Está parado en
frente de mi, mirándome entristecido, esperando que responda algo. Me quedo
mirando el ramo de rosas, sin creer lo que está pasando, y vuelvo a fijar mi
mirada en sus ojos, que me miraban intranquilos. Dani, para cortar la tensión,
da dos pasos hacia adelante, acercándose a mí con el ramo tendido, excusándose
con la mirada. Volviendo a la realidad, recuerdo lo que pasó y el dolor me envuelve
todo el cuerpo, haciendo que dé un paso hacia atrás, mirándole mal. Él,
extrañado, se queda quieto en el sitio.
-¿Qué vas a
explicarme? – Dani se queda quieto, da un pasito hacia atrás, extrañado,
cuestionándome con la mirada. Un poco decidida, doy un paso hacia delante,
volviendo a atacarle. – Qué, ¿no sabes cómo excusarte? ¿No te tenias el diálogo
preparado? ¿Cuántas mentiras venías a contarme, Dani? – poco a poco voy
acercándome a él y levantando más el tono, enfadándome, doliéndome cada palabra
que me sale de la boca. Dani va echando hacia atrás, asustado, mirándome sin
comprenderme, intentando hablar, pero no le dejo. – Si has venido a volver a
ilusionarme, a mentirme o a decirme que soy la única chica en tu vida… – cojo
aire, los ojos se me empiezan a llenar de lágrimas – vete por esa puerta – me
giro y señalo con el dedo la puerta, gritando – ¡Vete y no vuelvas más! – Dani
intenta contestarme, pero no le sale la voz. Las lágrimas empiezan a correr por
mi rostro y doy un paso hacia atrás, sin apartar la mirada de él. – Me has
hecho mucho daño, Dani. Lo dejé todo por ti, me entregué a ti aún sabiendo cómo
eres y me prometiste que no había habido otra chica en tu vida. ¿Me mentiste o
es que lo que se dice después de un polvo no cuenta? – Dani agacha la mirada,
aprieta con fuerza el ramo de rosas y lo tira encima del sofá. Levanta la
cabeza con fuerza, mirándome con ira, y se acerca a mí, decidido.
- ¿¡Qué querías
que hiciera!? ¿¡Que te esperara toda la vida!? – Me sorprendo con sus palabras,
me duelen y me enfrento a él, poniéndome derecha delante suyo – Cuando tuviste la
oportunidad de estar conmigo te fuiste corriendo porque no tuviste el valor.
¿Querías que me quedara esperando toda la vida a que te dignaras a volver? – lo
dice en un tono demasiado alto, demasiado chulesco, demasiado ofensivo. Me acerco
más a él, llorando de la rabia, y le giro la cara de una bofetada. Dani se gira
sorprendido, tocándose la mejilla y abriendo la boca y los ojos como platos. Yo,
mirándole con odio, con desprecio y con la cara llena de lágrimas, me separo de
él y me dirijo a la puerta, abriéndola para que se vaya. Él, enfurecido, se
planta frente a mí y me mira a los ojos, rojos, conteniéndose las lágrimas – Eres
demasiado orgullosa – se gira y se dirige hacia la puerta, pero le cojo del
brazo y lo paro.
- ¿¡Perdón!?
¿¡Orgullosa yo!? – le empujo, empotrándolo a la pared, poniéndome delante suyo –
¿Me está llamando orgullosa el tío que dejó de hablarme por qué no fui capaz de
quedarme con él meses después de dejar a mi novio? ¿Tienes el valor de
presentarte a mi casa con un ramo de flores para llamarme orgullosa? ¿¡Tú!? ¿¡Pero
de qué coño vas!?
- ¡Estaba
enamorado de ti, Anna! – dice apartándose de la pared y acercándose a mí – ¡No
podía soportar verte con otro tío! ¡Nunca lo pude soportar! – cada vez levanta
más el tono de voz, y yo, poco a poco, quedo rinconada en la otra pared del
pasillo, asombrada por lo que me está diciendo, sin saber qué responder – Y
encima que espero y que por fin pasa, el día que por fin puedo besarte, ¡Coges
y te largas diciendo que no puedes! ¿¡Tú sabes cómo me sentí ese día!? ¿¡Lo
sabes, Anna!?
- ¿¡Y cómo crees
que me sentía yo!? ¿¡Te crees que fue fácil, Daniel!? – vuelvo a ponerme seria
y me enfrento a él – ¿Pero qué digo? ¿¡Qué coño vas a saber tú si nunca te has
atrevido a mantener una relación seria!? – Dani se queda serio, da un paso
hacia atrás dolido, sin contestarme. Se pone bien la chaqueta, me mira a los
ojos y, susurra “La soñaba contigo, Simon”, y vuelve a dirigirse a la puerta, abriéndola.
– Dani, espera… – se gira, me mira a los ojos, y cierra la puerta, quedándose
dentro, mirándome. Se acerca hacia mí, me coge por las mejillas y me besa
dulcemente. Me quedo atónita, parada, él se separa de mí, vuelve a abrir la
puerta y susurra “adiós” cerrando la puerta de un portazo al salir.
Me he quedado muerta en serio. Necesito saber como sigue por dios asdfghjk. SIGUIENTE:))
ResponElimina@Figurantas97
Madre mía, lo he vivido en primera persona, te lo juro.
ResponEliminaQuiero el siguiente y pronto *-*
que bonito!! ksdfnksj no nos dejes asi! siguient :)
ResponElimina