dilluns, 1 d’abril del 2013

1. El reencuentro


Hoy, después de 4 meses sin verle, voy a tener que enfrentarme otra vez a Daniel. La última vez que nos vimos fue en una cena de “despedida”, cuando le cancelaron el programa. En ella nos reencontramos todo el equipo de ‘Otra movida’ y parte del que hubiera tenido que ser ‘Guasap’. Después de la cena, como es habitual en nosotros, fuimos a tomar unas copas y cuando ya salía el sol, volvimos cada uno a su casa... Menos yo.

-¿Quieres subir? – Me dijo Dani un poco cortado. En el pub estuvimos bailando demasiado juntos, como si nadie más estuviera a nuestro alrededor. Nos lo pasamos como dos adolescentes que acaban de conocerse y  querían aprovechar esa noche, aunque nosotros ya hacía mucho tiempo que nos conocíamos, y quizás, durante todo este tiempo, estuvimos esperando este momento.
-Dani, no sé si es lo correcto… – me miró un poco sorprendido, pero, con su típica sonrisa pícara, se acercó hacia mí, cogiéndome de la cintura y llevándome hacia él.
-¿Vas a negarme lo que sientes? ¿Vas a negarme que has tenido ganas de besarme, Anna? – sonrojada y con todos los pelos de punta, agaché la cabeza y me separé de él, buscando un poco de distancia para poder respirar.
-Simplemente creo que esto no está bien. Acabo de dejarlo con Miki y… – me soltó de repente, enfurecido, y dio un paso hacia atrás.
-¡Miki, Miki y Miki! ¡Siempre tienes ese jodido nombre en la boca! – me asusté e hice un paso hacia atrás – Joder, Anna, ¡llevamos así más de dos años! ¡Por culpa de él nunca hemos podido…
-Dani, él fue mi pareja durante mucho tiempo. – susurré cortándole.
-¿A caso le querías? ¿A caso sentías por él lo que has sentido por mí durante este tiempo?

No le contesté, me limité a perderme en sus ojos enfurecidos y enrabiados que me miraban cuestionándome. Resoplando y mirándome los labios, dio dos pasos hacia mí y me cogió de la mano, tirando de ella para que diese un paso hacia delante y cortara la poca distancia que nos separaba. Todavía con los ojos puestos en mis labios, se relamió el labio inferior y me miró a los ojos, viendo en ellos en el deseo de ese beso que habíamos estado buscando toda la noche. Cogiéndome del cuello con una mano y con la otra elevando mi cara, acabó de recortar la poca distancia que nos quedaba y empezó a rozar con su nariz la mía, cerrando los ojos, sintiendo el momento. Puse mi mano en su pecho, intentando separarle, pero sin apenas hacer fuerza, no quería que parara. Aún así, no podía parar de pensar en Miki, con quien discutía día sí, día también, por culpa de los celos y de la poca confianza que me tenía… Apretando los ojos con fuerza, intentando contener las lágrimas por haber pensado en eso, hice fuerza para que Dani me soltara, pero no lo conseguí, respondió con la misma fuerza apretándome hacia él y besándome ferozmente. Cuando noté sus labios presionar los míos, dejé de empujar y me acerqué más a él, dejándole, saboreando sus labios. Pero otra vez apareció Miki y sus gritos en mi cabeza y volví a empujar, con los ojos llenos de lágrimas, intentando evitar que el beso forzado fuese a más. Dani se separó, mirándome con odio, mirada que desapareció en cuanto me vio llorar. En ese momento no pude hacer nada más que correr, correr hacia donde mis pasos me llevaran, asegurándome que él no me siguiera.

-Anna, ¡Anna! ¿Qué no me oyes? – Al abrir los ojos veo a Flo, quien está arrodillado delante de mí, mirándome preocupado. – ¿Estás bien, Annita? – Sigue preocupado, acariciándome las manos, que las tenía puestas encima de mis rodillas.
-Sí… Sí… – digo un poco mareada – Me he… Quedado dormida… Eso es todo.
-Menudo susto, Simon, esto no me lo vuelvas a hacer, ¿eh?
-Perdona, padre… – digo con una fingida sonrisa en la cara.
-Te esperan en maquillaje – me da un beso en la frente y se levanta.
-Flo, ¿a qué has venido? – le digo antes de que abra la puerta.
-Ah, sí, – dice girándose de nuevo – recuerdas quién viene hoy, ¿verdad? – afirmo con la cabeza, intentando sonreír como él lo hace. – Se va a adelantar, viene después de comer con Raúl.
-¿¡Con Raúl!? – digo dando un bote del sofá y sonriendo de verdad.
-Sí… ¿Te hace más ilusión que venga él que Martínez? – me quedo un poco parada, e intento disimular.
-No, no, pero… Hace mucho que no hablo con Raúl, ya sabes que era como un hermano para mí…
-Ah, ya… En fin, voy a buscar a Berni para que me dé el guión. Te espero en el comedor, Annita.

Así que viene con Raúl… Gracias a Dios. Él es el único que sabe lo que pasó esa noche, y el único que podrá apoyarme y entenderme en este tenso día. Los gritos de las chicas de maquillaje vuelven a sacarme de mis pensamientos, así que me arreglo un poco el vestido, cojo aire, resoplo, abro la puerta y me dirijo decidida hacia allí. 

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada