dilluns, 8 d’abril del 2013

6. Tú te lo pierdes.


Dani me tiene cogida suavemente de la nuca, y poco a poco se va acercando hacia mí, sin soltarme, evitando que pueda escapar. Esta vez no voy a dejar que pase, esta vez quiero saborear sus labios, saber qué sentiré al besarlo. Empieza a rozar con su nariz la mía, entrecerrando los ojos, mirándome los labios. Yo, completamente sedienta de besarle, cierro los ojos y elevo la cabeza, dejándole libre el camino. Pero no me besa. Noto como lentamente su nariz deja de frotar la mía y se va apartando, soltándome. Un poco asustada, sin querer afrontarme a esta realidad, abro lentamente los ojos, cuestionándole. Entonces, le veo mirándome divertido.

-Ahora sí, ¿no, Simon? – dice con su voz chulesca para picarme. Me pongo totalmente roja y no soy capaz de contestar. Él suelta una pequeña carcajada y vuelve a mirarme fijamente – ¿Qué pasa si ahora el que no quiere soy yo? – vuelve a decir pícaramente. No voy a dejar que me chulee así, así que le contesto de la misma manera.
-Tú te lo pierdes. – se queda sorprendido de mi respuesta, pero aún así no cede.
-¿Y qué es lo que me pierdo? – contesta retándome. Me quedo unos segundos pensando una buena respuesta, una respuesta que lo deje aturdido, que le haga bajar los humos, que vea que voy en serio.
-Eso que has estado deseando tanto tiempo. – contesto duramente. Al ver su cara, sonrío victoriosa. Él hace una mueca y vuelve a sonreír.  
-No  voy a dejar que te escapes otra vez, Annita.

 Antes de que pueda contestarle, me coge fuertemente por las mejillas, se inclina rápidamente hacia mí y, a la vez, me lleva hacia él, besándome con fuerza. Me quedo quieta, parada, con los ojos como platos delante de tal reacción, pero, al notar como ese feroz beso se convierte en uno totalmente suave y dulce, cierro los ojos y me acerco más a él, relajándole y respondiendo al beso, cogiéndole suavemente del cuello y acariciándole el pelo con la mano derecha. Él poco a poco va bajando sus manos hasta posicionarlas en mi cintura y, a la vez, va entreabriendo nuestros labios, colando tímidamente su lengua en mi boca, saboreando mis labios. Cuando ve que le respondo de la misma manera, empieza a jugar con mi lengua, a morderme los labios, a besarme dulcemente las comisuras de estos y a sonreír mientras le beso. El corazón me late más deprisa de lo que nunca me lo había hecho, las piernas me tiemblan de la emoción y puedo notar como en mi barriga hay una familia entera de mariposas revoloteando y bailando.

Sin dejar que me separe un solo centímetro de él, Dani va estirándome al sofá, colocándose encima de mí, entre medio de mis piernas. Sin quejarme ni soltarle la dulce cara, que pincha de la barba de dos días que lleva, dejo que poco a poco me vaya sacando la camiseta y la lance al suelo, sin mirar. Al hacerlo, se separa un poco de mí, observándome, perdiéndose en mis pechos. Le miro mal, se da cuenta y vuelve a mi mirada, completamente rojo y sonriente, besándome con pasión otra vez. Aprovecho para colar mis manos entre nuestros cuerpos y lentamente le voy sacando la camiseta, lanzándola al mismo lugar que él ha dejado la mía y abrazándome en su espalda al haberlo hecho. Él aprovecha el momento para acariciarme los pechos, todavía escondidos tras el sujetador oscuro que llevo, pero tarda poco en colar sus manos en mi espalda, buscando el cierre para abrirlo. Arqueo la espalda para facilitarle el trabajo y, al notar que ya lo ha soltado, vuelvo a estirarla. Se separa de mis labios otra vez y me mira tímido, con una pequeña sonrisa. Al ver que mi cara es la misma que la suya, me besa dulcemente y prosigue en sacarme el sujetador, dejándolo lentamente en el suelo. Abro los ojos para ver su reacción, con una pequeña sonrisa tímida, esperando una cara divertida o peculiar. Pero no es así, se queda con la misma cara que la primera vez y dirige la mirada rápidamente a mis ojos otra vez, cerrándolos al besarme. No entiendo su reacción, supongo que es de los nervios o la vergüenza, pero no le doy importancia. Sigue besándome con pasión, cada vez más rápido, y poco a poco empieza a colocarse entre mis piernas y va subiendo sus manos, que estaban en mi cintura, para tocarme los pechos, acariciándolos y apretándolos. Le muerdo el labio al notar sus frías manos en mi pecho, y él las vuelve a bajar, dirigiéndolas hacia la cintura y buscando el pantalón. Empieza a jugar con el botón, que admito que va un poco duro, y, al ver que no consigue desabrocharlo, vuelve a separarse de mí, levantándose un poco y haciendo fuerza para abrirlo. Al verlo así, tan nervioso y fogoso, suelto una carcajada que hace que dé un pequeño bote y le suban todos los colores. Riendo él también, susurra “Hasta los pantalones los llevas de abuela, Simon” y vuelve a besarme divertido y con dulzura, después de ver que su comentario me ha “dolido”. Empezando a bajarme los pantalones, empieza a besarme el cuello, bajando lentamente, mientras que, de la pasión, voy arqueando la espalda y levantando el trasero para que pueda sacarlos. Empieza a bajar un poco más del cuello y empieza a besarme el pecho, tímidamente, pero rápidamente vuelve al cuello y, cuando ya ha acabado de sacarme los pantalones, a mis labios. Al hacerlo, se separa de mí, me mira fijamente a los ojos y, con una gran sonrisa susurra “Me estás haciendo el hombre más feliz de la tierra, Anna”.

3 comentaris:

  1. Ais ais ais aiiiisss!!!! Al.fin juntos!!! Biiiien, capitulazk

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  2. Me ha encantado este capi,esa pasión que tienen pero a la vez son tan tiernos... :)

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