latirme más deprisa de lo normal, nervioso, asustado, inquieto.

- Hola…  – susurro.
- Hola. – Está mucho más seco y borde que en la llamada anterior.
- ¿Qué tal? – intento parecer tranquila, como si no pasara nada, pero solo me sale un hilillo de voz que delata el mal cuerpo que tengo con esta situación.
- Oh, genial, sin duda. – dice en tono sarcástico  – Nada mejor que despertarse y ver WA de tus amigos con fotos de la Cuore. – Mierda.
- Dani, yo…
- No. – me corta  – Ya hablamos de esto, ya te pregunté por Marc, ya me enfadé, ya me desilusioné, ya sentí que me habías estado engañando. Pero te creí, decidí creerte y seguir como si no hubiese pasado nada, porque te quiero, te quiero como no he querido a otra antes... Ahora ya no sé qué sentir.
- Dani…  Déjame que…

- No, Anna. Si una cosa tengo clara es que no pienso pasar por esto otra vez. No quiero que vuelvas a engañarme, no quiero volver a escuchar mil escusas ni historias. No quiero saber nada. – Silencio. Miro la pantalla del móvil, con los ojos llorosos, y me doy cuenta que ha colgado.  

divendres, 19 de juliol del 2013

19. Te advertí, Anna

“Tranquila, Anna” susurra Flo, todavía abrazándome, “No es bueno darle muchas vueltas a las cosas que nos van pasando… Es mejor dejar que pasen y tirar adelante”. Un poco confundida por lo que me ha dicho, le doy las gracias y lo achucho un poco más, besándole la mejilla y separándome de él con una gran sonrisa de agradecimiento. Después de cambiarme, Flo accede a acompañarme a casa. Durante el camino, no para de decir y hacer tonterías para hacerme reír, para hacerme olvidar todo lo que me llena la cabeza. Siempre hace lo mismo, no le gusta nada vernos mal, a todos, en general. Es un trozo de pan.

Al llegar a casa, le agradezco todo lo que ha hecho por mí y se va feliz de ver que ya estoy mejor, que ha conseguido que esté mejor. Al subir a casa, pero, vuelvo a pensar en todo lo sucedido, en lo raro que estaba Dani al teléfono, en qué querría decirme ayer cuando me llamaba… Así que decido salir a comprar para despejarme y dar un paseo por el centro de Madrid.

- ¡Anna! – me giro asustada, aunque reconozco la voz. – ¿Qué haces por aquí?
- Umh… No, la pregunta es qué haces tú aquí, Luís, estamos en Madrid.
- He venido a pasar unos días aquí para despejarme. – contesta sonriendo y acercándose a mí para darme dos besos.
- ¿Para despejarte? –  suelto una pequeña risa  – ¡Pero si apenas trabajas!
- Hay gente a la que no le gusta estar en paro…  – dice un poco ofendido.
- Ah… Perdón  – me disculpo sonrojada. A veces estoy mejor calladita…
- En fin, ¿ya has acabado de comprar? – cambia de tema mirándome las bolsas de la compra.
- Pues sí, la verdad es que no tenía que comprarme muchas cosas, he salido para despejarme, ambién. – me mira un poco extrañado y empieza a reír.
- Cada día me sorprendes más, Annita.
- Sí, suelen decírmelo – reímos – No sé… – digo cortando un pequeño silencio incómodo – si quieres vamos a tomar algo, ya que nos hemos encontrado. – sonríe de oreja a oreja y afirma con la cabeza.

Es un buen chico, Luis. Nos cocimos en TCMS, era uno de tantos maquilladores de allí. Era un gran equipo, trabajaban unidos durante muchas horas para conseguir que te parecieras lo más fiel posible al personaje que te tocaba interpretar, y lo conseguían. Me fascinaba su trabajo, es algo que siempre he visto muy difícil y que me ha encantado poder experimentar en persona…

- ¿Vives aquí? – pregunta al llegar a mi portal.
- Sí – le sonrío.
- Bueno, pues… Eh… – se acerca a mí, tímido, y me pone una mano en la cintura.
- Ya nos veremos – me despido, apoyando mi mano en su pecho y dándole dos besos.
- Ah, sí… – contesta un poco defraudado. Me sorprendo un poco, pero no le doy importancia. Le sonrío por última vez y subo a casa, tan despistada como siempre.

Al entrar a casa, voy directamente hacia la habitación y me pongo el pijama. Gracias a Luis he conseguido estar toda la tarde distraída, me ha hecho reír y olvidar todos mis problemas, y por ello ahora no voy, ni quiero, volver a pensar en mis movidas con Daniel. Mañana por la mañana volveré a llamarle y que sea lo que Dios quiera…


Suena el despertador, me levanto tranquila, me visto, desayuno y me dirijo hacia plató. Aprovecho el atasco en el que me encuentro para encender el móvil, ayer por la noche lo apagué para evitar llamadas o mensajes que pudieran despertarme, no quería pensar en nada. Aun así, nada me hubiese despertado ya que no tengo ni una sola llamada de Dani, ni tan siquiera un WA… ¿Qué le pasa? No entiendo absolutamente nada… El claxon del coche de detrás hace que de un bote del susto y siga adelante, con la cabeza ida, pensando en Daniel… ¿Cómo puede ser que de la noche a la mañana todo cambie tanto? Si la de las dudas era yo, ¿por qué ahora él está  mal?

Llego a plató con la cabeza hecha un lio, así que me dirijo directamente a mi camerino, sin pasar a saludar a nadie, lo que menos quiero es que me vean así… Toc toc. Jodido Flo… Me levanto del sofá y le abro la puerta, con una gran sonrisa.

- Buenos días, padre. – sonríe de oreja a oreja y me abraza, apretujándome.
- ¿Cómo estás? – susurra en mi oído.
- Bien. – miento.
- ¿Has hablado con Dani? – dice soltándome.
- Eh… No. – me mira intrigado – bueno, le llamé pero… No podía hablar y… Pensaba llamarle hoy. – sigue mirándome sorprendido. – Tranquilo, todo está bien. – finjo una sonrisa y me contesta con otra igual. A veces odio que nos conozcamos tanto, que podamos entendernos con solo una mirada…
- ¿Anna? – Flo y yo nos giramos a la vez, buscando con la mirada a Adriana, que ha aparecido en la puerta de mi camerino.
- Buenos días, bonita – contesto – ¿qué pasa? – no suele venir a verme nunca al camerino.
- Em… Bueno, míralo tú misma. – extiende la mano y me muestra una revista, la Cuore. Extrañada, la cojo, y me fijo en la portada.
- No, no puede ser… – abro los ojos como platos y miro atónita la foto que hay en uno de los lados.
- ¿Qué pasa? – pregunta Flo, cogiendo la revista. Al verlo, se queda en silencio, con la misma expresión que yo.
- No puede ser, no puede ser, ¡joder! – grito poniéndome histérica, moviéndome en círculos por mi camerino, a punto de romper a llorar.
- Bueno, tranquila, Anna… – intenta tranquilizarme Adriana.
- ¿¡Pero qué coño hacías con Marc, Anna!? – grita Flo, nervioso y enfadado.
- ¿Marc? – cojo la revista de un arrebato y me fijo en lo que pone – ¿Pero qué coño? – suelto una pequeña carcajada, Adriana y Flo me miran sin entenderme. – No es Marc, es Luis, el maquillador de TCMS – los dos se sorprenden, Adriana suelta una gran carcajada, Flo se queda callado.
- Te dije que pasaría esto, Anna… – baja el tono de voz, mirándome preocupado.
- ¿Pero para qué inventan nada? – abro la revista y me fijo en las fotos, en lo que han escrito, y cada vez lo flipo más.
- Te advertí, Anna. – vuelve a susurrar Flo, al ver mi cara.
- ¡Ya lo sé, ya lo sé! – le grito – Pero es que ni tan siquiera estoy con él, ¡es solo un amigo! – Adriana abre los ojos, sorprendida. – ¿Qué? – le pregunto lo más borde posible.
- No, nada, nada – intenta disculparse.
- Anna – susurra Flo – yo de ti llamaría ya a Dani. – el corazón me da un vuelco de golpe.

- Dani… – susurro asustada – ¡Mierda, joder!