Hoy, después de 4
meses sin verle, voy a tener que enfrentarme otra vez a Daniel. La última vez
que nos vimos fue en una cena de “despedida”, cuando le cancelaron el programa.
En ella nos reencontramos todo el equipo de ‘Otra movida’ y parte del que hubiera tenido que ser ‘Guasap’. Después de la cena, como es
habitual en nosotros, fuimos a tomar unas copas y cuando ya salía el sol,
volvimos cada uno a su casa... Menos yo.
-¿Quieres subir? –
Me dijo Dani un poco cortado. En el pub
estuvimos bailando demasiado juntos, como si nadie más estuviera a nuestro
alrededor. Nos lo pasamos como dos adolescentes que acaban de conocerse y querían aprovechar esa noche, aunque nosotros
ya hacía mucho tiempo que nos conocíamos, y quizás, durante todo este tiempo,
estuvimos esperando este momento.
-Dani, no sé si
es lo correcto… – me miró un poco sorprendido, pero, con su típica sonrisa
pícara, se acercó hacia mí, cogiéndome de la cintura y llevándome hacia él.
-¿Vas a negarme
lo que sientes? ¿Vas a negarme que has tenido ganas de besarme, Anna? –
sonrojada y con todos los pelos de punta, agaché la cabeza y me separé de él,
buscando un poco de distancia para poder respirar.
-Simplemente creo
que esto no está bien. Acabo de dejarlo con Miki y… – me soltó de repente,
enfurecido, y dio un paso hacia atrás.
-¡Miki, Miki y
Miki! ¡Siempre tienes ese jodido nombre en la boca! – me asusté e hice un paso
hacia atrás – Joder, Anna, ¡llevamos así más de dos años! ¡Por culpa de él
nunca hemos podido…
-Dani, él fue mi
pareja durante mucho tiempo. – susurré cortándole.
-¿A caso le
querías? ¿A caso sentías por él lo que has sentido por mí durante este tiempo?
No le contesté,
me limité a perderme en sus ojos enfurecidos y enrabiados que me miraban
cuestionándome. Resoplando y mirándome los labios, dio dos pasos hacia mí y me
cogió de la mano, tirando de ella para que diese un paso hacia delante y
cortara la poca distancia que nos separaba. Todavía con los ojos puestos en mis
labios, se relamió el labio inferior y me miró a los ojos, viendo en ellos en
el deseo de ese beso que habíamos estado buscando toda la noche. Cogiéndome del
cuello con una mano y con la otra elevando mi cara, acabó de recortar la poca
distancia que nos quedaba y empezó a rozar con su nariz la mía, cerrando los
ojos, sintiendo el momento. Puse mi mano en su pecho, intentando separarle,
pero sin apenas hacer fuerza, no quería que parara. Aún así, no podía parar de
pensar en Miki, con quien discutía día sí, día también, por culpa de los celos y
de la poca confianza que me tenía… Apretando los ojos con fuerza, intentando
contener las lágrimas por haber pensado en eso, hice fuerza para que Dani me
soltara, pero no lo conseguí, respondió con la misma fuerza apretándome hacia
él y besándome ferozmente. Cuando noté sus labios presionar los míos, dejé de
empujar y me acerqué más a él, dejándole, saboreando sus labios. Pero otra vez
apareció Miki y sus gritos en mi cabeza y volví a empujar, con los ojos llenos
de lágrimas, intentando evitar que el beso forzado fuese a más. Dani se separó,
mirándome con odio, mirada que desapareció en cuanto me vio llorar. En ese
momento no pude hacer nada más que correr, correr hacia donde mis pasos me
llevaran, asegurándome que él no me siguiera.
-Anna, ¡Anna! ¿Qué
no me oyes? – Al abrir los ojos veo a Flo, quien está arrodillado delante de
mí, mirándome preocupado. – ¿Estás bien, Annita? – Sigue preocupado, acariciándome
las manos, que las tenía puestas encima de mis rodillas.
-Sí… Sí… – digo
un poco mareada – Me he… Quedado dormida… Eso es todo.
-Menudo susto,
Simon, esto no me lo vuelvas a hacer, ¿eh?
-Perdona, padre… –
digo con una fingida sonrisa en la cara.
-Te esperan en
maquillaje – me da un beso en la frente y se levanta.
-Flo, ¿a qué has
venido? – le digo antes de que abra la puerta.
-Ah, sí, – dice
girándose de nuevo – recuerdas quién viene hoy, ¿verdad? – afirmo con la
cabeza, intentando sonreír como él lo hace. – Se va a adelantar, viene después
de comer con Raúl.
-¿¡Con Raúl!? –
digo dando un bote del sofá y sonriendo de verdad.
-Sí… ¿Te hace más
ilusión que venga él que Martínez? – me quedo un poco parada, e intento disimular.
-No, no, pero…
Hace mucho que no hablo con Raúl, ya sabes que era como un hermano para mí…
-Ah, ya… En fin,
voy a buscar a Berni para que me dé el guión. Te espero en el comedor, Annita.
Así que viene con
Raúl… Gracias a Dios. Él es el único que sabe lo que pasó esa noche, y el único
que podrá apoyarme y entenderme en este tenso día. Los gritos de las chicas de
maquillaje vuelven a sacarme de mis pensamientos, así que me arreglo un poco el
vestido, cojo aire, resoplo, abro la puerta y me dirijo decidida hacia allí.
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