Dani me tiene
cogida suavemente de la nuca, y poco a poco se va acercando hacia mí, sin
soltarme, evitando que pueda escapar. Esta vez no voy a dejar que pase, esta
vez quiero saborear sus labios, saber qué sentiré al besarlo. Empieza a rozar
con su nariz la mía, entrecerrando los ojos, mirándome los labios. Yo,
completamente sedienta de besarle, cierro los ojos y elevo la cabeza, dejándole
libre el camino. Pero no me besa. Noto como lentamente su nariz deja de frotar
la mía y se va apartando, soltándome. Un poco asustada, sin querer afrontarme a
esta realidad, abro lentamente los ojos, cuestionándole. Entonces, le veo
mirándome divertido.
-Ahora sí, ¿no,
Simon? – dice con su voz chulesca para picarme. Me pongo totalmente roja y no
soy capaz de contestar. Él suelta una pequeña carcajada y vuelve a mirarme fijamente
– ¿Qué pasa si ahora el que no quiere soy yo? – vuelve a decir pícaramente. No voy
a dejar que me chulee así, así que le contesto de la misma manera.
-Tú te lo
pierdes. – se queda sorprendido de mi respuesta, pero aún así no cede.
-¿Y qué es lo que
me pierdo? – contesta retándome. Me quedo unos segundos pensando una buena
respuesta, una respuesta que lo deje aturdido, que le haga bajar los humos, que
vea que voy en serio.
-Eso que has
estado deseando tanto tiempo. – contesto duramente. Al ver su cara, sonrío
victoriosa. Él hace una mueca y vuelve a sonreír.
-No voy a dejar que te escapes otra vez, Annita.
Sin dejar que me
separe un solo centímetro de él, Dani va estirándome al sofá, colocándose encima
de mí, entre medio de mis piernas. Sin quejarme ni soltarle la dulce cara, que
pincha de la barba de dos días que lleva, dejo que poco a poco me vaya sacando
la camiseta y la lance al suelo, sin mirar. Al hacerlo, se separa un poco de
mí, observándome, perdiéndose en mis pechos. Le miro mal, se da cuenta y vuelve
a mi mirada, completamente rojo y sonriente, besándome con pasión otra vez. Aprovecho
para colar mis manos entre nuestros cuerpos y lentamente le voy sacando la
camiseta, lanzándola al mismo lugar que él ha dejado la mía y abrazándome en su
espalda al haberlo hecho. Él aprovecha el momento para acariciarme los pechos,
todavía escondidos tras el sujetador oscuro que llevo, pero tarda poco en colar
sus manos en mi espalda, buscando el cierre para abrirlo. Arqueo la espalda
para facilitarle el trabajo y, al notar que ya lo ha soltado, vuelvo a
estirarla. Se separa de mis labios otra vez y me mira tímido, con una pequeña
sonrisa. Al ver que mi cara es la misma que la suya, me besa dulcemente y prosigue
en sacarme el sujetador, dejándolo lentamente en el suelo. Abro los ojos para
ver su reacción, con una pequeña sonrisa tímida, esperando una cara divertida o
peculiar. Pero no es así, se queda con la misma cara que la primera vez y
dirige la mirada rápidamente a mis ojos otra vez, cerrándolos al besarme. No entiendo
su reacción, supongo que es de los nervios o la vergüenza, pero no le doy
importancia. Sigue besándome con pasión, cada vez más rápido, y poco a poco
empieza a colocarse entre mis piernas y va subiendo sus manos, que estaban en
mi cintura, para tocarme los pechos, acariciándolos y apretándolos. Le muerdo
el labio al notar sus frías manos en mi pecho, y él las vuelve a bajar,
dirigiéndolas hacia la cintura y buscando el pantalón. Empieza a jugar con el
botón, que admito que va un poco duro, y, al ver que no consigue desabrocharlo,
vuelve a separarse de mí, levantándose un poco y haciendo fuerza para abrirlo. Al
verlo así, tan nervioso y fogoso, suelto una carcajada que hace que dé un
pequeño bote y le suban todos los colores. Riendo él también, susurra “Hasta
los pantalones los llevas de abuela, Simon” y vuelve a besarme divertido y con
dulzura, después de ver que su comentario me ha “dolido”. Empezando a bajarme
los pantalones, empieza a besarme el cuello, bajando lentamente, mientras que,
de la pasión, voy arqueando la espalda y levantando el trasero para que pueda
sacarlos. Empieza a bajar un poco más del cuello y empieza a besarme el pecho,
tímidamente, pero rápidamente vuelve al cuello y, cuando ya ha acabado de
sacarme los pantalones, a mis labios. Al hacerlo, se separa de mí, me mira
fijamente a los ojos y, con una gran sonrisa susurra “Me estás haciendo el
hombre más feliz de la tierra, Anna”.
Ais ais ais aiiiisss!!!! Al.fin juntos!!! Biiiien, capitulazk
ResponEliminame encanta!!! sube el siguiente :)
ResponEliminaMe ha encantado este capi,esa pasión que tienen pero a la vez son tan tiernos... :)
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