Dani y yo nos
quedamos mirando a Flo, sorprendidos, con miedo. Si no le llego a empujar nos
pilla besándonos… Porque sí, iba a dejar que me besara, lo deseaba con todas
mis fuerzas.
-¿Por qué hacéis
estas caras? ¿Qué pasa? – pregunta Flo preocupado.
-Nada, nada. –
contesta Dani, rápido – nos estábamos peleando.
-¿Ya? – ríe – Bueno,
por lo menos todo vuelve a la normalidad. – se queda mirándonos a los dos, con
una sonrisilla tonta. De repente se queda parado y empiezan a brillarle los
ojos.
-¿Flo? – susurra
Dani, con la misma expresión de sorpresa que la mía. Viendo la cara de Flo, se
me empiezan a llenar los ojos de lágrimas. Flo se da cuenta, sonríe y nos
abraza, aplastándonos contra él, como antes, como siempre lo hemos hecho, como
cuando éramos solo uno. No puedo aguantarlo más y empiezo a llorar en su
hombro, apretando con fuerza mi mano en su espalda y cogiendo a Dani por la
camisa. Flo suelta su típica risita tímida en el abrazo, y al cabo de un rato
nos suelta, con los ojos rojizos y una gran sonrisa, exactamente la misma que
tenemos Daniel y yo.
-Os quiero mucho,
chicos. – susurra Flo.
-Y yo, padre. – y
vuelvo a abrazarle, esta vez a solas, rodeando su cuello con mis brazos y
notando como me coge por la cintura y me eleva. Cuando me suelta, Dani nos mira
sonriendo divertido.
-¿No teníais que
presentar un programa? – repite Dani para cortar el momento. Flo mira el reloj
y se sorprende.
-¡Corre Anna
Me coge de la
mano y empieza a correr por los pasillos, hasta llegar a el plató. Dani nos
seguía divertido gritando “¡Corre Jou!” y la gente con la que nos íbamos cruzando
empezaba a reír con la escena. Era como si nada hubiese cambiado, como si estuviésemos
a punto de empezar ‘Otra Movida’.
Todo era perfecto.
Al acabar el
programa, Flo y Dani se hicieron una foto en el plató, colgándola en Instagram
más tarde para darle una sorpresa/regalo a nuestros fans. Para acabar bien el
día, hemos ido todos a comer al Restaurante que frecuentábamos ir al acabar programas
especiales de TLJ/OM. Está siendo una velada perfecta, con risas, recuerdos,
grandes momentos… Y una promesa. Le he prometido a Dani que esta noche, en
acabar de cenar, le acompañaría a casa y lo hablaríamos todo tranquilamente. Los
dos deseamos arreglar las cosas y que todo acabe como siempre hemos querido.
-¿Quieres subir? –
dice Daniel divertido al llegar a su portal, recordando el último día que
fuimos a cenar.
-No sé si es lo
correcto… – susurro con una sonrisa, siguiéndole el juego.
-Esta vez me lo
has prometido, se siente, rubita.
Me acerca su
mano, para que la coja, sonriéndome dulcemente. Le doy la mano y doy dos pasos
hacia él, mirándole fijamente, nerviosa, ilusionada. Guiñándome un ojo, se dirige
hacia la puerta y la abre. Subimos por las escaleras, uno detrás del otro, en
silencio. Al llegar a su piso, después de meter la llave, se gira, me mira y da
un pequeño suspiro, alegrándose de verme allí detrás, sonriéndole como una
tonta. Abre la puerta, paso hacia el pasillo y la cierra detrás de mí, con
llave, para que no pueda escaparme. Sin dejar de mirarme, vuelve a darme la
mano y me lleva hacia el comedor, sentándose en el sofá. Me siento a su lado y
le miro tímidamente.
- Me dolió mucho,
Anna. – dice después de agachar la cabeza y coger aire. Me quedo un poco
sorprendida, no me esperaba esas palabras. – Yo… Yo siempre te he querido,
¿sabes? – dice casi entre susurros, sin dejar de mirar al suelo. Está nervioso,
con las manos entrelazadas, jugando con sus dedos. Se me escapa una pequeña
sonrisa y me muerdo el labio, quiero escuchar qué me dice. – Siempre he
envidiado a Miki, siempre he querido ser él, saber qué es lo que se siente al
despertar a tu lado, saber que se siente al besarte y abrazarte cuando te sale
del corazón. – desaparece la sonrisa de mi cara y mi rostro se convierte en un pequeño miedo a lo que siga diciendo. Él levanta la mirada y la fija en mis ojos – estuve
esperando el momento en que lo dejarais, lo esperaba con todas mis fuerzas. –
me cuesta mirarle a los ojos y paso a mirar sus manos, que siguen nerviosas
jugando entre ellas – Sabía que entre tú y yo pasaría algo si os separabais,
sabía que lo deseabas tanto como yo, y como un imbécil creí que esa noche
pasaría lo que llevaba tiempo soñando… Pero no fue así. – dice en un resoplo de
aire. Vuelvo a levantar la cabeza y le miro a los ojos, que me miraban
cuestionándome. Los míos empiezan a llenarse de lágrimas.
- Dani, yo…
- Espera. – me
corta – antes de que volvamos a discutir… – susurra, suelta su mano y
lentamente la posiciona en mi cuello, acercándome hacia él – déjame disfrutar
este momento…
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