dimecres, 24 d’abril del 2013

10. ¿Crees que fue fácil?


Está parado en frente de mi, mirándome entristecido, esperando que responda algo. Me quedo mirando el ramo de rosas, sin creer lo que está pasando, y vuelvo a fijar mi mirada en sus ojos, que me miraban intranquilos. Dani, para cortar la tensión, da dos pasos hacia adelante, acercándose a mí con el ramo tendido, excusándose con la mirada. Volviendo a la realidad, recuerdo lo que pasó y el dolor me envuelve todo el cuerpo, haciendo que dé un paso hacia atrás, mirándole mal. Él, extrañado, se queda quieto en el sitio.

-¿Qué vas a explicarme? – Dani se queda quieto, da un pasito hacia atrás, extrañado, cuestionándome con la mirada. Un poco decidida, doy un paso hacia delante, volviendo a atacarle. – Qué, ¿no sabes cómo excusarte? ¿No te tenias el diálogo preparado? ¿Cuántas mentiras venías a contarme, Dani? – poco a poco voy acercándome a él y levantando más el tono, enfadándome, doliéndome cada palabra que me sale de la boca. Dani va echando hacia atrás, asustado, mirándome sin comprenderme, intentando hablar, pero no le dejo. – Si has venido a volver a ilusionarme, a mentirme o a decirme que soy la única chica en tu vida… – cojo aire, los ojos se me empiezan a llenar de lágrimas – vete por esa puerta – me giro y señalo con el dedo la puerta, gritando – ¡Vete y no vuelvas más! – Dani intenta contestarme, pero no le sale la voz. Las lágrimas empiezan a correr por mi rostro y doy un paso hacia atrás, sin apartar la mirada de él. – Me has hecho mucho daño, Dani. Lo dejé todo por ti, me entregué a ti aún sabiendo cómo eres y me prometiste que no había habido otra chica en tu vida. ¿Me mentiste o es que lo que se dice después de un polvo no cuenta? – Dani agacha la mirada, aprieta con fuerza el ramo de rosas y lo tira encima del sofá. Levanta la cabeza con fuerza, mirándome con ira, y se acerca a mí, decidido.
- ¿¡Qué querías que hiciera!? ¿¡Que te esperara toda la vida!? – Me sorprendo con sus palabras, me duelen y me enfrento a él, poniéndome derecha delante suyo – Cuando tuviste la oportunidad de estar conmigo te fuiste corriendo porque no tuviste el valor. ¿Querías que me quedara esperando toda la vida a que te dignaras a volver? – lo dice en un tono demasiado alto, demasiado chulesco, demasiado ofensivo. Me acerco más a él, llorando de la rabia, y le giro la cara de una bofetada. Dani se gira sorprendido, tocándose la mejilla y abriendo la boca y los ojos como platos. Yo, mirándole con odio, con desprecio y con la cara llena de lágrimas, me separo de él y me dirijo a la puerta, abriéndola para que se vaya. Él, enfurecido, se planta frente a mí y me mira a los ojos, rojos, conteniéndose las lágrimas – Eres demasiado orgullosa – se gira y se dirige hacia la puerta, pero le cojo del brazo y lo paro.
- ¿¡Perdón!? ¿¡Orgullosa yo!? – le empujo, empotrándolo a la pared, poniéndome delante suyo – ¿Me está llamando orgullosa el tío que dejó de hablarme por qué no fui capaz de quedarme con él meses después de dejar a mi novio? ¿Tienes el valor de presentarte a mi casa con un ramo de flores para llamarme orgullosa? ¿¡Tú!? ¿¡Pero de qué coño vas!?
- ¡Estaba enamorado de ti, Anna! – dice apartándose de la pared y acercándose a mí – ¡No podía soportar verte con otro tío! ¡Nunca lo pude soportar! – cada vez levanta más el tono de voz, y yo, poco a poco, quedo rinconada en la otra pared del pasillo, asombrada por lo que me está diciendo, sin saber qué responder – Y encima que espero y que por fin pasa, el día que por fin puedo besarte, ¡Coges y te largas diciendo que no puedes! ¿¡Tú sabes cómo me sentí ese día!? ¿¡Lo sabes, Anna!?
- ¿¡Y cómo crees que me sentía yo!? ¿¡Te crees que fue fácil, Daniel!? – vuelvo a ponerme seria y me enfrento a él – ¿Pero qué digo? ¿¡Qué coño vas a saber tú si nunca te has atrevido a mantener una relación seria!? – Dani se queda serio, da un paso hacia atrás dolido, sin contestarme. Se pone bien la chaqueta, me mira a los ojos y, susurra “La soñaba contigo, Simon”, y vuelve a dirigirse a la puerta, abriéndola. – Dani, espera… – se gira, me mira a los ojos, y cierra la puerta, quedándose dentro, mirándome. Se acerca hacia mí, me coge por las mejillas y me besa dulcemente. Me quedo atónita, parada, él se separa de mí, vuelve a abrir la puerta y susurra “adiós” cerrando la puerta de un portazo al salir. 

3 comentaris:

  1. Me he quedado muerta en serio. Necesito saber como sigue por dios asdfghjk. SIGUIENTE:))
    @Figurantas97

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  2. Madre mía, lo he vivido en primera persona, te lo juro.
    Quiero el siguiente y pronto *-*

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  3. que bonito!! ksdfnksj no nos dejes asi! siguient :)

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